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'The Flash' cierra un buen pero irregular segundo año con un final que cambia el juego
Series de ficción

'The Flash' cierra un buen pero irregular segundo año con un final que cambia el juego

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Alerta spoiler: Este artículo es un análisis de opinión de lo que ha sido la segunda temporada de 'The Flash', y como tal está repleto de detalles y datos sobre la trama.

My name is Barry Allen, and I’m the fastest man alive

Así arrancan todos los episodios de ‘The Flash’ en una temporada en la que esa afirmación se ha puesto en entredicho de forma sistemática. Un segundo año irregular, muy perjudicado por la existencia de las otras series de DC en The CW pero que ha conseguido mantener la esencia en sus puntos más fuertes y nos ha llevado a un final de temporada sorprendente –y bastante confuso.

Es habitual hablar de las segundas temporadas de una serie que arrancó bien como un posible bache de calidad, y si bien no consideraría que ‘The Flash’ ha sido víctima de la maldición del segundo año, sí que se me ha antojado más dispersa, más insegura en el desarrollo de sus núcleos argumentales y cuyo villano finalmente no ha estado a la altura ni de sus propias expectativas ni en la comparativa con el anterior, Reverse-Flash.

El gran hándicap que ha sufrido la serie fue tener que dedicar toda la tanda inicial de capítulos previos al parón de navidad a servir al Universo DC que está montando The CW; en concreto, al lanzamiento de ‘Legends of Tomorrow’. En la primera temporada, las tramas siempre habían encontrado un equilibrio estupendo entre la vida personal de los protagonistas, el caso semanal en cuestión y cómo estos encajaban en el conjunto de la trama horizontal, no perdiendo nunca el valor emocional de los eventos y, a la vez, presentándolos desde el buen rollo y** huyendo del fatalismo trágico** que tan cansino se volvió en ‘Arrow’.

Zoom, de más a menos

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Sin embargo, esta segunda temporada ha bailado peor con todos esos elementos, y en gran parte de la culpa fue ese primer tercio en el que tenía que traicionarse a sí misma para servir al universo. Por suerte, Zoom consiguió abrirse un hueco en mitad de toda esa vorágine, y se presentaba como un villano imponente e interesante –aún recuerdo aquel capítulo en el que llevaba en volandas a Barry por toda la ciudad; qué nudo en el estómago.

Sin embargo, con el paso de los episodios hemos podido ver cómo Zoom se desinflaba. Ese giro que desvelaba Jay Garrick les había estado engañando todo el tiempo fue muy potente, y una gran idea que funcionaba como espejo de lo ocurrido con el Wells del año pasado. Sin embargo, a partir de ahí el desarrollo ha ido dando tumbos y, sobre todo, ha resultado bastante repetitivo con todos los abre-cierra de portales y los secuestros constantes de un lado a otro de las dos Tierras.

Pero creo que lo que menos me acababa de convencer era su comportamiento. El relato del origen de Zoom fue muy impactante y oscuro, algo que justificaba bien la clase de psicópata con el que estábamos lidiando. Sin embargo, la forma de comportarse (en su empeño por conseguir la velocidad de Barry) se me ha antojado incoherente y confusa. Habría funcionado mucho mejor si hubiesen explicado antes para qué iba a usar esa velocidad (para el pulsarcito-destruye-mundos), ya que le habría inyectado mucha más tensión al conjunto y habría minimizado esa sensación de reiteración con las idas y venidas y los secuestros.

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Al final, esa carrera y victoria definitiva a Zoom resulta algo anticlimática. Visual y técnicamente merece muchos halagos, pero acaba de una forma abrupta para lo que ha significado el villano en la temporada, y para Barry. Por cierto, siempre he creído que es mejor no plantearse demasiado los dilemas que surgen de los viajes temporales y las paradojas, pero lo de los remanentes temporales lo han tirado de una forma frustrante.

Por un lado, no entiendo muy bien cómo es posible que la muerte de uno de ellos no afecte a Barry en nada, y por otro, lo sueltan hablando del sacrificio que hace por sus amigos pero en realidad no lo ponen demasiado en valor. Ocurre muy rápido y realmente no supone un sacrificio para Barry en sí mismo. ¿Soy a la única a la que esto le ha parecido muy extraño?

Quizá no lo parezca después de tanto párrafo exponiendo aquello que no me ha funcionado de la temporada, pero con todo, he seguido disfrutando de ‘The Flash’ y ha sido el factor emocional de la serie el que ha sostenido y dado más sentido al conjunto.

