Antes de entrar en detalles de aquella película que cambió para siempre la forma de ver a los villanos en el cine, hay un gesto del Joker que muchos recuerdan pero que pocos saben de dónde viene realmente. No es algo que apareciera en los cómics ni en el guion original, sino uno de esos pequeños detalles que, sin quererlo, terminó convirtiéndose en algo inseparable del personaje en 'El Caballero Oscuro'.
Cuando se estrenó la película en 2008, la interpretación de Heath Ledger como el Joker se convirtió en una de las más icónicas de la historia del cine, y no solo por su risa o su mirada, sino también por un tic que salta a la vista: ese gesto constante de lamerse los labios que aparece una y otra vez en la película.
Mucha gente pensaba que era una forma de mostrar lo trastornado que estaba el personaje, pero la realidad detrás de ese detalle es bastante más mundana (y fascinante) de lo que muchos imaginan: la explicación tiene que ver con el maquillaje del Joker y, más concretamente, con las prótesis que Heath Ledger llevaba pegadas alrededor de la boca para crear las cicatrices del personaje.
Estas piezas, hechas de silicona o materiales similares para parecer naturales, se aflojaban con facilidad cuando el actor hablaba o interpretaba escenas largas. La solución más simple y rápida para evitar perder tiempo en silla de maquillaje entre toma y toma fue que Ledger empezara a lamerse los labios para mantener las prótesis en su sitio, usando su propia saliva como una especie de adhesivo temporal que impedía que se cayeran.
Con el paso de las horas de rodaje, ese gesto surgido por pura necesidad técnica terminó integrándose en la actuación, hasta el punto de convertirse en uno de los tic más reconocibles del Joker en la película.
Lo curioso es que ese gesto improvisado no solo resolvía un problema práctico, sino que, inconscientemente, añadía una capa más de inquietud al personaje: muchos consideran que ese acto repetitivo de lamerse los labios contribuye a la sensación de que el Joker está siempre fuera de lugar, incómodo en su propia piel y desconectado de cualquier comportamiento "normal".
Podría decirse que, en lugar de entorpecer la actuación, el tic la potenció, haciendo que el Joker pareciera incluso más impredecible y perturbador en pantalla.
Foto de independent.co.uk
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