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Cómic en cine: 'Vengador', de Mark Goldblatt

Cómic en cine: 'Vengador', de Mark Goldblatt
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Cerrando hoy la década de los ochenta y echando la vista atrás a todo aquello de lo que hemos ido dando cuenta en las últimas semanas, uno no puede más que sentirse en cierto modo aliviado de que, al menos de lo que a cómic en la gran pantalla se refiere, aquella década que tantas alegrías nos había dado en el cine —muchas de las cuales he comentado y seguiré comentando de cuando en cuando en ese Cine el salón que tengo tan abandonado—, finalizara para no seguir prolongando la irregular calaña de producciones que poblaron sus diez años.

Y es que, haciendo balance de lo bueno y malo que nos legaron sus dos lustros, la parte positiva, representada por 'Nausicaä del valle del viento' (‘Kaze no Tani no Naushika’, Hayao Miyazaki, 1984), 'Akira' (‘アキラ’, Katsuhiro Otomo, 1988) y 'Batman' (id, Tim Burton, 1989) —que no se ha incluido en este especial por haber formado parte del que podéis encontrar acerca de su director— no es capaz de hacer frente a una negativa que, con esperpentos como los que hemos tenido ocasión de revisar, termina incorporando a sus filas la cinta que hoy nos ocupa, un segundo intento por parte de La Casa de las Ideas de sacar partido a uno de sus personajes de menor repercusión.

'The Punisher', el cómic

The Punisher comic

Cuando el Castigador ve la luz en el seno de La Casa de las Ideas allá por mediados de los setenta lo hace como un personaje secundario dentro de 'Amazing Spider-man' con la plena intención por parte de sus creadores, Gerry Conway y Ross Andru, de convertirlo en un antagonista recurrente en la colección del trepamuros. Pero la paulatina adquisición del personaje de una legión de seguidores terminará provocando que las mentes pensantes de Marvel acepten la propuesta que, presentada en 1986 por Steven Grant y Mike Zeck, cuaje primero en una miniserie y, un año después, en la cabecera regular del personaje.

Con su característica calavera —que el personaje le debe a John Romita Sr., el director artístico que decidió que el diseño original de Andru necesitaba de un elemento más potente que el diminuto cráneo que había ideado el artista— es en estos primeros años donde quedan sentadas las bases de lo que es y será Frank Castle: ex-militar al que la guerra de Vietnam transformó por completo, será el asesinato de su familia debido al fuego cruzado de un tiroteo en Central Park lo que determine la guerra de un sólo hombre contra el crimen organizado que moverá al personaje a acabar con todo elemento mafioso o criminal que se le ponga por delante.

Siempre descrito como un personaje solitario, extremadamente huraño y de muy pocas palabras, el Castigador es el ejemplo máximo del justiciero en el Universo Marvel y su popularidad, que crecería sobremanera durante finales de los ochenta hasta convertirlo el protagonista de cuatro series que llegaron a simultanearse, sería la que en cierto modo, terminaría provocando que él y no otro fuera el elegido para ser traspasado a la gran pantalla en el que debía ser el comienzo de una fructífera era de los personajes de la editorial en el séptimo arte. Desafortunadamente no fue así, y no fueron pocos los motivos.

Aventuras y desventuras empresariales

Vengador 1

Con la partida en los cines ganada de forma categórica por DC desde hacía una década con el 'Superman' (id, 1978) de Richard Donner, y revalidando la Distinguida Competencia la jugada en 1989 con el 'Batman' de Tim Burton, quiso la mala fortuna que mientras que su directa competidora en el mercado estadounidense había sido adquirida por una productora del calibre de la Warner Bros. a ella le tocara en suerte entrar a formar filas de la New World Pictures, una empresa de segundo nivel que contaba como sus mayores logros haber puesto en antena 'Santa Barbara' (id, 1984-1993).