El corazón de Central City

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La dinámica entre todos los personajes siempre ha sido uno de los puntos fuertes. El nuevo Wells y su hija han puesto sobre la mesa dilemas y conflictos que han jugado perfectamente en combinación con Joe y la relación que tiene con sus dos hijos, el adoptivo Barry y el biológico Wally. Otro de los elementos a los que han sacado buen jugo ha sido a toda la parte de los doppelgängers. No sólo ha sido muy divertido de ver, sino que además han sabido sacarle chicha a los miedos o traumas que salen a la luz al tener otra línea temporal de referente (como el miedo de Cisco a convertirse en villano o la presencia de Eddie, un personaje que sacrificó su vida por todos).

Aprovecho para hacerle la ola a Carlos Valdés. Es, junto a Grant Gustin, el actor más natural y más empático de todo el reparto, pero sobre todo es tan evidente que disfruta como un enano interpretando a Cisco, con todas sus referencias geeks, sus chascarrillos y su capacidad de asombro, que contagia buen rollo. Él es la gran representación de cómo la serie intenta siempre afrontar los conflictos y dramas que presenta, desde un punto de vista ligero a pesar de la oscuridad de algunos elementos temáticos.

Y con esto llego a Barry. En medio de toda esta vorágine de personas dobles, tierras dobles, viajes en el tiempo, relaciones frustradas y decepciones, Barry se mantiene como el gran núcleo emocional que tira de todas las decisiones. Es algo loable, y definitivamente el motivo principal por el que ‘The Flash’ no se queda en un entretenimiento tontorrón, que la madurez de Barry sea siempre consecuente y coherente con su personalidad, con la forma en la que afronta todo lo que le pasa a él y a la gente que quiere. Y cómo sus miedos o sus fortalezas van cambiando a medida que avanza la serie.

Es un proceso de madurez muy real con el que además es facilísimo conectar gracias al trabajo de Grant Gustin, un actor sorprendentemente carismático e identificable, que siempre está a la altura de cualquier clímax emocional (sea intenso o sutil) y que consigue inspirar una especie de afecto fraternal hacia el personaje. El cariño que entre la serie y Grant han logrado que tenga por Barry lo han conseguido pocas series.

La traca final

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Y por eso el episodio de la Speed Force fue tan potente, y probablemente el más relevante de la temporada. Ese antes y después para el personaje, esa superación del evento de su infancia que ha condicionado toda su vida (y la primera temporada al completo). Un episodio cumbre que toma aún más cuerpo con los eventos posteriores; con la muerte del padre (y la revelación del verdadero Jay Garrick como el hombre de la máscara, todo un guiñazo a la serie de los noventa) y el giro de un Barry completamente optimista a uno desgarrado y vengativo. Consiguió levantarse durante un momento, pero después la caída ha sido aún más fuerte.

Esto nos lleva al final de la temporada y esa decisión desesperada de Barry por cambiar el pasado; por evitar el dolor; por demostrarle a Eobard Thorne que aquello que le dijo de que nunca sería feliz no es cierto. Está harto de todo el sufrimiento que hay en su vida. Es curioso lo sorprendentemente maduro que actúa al decirle a Iris que antes de estar con ella tiene que aclararse y sentirse que es él mismo, para después tomar la decisión nada sensata de volver atrás en el tiempo y salvar la vida de su madre.

¿Y ahora qué? Mucho se ha hablado de este final en referencia a ‘Flashpoint’, el arco-reseteo de DC Cómics en el que Flash salvaba a su madre y al volver se encontraba con un universo terrible en el que Batman estaba muerto y otros tantos cambios. La duda es si esto afectará al resto de series de The CW u obviarán que ‘Arrow’ y ‘Legends of Tomorrow’ ocurren en la misma línea temporal (al igual que lo han ignorado cuando Barry se quedó sin poderes y perfectamente podrían haber llamado a Arrow y sus coleguis para pedir algo de ayuda, pero diré que casi prefiero que pasen de tanto crossover).

En cuanto a cómo afectará a los personajes y trama de la serie, es curioso que sea un final que borra drásticamente todo lo ocurrido en dos temporadas (menos para Barry) y plantea una hoja en blanco para la próxima. Tengo mucha curiosidad de ver qué camino tomarán tras este final; hasta entonces, me quedo con lo bueno de ‘The Flash’, con el disfrute, con los momentos divertidos y el cuidado que ponen en los sentimientos de sus personajes.

En ¡Vaya Tele! | 'The Flash' ha bajado de nivel (pero sigo con plena fe en ella)

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