Qué ver de Akira Kurosawa: una épica y singular adaptación de Shakespeare sobre declives y las ansias de poder
Cine Clásico

Qué ver de Akira Kurosawa: una épica y singular adaptación de Shakespeare sobre declives y las ansias de poder

A pesar de haber sido escritas hace siglos, las obras de Shakespeare siguen teniendo una inmensa relevancia y fuerza narrativa a día de hoy, que sigue inspirando a creadores contemporáneos. Sin ir más lejos, hemos visto a Robert Eggers jugando con las mismas influencias del autor inglés para hacer 'El hombre del Norte', aprovechando historias medievales para comentar impulsos nocivos y destructivos de la naturaleza humana.

Obras como 'El rey Lear' comentan cosas que siguen resultando interesantes y se pueden conectar con los sucesos actuales. La decadencia de las civilizaciones, construidas sobre imposiciones y crueldades escondidas bajo la alfombra, o las ansias por el poder que terminan destruyéndolo todo. Conceptos que inspiraron a Akira Kurosawa para hacer una de sus películas más épicas, 'Ran', que sigue teniendo fuerza a día de hoy y que vale la pena recuperarla en Filmin.

Legado quemado

Aquí coge la historia de Shakespeare y la lleva al Japón medieval. Un poderoso señor debe prepararse para abdicar y repartir su reino entre sus tres hijos, que espera que preserven la paz que ha intentado mantener durante años. Trata de inculcarles la fuerza de la unidad, de que juntos resultarán imbatibles, pero en plena enseñanza se topa con las burlas del hijo menor. Enfurecido, decide desheredarlo.

No tardará en darse cuenta de que eso es lo peor que podía hacer, y sus consejos y moralejas caerán en saco roto. Sus hijos se dividirán y lucharán por hacerse con el poder de todo el reino, desatando la guerra más sangrienta que tanto temía. Esta trágica historia de un legado quemado deja unas cuantas lecciones interesantes sobre el ego y la destrucción asegurada en la ambición desmedida.

Kurosawa preparó esta ambiciosa adaptación ya en los setenta, donde tuvo uno de sus puntos más conflictivos de su carrera. Comercialmente ya no resultaba viable y su ritmo bajo notablemente con respecto a sus prolíficas décadas anteriores. El inesperado éxito de 'Dersu Uzala' fue insuficiente para convencer a los inversores de apostar por esta costosa obra. Finalmente, en los ochenta consiguió a Serge Silberman como productor y el proyecto salió adelante.

'Ran': uno de los mejores Shakespeare vistos en pantalla

Y menos mal que salió adelante, porque la exquisita factura que el director japonés emplea para contar esta demoledora historia te deja impactado por completo. Sus dos horas y media son intensas, abrumadoras incluso, pero ampliamente interesantes, haciéndola una de las mejores adaptaciones de Shakespeare junto con otras de este mismo director, como 'Trono de sangre' o 'Los canallas duermen en paz'.

Su manera de abordar la historia del padre, en su vejez y desolado ante el futuro que va a desarrollar su legado, resulta muy conmovedora, y casi puedes ver que el propio cineasta, de 75 años en aquel momento, vuelca parte de sí mismo en esa parte del relato.

Eso vuelve a 'Ran' realmente imprescindible más allá de su interés intelectual. Lo vuelve una épica pieza de uno de los mejores directores de siempre.

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