Josh D'Amaro ha conseguido algo más difícil que ser el CEO de Disney: librarse de Bob Iger

Aún queda reciente el batacazo de Bob Chapek

Iger
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Miguel Solo

Editor

Tras meses de habladurías y promesas que no terminaban de materializarse, ayer comentábamos el revulsivo que suponía dentro de The Walt Disney Company la inminente sucesión de su CEO. Bob Iger se marcha después de dos candidaturas y más de 20 años en la silla, y elegía a Josh D'Amaro como siguiente en el cargo. El cambio se hará efectivo a partir del 18 de marzo, cuando el rol de Iger pasará a un más simbólico papel de consejero de la junta de ejecutivos.

Así, D'Amaro se convertirá en el nuevo mandamás de Disney, con James Ghorman actuando como presidente del consejo y Dana Walden como directora creativa. Todo un borrón y cuenta nueva que parece dibujar una transición mucho más limpia que en el pasado, con D'Amaro no teniendo que preocuparse por contradecir los deseos de un Iger que dejará de estar en la sala.

Damaro

Esto no es algo hipotético. La compañía ya lo vivió en 2020 con la fallida transición entre Iger y Bob Chapek. Una envuelta en la vorágine que supuso el Covid, el cierre de los parques, miles de despidos, caídas en bolsa y pérdidas mil millonarias. En 2022, cuando Chapek aún estaba en fase de transición desde la junta se optó por la vuelta completa de Iger. El pronto ex-CEO ha llegado a llamar a la contratación de Chapek una de las peores decisiones de negocio de su carrera.

La realidad es que en aquel momento Iger no había llegado a tener un pie fuera de la compañía. Se aseguró de mantener un puesto activo de poder y ejercía una gran influencia en la junta. Ahora Iger parece el primero en estar de acuerdo de que el cambio total es necesario. En una entrevista con Deadline afirmaba que dejaba la compañía en mejor forma que hace tres años, y que "en el mundo cambiante de hoy", intentar preservar el status quo "es un error" que está seguro que su sucesor no cometerá.

Más de dos décadas atestiguan el trabajo de un CEO que ya ha cumplido su papel con la compañía y que en el proceso ha logrado ser muy querido entre los directivos. Su antecesor, Michael Eisner, se deshacía en halagos con él afirmando que ha "triunfado magistralmente". Durante la desafortunada etapa de Chapek, los directivos veteranos pidieron unánimemente su vuelta, con un Iger teniendo que operar con presteza en etapa de crisis, y admitiendo que "tenía una gran cantidad de cosas que necesitaban arreglarse".

Aunque ahora es D'Amaro el que tiene la pizarra en blanco para hacer lo que considere, no sería extraño ver algo de continuidad entre ambos CEOs. No en vano Iger dejó a D'Amaro a cargo de la ambiciosa expansión reciente de los parques, que sigue siendo el negocio más lucrativo de la compañía. Le tocará también abordar algunas de las decisiones más polémicas de Iger en los últimos tiempos. De los crecientes precios de los parques a las dudas sobre un catálogo cinematográfico al que le está costando encontrar éxitos consistentes fuera de franquicias legado, o a la fuerte apuesta a corto plazo por la integración de Inteligencia Artificial.

Imágenes: Disney, ABC

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