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'Revenge' y los tiros que no salieron por la culata

'Revenge' y los tiros que no salieron por la culata
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¿Un personaje principal recibiendo dos disparos? ¡Compro!

Esta era la idea principal que nos vendió ‘Revenge’ al inicio de su tercera temporada y era fuego. Venía de provocar urticaria entre la crítica, que ya no disfrutaba con las maquinaciones de la verdadera Amanda Clarke de destruir la vida de los ricachones de los Hamptons, y tras perder el favor del público. Una situación previsible si tenemos en cuenta que fueron veintidós episodios bastante aburridos donde la serie hizo énfasis en elementos que no funcionaban.

Por esto la promesa de un giro impactante fue la sal de la vida y una razón para darle otra oportunidad al culebrón que nos tenía en ascuas durante su primer año, ni que fuera porque era demasiado divertido ver a Emily VanCamp y Madeleine Stowe enfrentarse semana sí y semana también. Y Sunil Nayar, el nuevo showrunner que se sumó al proyecto cuando el creador Mike Kelley lo abandonó, está haciendo que valga la pena. Desde el principio potenció los puntos fuertes y la resolución tiene sentido. Ahora, eso sí, vayamos a hablar con propiedad y spoilers.

Se podría argumentar que la noticia que recibe Daniel en el yate es precipitada y que no pinta nada. ¡Cierto! No viene a cuento que Sarah intente suicidarse solamente porque Daniel se casa con otra. Fue su amor de juventud pero también el chico que casi la dejó paralítica y con el que solamente había comenzado otra vez el romance, nada estable y sin garantías. Tampoco daba la impresión de ser una chica que amenazaba con quitarse la vida sólo porque algo no salía como ella quería (si ese mensaje que recibió fue verdad, claro). Pero Daniel tenía varios argumentos para decidir cargarse a Amanda Clarke, estuviera borracho o no.

La boda de Daniel y Amanda.

Para empezar, llevaba dos años manipulándole. Toda su relación fue un engaño que ella planeó de forma premeditada. Incluso si esto fuera cierto e igualmente pudiera quererla, le metía los cuernos con otro y encima se inventó que estaba embarazada para que él pasara por el altar. Es normal que tras descubrir todo esto y con un revólver a la vista, tuviera el impulso de vaciar el cargador en la zorra de su recién declarada mujer. Así el plan de Amanda se fue por el retrete (o todo lo contrario).

¿Amanda deberá improvisar?

Su intención era que Victoria Greyson fuese castigada por participar en la encerrona de su padre. Pero una vez ella tiró la pulsera por la borda, era evidente que todo saldría mal (y no únicamente porque conocíamos el futuro de Amanda gracias al arranque de temporada). Ahora la cuestión es hasta qué punto el plan habrá sido un éxito. ¿Un intento de asesinato de verdad no destruirá mejor la familia Greyson? Otra cosa es que impedirá que ella empiece una nueva vida lejos de los ricos. Algo que no podía suceder por dos razones básicas: A) la serie no tiene fecha para el final y B) ella no puede largarse sin antes confesar quien es a las personas a quien intenta arruinar la vida. La cara de Madeleine Stowe tendrá que ser un poema (de Shakespeare) cuando esto suceda.

Como Amanda es la protagonista y sabemos que no morirá, puede que se acuse el final de midseason como algo poco intrigante. Pero no hay que tener un punto de vista tan rígido porque plantea dudas. ¿Qué nuevo plan deberá tramar? ¿Se acordará de cómo acabó en el agua? ¿Se lo tendrá en cuenta a Daniel? ¿Y qué pasará con ese papel que declara a Amanda y Daniel como marido y mujer?

Además, hay que tener en cuenta el camino que nos ha llevado hasta este punto. Es una suerte que potenciaran la relación de Nolan y Amanda, que llevaran al informático otra vez hacia la homosexualidad, que Victoria no estuviese encerrada todo el día en su habitación y que hubiese duelos (de Victoria y Amanda, claro) en cada episodio. De hecho, este mamarrachismo de zorras alcanzó su clímax con la vuelta de Lydia. No solamente saca de quicio a Victoria, lo cual es tronchante, encima tiró al suelo a Amanda en una escena tan sorprendente como divertida.

Amanda y Lydia en
¡Ups!

No obstante, lo que jamás superaré fue la decisión de los guionistas de no escribir una historia de amor de verdad entre Amanda y Daniel. Encima que Jack no pinta absolutamente nada en la historia de venganza (por favor, eran amigos cuando tenían siete años), aportaría una capa muy estimulante a este drama. Ella debería debatirse entre su obsesión de acabar con los Greyson y todos aquellos que destruyeron a su padre, y su verdadero cariño hacia Daniel. Al fin y al cabo, en la primera temporada hubo un atisbo de que esto podía suceder cuando él le pidió matrimonio (ella pareció genuinamente feliz). Pero no da la impresión que esto vaya a ser posible ahora que ha intentado matarla.

Sea como sea, bienvenida sea esta tercera temporada con sus hijos bastardos, los rollos gays, los torsos absolutamente gratuitos (se han afianzado) y las peleas de gatas. No hay nada mejor que verlas sacando las uñas.

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