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'3 Días', piedrecita

'3 Días', piedrecita
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Que el cine español está en crisis es algo que ya sabemos todos, y el decirlo una vez más resulta cansino, repetitivo y demasiado obvio. Que éste triunfa cuando apuesta por el cine de género, tirando de fórmulas totalmente americanas, cuando no se plagian descaradamente (algo que hace mucho la televisión), es algo que salta a la vista. Muy pocas veces se consigue, otras muchas no, y luego se quedan a medio camino, o antes o después. En todos los casos, por lo menos queda la intención de cambiar las cosas, y que el público recupere poco a poco la esperanza en nuestro cine.

Algo así le pasa a '3 Días', un intento loable por ofrecer algo diferente, con unas muy buenas intenciones y pasión puesta en el proyecto. Indudablemente eso se destila de sus imágenes, pero no nos emocionemos innecesariamente. Eso no significa que el resultado sea genial, y es que una vez más ha sucedido algo que últimamente se repite más que nunca, por motivos más que lógicos: en estos tiempos de mediocridad absoluta en el panorama cinematográfico actual (y que no sólo atañe al cine español), cuando aparece algo con un tufillo distinto, con otro envoltorio, y un mínimo de calidad, se eleva erróneamente (con lo peligroso que resulta eso) ese producto a la categoría de genialidad o algo parecido.

SPOILERS

La historia de '3 Días' nos lleva a los últimos tres días (¿o son cuatro? ¿habéis contado las noches que transcurren desde el momento en el que se da la noticia de que la Tierra se va a ir al garete?) de nuestra existencia, ya que un enorme meteorito se dirige hacia nosotros con una invariable trayectoria. En un pequeño pueblo español una familia vive las últimas horas de su vida lo mejor que puede. Y eso no va a ser precisamente fácil, no por la enorme desgracia que se les viene encima, si no porque de la cárcel se ha escapado un peligroso criminal que ha jurado venganza contra esa familia por algo ocurrido en el pasado. Así pues, la familia, comandados por una madre muy decidida y su hijo pasota y enfadado con medio mundo, se prepararán para la visita de su meteorito personal.

Lo mejor de '3 Días' sea probablemente el trabajo de su director, F. Javier Gutiérrez, quien logra una puesta en escena realmente interesante, sobre todo en lo que respecta al uso de una fotografía con la que logra transmitir una latente sensación de calor y agobio. Tal vez abuse en demasía del primer plano, y cierre bastante el encuadre para que no se vea que la película en el fondo es cutre (ese pueblo abandonado, del que se ven dos míseros planos). Pero aún así, logra ofrecer un trabajo digno, y huir en cierta medida de todo lo que nuestro cine tiene de malo en este tipo de películas. Aunque esto no llega para lograr tapar los visibles defectos que posee el film, menos arriesgado de lo que parece.

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Menos arriesgado, porque en el fondo, lo del meteorito no es más que una excusa, tan válida como cualquier otra, ojo, para contarnos un thriller típico y tópico, en el que salen a la luz varias inconsistencias que lastran el film. Con ecos de 'La Noche del Cazador', por la presencia de una especie de lobo feroz que nunca sabes por donde va a salir, y eliminando personajes de la narración de forma facilona, y en otros casos, casi incomprensible, la película se centra en el acoso de un psicópata al protagonista central de la película y sus cuatro sobrinos. Dicha parte se apoya en una muy acertada composición de Víctor Clavijo, quien por momentos emula a Bruce Willis en 'Jungla de Cristal, con camiseta incluida, dando vida a un personaje atormentado y con trauma infantil. Clavijo lleva muy bien el peso psicológico de todo su personaje, aunque la historia de amor con una habitante del pueblo, resulte de lo más forzado y molesto, llegando incluso a interrumpir un acertado ritmo en cierto momento. Queda muy bonito para cerrar la película, pero sin una progresión lógica, incluso resulta incoherente.

La parte, digamos no thriller, no resulta apenas interesante, por no ser siquiera un dibujo de personajes sometidos a una gran presión. Los niños, necesarios para la parte del thriller, no lo son tanto en ésta, e incluso diría que sobra alguno. La abuela de los mismos, interpretada por una teatral Mariana Cordero, es una mujer de armas tomar, decidida a no estropear los últimos días de sus nietos no diciéndoles que no celebrarán más cumpleaños. La forma de quitarla de la narración es algo que se me escapa, y la escena del entierro me produce arcadas. Al final queda el enfrentamiento entre Clavijo y un Eduard Fernández entregado a su rol, un despiadado asesino, demostrando que es uno de nuestros mejores actores, aunque su personaje no esté del todo bien definido, y le dé por hacer tonterías inexplicables, como lavarse metódicamente las manos cada dos por tres, tal vez para que sepamos que es un tipo obsesivo y que no está demasiado bien de la cabeza. Pero es que eso ya lo sabíamos mirándole simplemente a los ojos.

Gutiérrez logra un film que no aburre, y aunque pretende ser original, hay concesiones a la galería. Lo del meteorito no es más que un atractivo envoltorio, que todo hay que decirlo, viste bastante bien a un film, que sin esa situación crítica, apenas tendría sentido, como no lo tienen alguna de las situaciones planteadas en el mismo. Pasable película en la que incluso hay espacio para homenajear de forma muy directa a 'Vertigo' de Hitchcock. No es la maravilla que podría haber sido, ni de lejos, pero al menos nos queda el intento de aportar algo más de lo de siempre. Y es éste precisamente el camino que deberían tomar muchos. En Blogdecine:

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