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Clint Eastwood: El encuentro con Don Siegel

Clint Eastwood: El encuentro con Don Siegel
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Corría el año 1968 y la fama de Clint Eastwood subía como la espuma. Tras el éxito de ‘Cometieron dos errores’ recibió una oferta de la Universal para protagonizar un film titulado ‘Coogan´s Bluff’, que en nuestro país fue bautizado como ‘La jungla humana’, en la que un policía de pueblo tenía que ir a la gran ciudad (en este caso la inigualable Nueva York) a recoger a un delincuente para devolverlo al estado de Arizona. A Eastwood le recordaba a los films de Frank Capra en los que un personaje tenía que desenvolverse en un ambiente distinto al suyo, pero mientras en los films del director de ‘Caballero sin espada’ esto era prácticamente el tema central, en ‘La jungla humana’ es un aspecto más de un denso y a ratos agobiante thriller.

Como en todas las producciones Malpaso, Eastwood tenía la última palabra sobre el director a elegir, y aún así no está muy claro como las riendas de dirección terminaron en Don Siegel. Parece ser que Eastwood recomendó a Don Taylor, y los de la productora se equivocaron de Don (algo sobre lo que el director de ‘Harry el sucio’ bromeó durante años). Aunque también se dice que el proyecto fue encomendado a Mark Rydell, quien no pudo aceptarlo recomendando a Siegel. Conociendo el carácter bromista de éste último es lógico pensar que la segunda opción se acerca más a lo que realmente sucedió. Sea como fuere, todos salimos ganando con Siegel tras las cámaras.

Al principio Eastwood y Siegel no se entendieron demasiado bien, hasta que pasaron un fin de semana en la casa del primero, en California, hablando sobre cualquier cosa menos cine. Llegaron a compenetrar a la perfección, conociéndose como personas (siendo uno liberal y el otro republicano jamás discutieron sobre política durante su larga amistad), y una vez dado este paso, se pusieron manos a la obra. Ambos coincidían en que el primer borrador del guión no funcionaba, y junto con uno de los guionistas contratados, Dean Riesner, se pusieron a reescribirlo hasta quedar de su agrado. Era la primera vez que Eastwood participaba en un guión de forma tan comprometida, pues hasta ese momento sólo había aportado elementos sobre los personajes que interpretaba.

Con una premisa tan sencilla como la de un policía de la desértica zona de Arizona tiene que ir hasta una gran ciudad a recoger a un delincuente para devolverlo a su “lugar”, Siegel logra filmar un thriller mucho más interesante y atractivo de lo que dicha premisa sugiere. Durante los títulos de crédito iniciales, el personaje central queda totalmente dibujado: se trata de un rudo policía que usa cualquier método para atrapar a un indio escapado de la reserva. De hecho, se podría emparejar con su futuro personaje de Harry Callahan, aunque ciertos aspectos en la personalidad de Coogan (no dar un pitillo a su preso haciéndole sufrir, o antes de entregarlo ir a visitar a una mujer casada con la que se acuesta) le infieren cierto aspecto amoral del que Callahan carece. En su viaje a la gran ciudad, se encontrará con todos los típicos prejuicios que existen (éste un elemento en el guión más actual que nunca) contra la gente de pueblo. Pero en lugar de sentirse engullido por toda la burocracia policial (no le entregarán al detenido hasta que éste no sea dado de alta en el hospital psiquiátrico en el que se encuentra), y las bromas de mal gusto de las que es objeto (un taxista le cobra más de lo debido, y el jefe de policía le llama texano, aún sabiendo que proviene de Arizona), Coogan reacciona con mucha filosofía (apenas le deja propina al taxista) y se adapta a su nuevo entorno con la facilidad de un imparable camaleón, aunque para ello las cosas se tengan que poner serias, y reciba descomunales palizas (algo que por aquel entonces parecía ser un elemento típico en los personajes interpretados por Eastwood).

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Eastwood encarnó a la perfección a este tipo proveniente de un pueblo, ampliando su registro incluso hasta la comedia. Al respecto cabe citar el aspecto mujeriego de Coogan, confraternizando con los dos personajes femeninos del film: una psiquiatra de la policía, a la que no duda en seducir para conseguir sus propósitos, y una de las amantes del delincuente al que tiene que atrapar, con la que utiliza el mismo método, aunque con diferentes resultados. Mientras una termina rendida a sus pies, con la otra termina recurriendo a la violencia física. Dos personajes vitales encarnados muy acertadamente por Susan Clark y Tisha Sterling. En el papel del jefe de la policía en Nueva York, tenemos al excelente Lee J. Cobb, del que echamos en falta un poco más de protagonismo, pues su participación se limita a meras intervenciones poniendo alguna traba a Coogan, para al final despedirse de él mostrándole respeto.

Don Siegel (en la época en la que firmaba sus películas como Donald Siegel) provenía de conseguir cierto prestigio dirigiendo películas como ‘La invasión de los ladrones de cuerpos’ o ‘Crimen en las calles’, entre otras, films de bajo presupuesto en los que el director, con una cantidad mínima de elementos conseguía la máxima eficacia, algo muy del gusto de Eastwood (una de las características más representativas de su trabajos como director). Éste, que sólo le conocía por los films mencionados o el curioso remake de ‘Forajidos’, ‘Código del hampa’, enseguida quedó encantado de su forma de enfocar un rodaje, teniendo las ideas siempre claras de qué iba a filmar. El estilo directo de Siegel queda bien patente en ‘La jungla humana’, a la que dota de un ritmo increíble, sobre todo gracias al originalísimo y eficaz uso de las elipsis, que llevan al personaje de un lado a otro en un abrir y cerrar los ojos, sin resultar brusco. La violencia, siempre justificada, está narrada sin tapujos, muy directa, algo que tuvo algunos problemas con la censura de la época, junto con ciertas escenas de alto contenido sexual, además de retratar la noche neoyorkina de forma atrevida.

‘La jungla humana’ puede pecar de una historia algo simple, pero la puesta en escena de Siegel, quien además aprovecha para situar de nuevo a Eastwood en un western, pero esta vez urbano (esas motos en lugar de caballos), le confiere una mayor profundidad. Actor y director dieron inicio aquí a una relación profesional inolvidable, un tándem que nos regalaría alguna que otra joya. En cuanto a Eastwood y su futura carrera de realizador, comenzada tres años después de la realización de ‘La jungla humana’, siempre reconoció que todo lo que sabe acerca de hacer cine, lo aprendió de la mano de Siegel, al que siempre consideró a la misma altura que directores como Howard Haws. No es para menos; siempre he tenido la impresión de que Don Siegel era considerado a un menor nivel que otros grandes directores, y me alegro de que en este especial sobre Clint Eastwood podamos repasar cuatro títulos más de su excelente filmografía.

Tenéis editada ‘La jungla humana’ en dvd, y como anécdota decir que la película inspiró una serie de los 70 que tuvo un impresionante éxito, sobre todo en nuestro país: ‘McCloud’, interpretada por Dennis Weaver.

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