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'15:17 Tren a París' sólo funciona durante un pequeño tramo: es una de las peores películas de Clint Eastwood
Críticas

'15:17 Tren a París' sólo funciona durante un pequeño tramo: es una de las peores películas de Clint Eastwood

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Clint Eastwood es una leyenda del cine. Podría no volver a estrenar otra película en lo que le queda de vida, que espero que sea todavía mucho, y eso no iba a cambiar. Sin embargo, su avanzada edad -cumplirá 88 el próximo 31 de mayo- no le impide seguir rodando con una frecuencia que para sí quisieran la mayoría de directores. Hace dos años fue el turno de la estupenda ‘Sully’ y ahora al fin llega a los cines ’15:17 Tren a París’ (‘The 15:17 To Paris’).

Basada en hechos reales, ’15:17 Tren a París’ parecía estar destinada a formar parte de los próximos Oscar, pero Warner decidió finalmente estrenarla en pleno mes de febrero, demostrando así que no tenía demasiada confianza en ella. En ella Eastwood vuelve a abordar la figura del héroe real, tema recurrente en su cine más reciente, y lo hace de una forma inesperada y también poco inspirada. Se trata de uno de sus peores trabajos.

La predestinación del héroe

Escena 1517 Paris

Me acordé bastante de ‘Sully’ viendo ’15:17 Tren a París’, ya que ambas giran alrededor de un evento breve pero decisivo que podría haberse saldado con infinidad de muertes. La gran diferencia en términos narrativos es que la segunda se centra en lidiar las consecuencias del mismo para su protagonista antes de recrear lo sucedido de forma vigorosa, mientras que aquí se opta por dar una enorme importancia a cómo esos tres americanos acabaron en el tren.

Eso lleva a Eastwood a plantear un relato que mezcla el surgimiento y el desarrollo de la amistad de sus tres protagonistas -aunque a la hora de la verdad uno tiene muchísima más presencia que los otros dos-, la construcción del héroe a través de un aparentemente inevitable patriotismo asociado a esa figura en Estados Unidos -buen detalle la línea de diálogo destacando que los norteamericanos no pueden apropiarse de todas las derrotas del mal- y un poco inspirado toque religioso.

Secuencia 15 17 Paris

Básicamente, ’15:17 Tren a París’ nos presenta a los tres héroes desde su infancia e intenta vendernos que en su vida estaba poco menos que destinada a hacer lo que hicieron. El guion de Dorothy Blyskal redunda en ello en varias ocasiones, pero el viaje que plantea la película adolece de una alarmante falta de profundidad que lleva más a conocer un poco por encima la vida de ellos y cómo acabaron allí.

Eastwood aborda eso con una vocación que oscila entre lo documental, mostrando una inesperada torpeza durante los primeros minutos de metraje, y la mera recreación sin que haya detrás ningún tipo de energía especial que haga que nos pueda interesar más lo que sucede. Sabemos que van a hacer un acto heroico -hay pequeños insertos aquí y allá antes de que llegue el momento de la verdad-, ¿pero por qué tenemos que querer saber lo que hicieron antes?

’15:17 Tren a París’ solo funciona cuando recrea el acto heroico

Imagen 15 17 Paris

No ayuda que ’15:17 Tren a París’ sea una película dramáticamente inerte durante el 90% de su metraje. Les vemos crecer a trompicones y la propia película nos recuerda las motivaciones cambiantes del que tiene una mayor presencia como prolegómeno a adoptar el discurso sobre el hecho de que toda su vida estaba orientada a ello, sea cosa del destino o acción directa de Dios.

Ahí la audacia de Eastwood al fichar a los héroes reales para interpretarse a sí mismos le juega una mala pasada y no porque ellos lo hagan mal -esa es la mayor sorpresa positiva de toda la película-, sino porque no hay nada detrás que realmente justifique contarnos la historia de su vida. Hay casos en los que lo único realmente interesante es algo que hicieron y recreándote en lo anterior solo consigues un relleno más o menos bien hecho mientras intentas vender un mensaje de una forma que no funciona.

Sí es cierto que Eastwood vuelve a demostrar una fuerza impresionante cuando toca recrear el ataque en el tren, por lo que queda la duda de si el vacío anterior es desidia -algunos lo llamarán economía narrativa- o simplemente se queda muy lejos de lo que realmente está intentando transmitir. Es que hasta llama poderosamente la atención el efecto que se busca con la música en repetidas ocasiones. Trivialidades o falsa sensación de profundidad van alternándose hasta que llegan al meollo.

En definitiva, ’15:17 Tren a París’ solo destaca cuando toca recrear el heroico acto sobre el que gira toda la función ya que es incapaz de implicarnos en la importancia del cómo y por qué llegaron allí los tres americanos. Tampoco ayuda que nunca lleguemos a conocer realmente a sus tres protagonistas más que el forzado intento de vender lo que hicieron como algo que tenía que pasar. Una gran decepción.

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