Primer paso en un ambicioso proceso de expansión que terminaría configurando su quiebra —más sobre esto en unos pocos párrafos— la compra de Marvel por parte de la New World era celebrada en el seno de La Casa de las Ideas como el primer y necesario escalón para poder dar el salto definitivo a la gran pantalla después de que 'Howard...un nuevo héroe' ('Howard the Duck', Willard Huyck, 1986) hubiera demostrado que hacía falta algo más que el apoyo de un gigante como George Lucas para respaldar el éxito de una producción.

Vengador 2

Pero, claro está, tampoco era cuestión de tirar la casa por la ventana y arriesgar en exceso en este inicio de singladura, y ante la opción de darse un nuevo batacazo de la misma o mayor envergadura que el que había sufrido el dichoso ánade —por muy complicado que ello pudiera parecer— la decisión de los ejecutivos de la New World fue muy obvia: no comenzarían con un personaje de primera línea, ni tampoco con uno de los muchos que tenían a su disposición con poderes especiales, lo que acotaba el muestrario de posibilidades a un reducido grupo del que sobresalía un justiciero llamado Frank Castle.

Si a este hecho le unimos el no confirmado pero bastante plausible de que, por aquél entonces, el cine de justicieros estaba en boga y algo más se podía rascar de la taquilla con aquellos que disfrutaban viendo a duros personajes tomarse la justicia por su mano, es muy lógico que 'Vengador' ('The Punisher', Mark Goldblatt, 1989) terminara siendo la cinta que, con un escueto presupuesto de 9 millones de dólares, suponía la primera piedra en un camino que, desafortunadamente, poco se podría llegar a recorrer.

'Vengador', "en peores plazas hemos toreado"

Vengador 3

Con Dolph Lundgren teñido de negro —su melena rubia, no él— en la piel de un Frank Castle que ya no es ex-militar, sino un policía cuya familia fue asesinada mediante un coche bomba por la mafia, 'Vengador' comienza dejando muy claro que, salvo el nombre del justiciero poco hay aquí que tenga relación con los cómics originales. Tanto es así que, al margen del detalle de eliminar la calavera de su camiseta por considerarlo "demasiado de cómic", el trastocar de tal manera su origen elimina de un plumazo el trasfondo del personaje, algo en lo que futuras versiones cinematográficas del personaje incurrirán sin remisión, demostrando que a la hora de acercarse al Castigador los guionistas nunca se han caracterizado por respetar la página impresa.

Junto a Lundgren, que con su cara de palo, una barba de tres días que parece betún mal untado y la envergadura física que la naturaleza le otorgó no queda del todo mal como el torturado personaje, encontramos a dos caras muy conocidas del cine de los años ochenta: las de Louis Gosset Jr. y Jeroen Krabbe. El primero, capaz de lo mejor y lo peor durante los citados años, interpreta de forma convincente al antiguo compañero de Castle, mientras que el segundo, al que siempre recordaremos por '007 alta tensión' ('The Living Daylights', John Glen, 1987) y 'El fugitivo' ('The Fugitive', Andrew Davis, 1993) hace lo que puede para encarnar al arquetípico malo de turno.

Vengador 4

Con otros secundarios de poco o nulo interés pululando por la trama —de risa es el personaje del "ayudante" borrachín de Frank—, el argumento ideado por Robert Mark Kamen y Boaz Yakin se sustenta en el raquítico acúmulo de secuencias de acción más o menos bien controladas por Mark Goldblatt y en un desarrollo de personajes que se mueve entre lo parco y lo inexistente. De hecho, al no ser una historia de origen de personaje y renunciar el guión al establecimiento de la personalidad del protagonista y aquello que le motiva —sabemos lo que sabemos sobre Castle por un escueto flashback— el filme termina por convertirse en uno más de tantos, con limitados atractivos para el lector de cómics y aún menos para el cinéfilo más recalcitrante, transcurriendo sus 89 minutos como los de cualquier actioner de tres al cuarto de hace tres décadas.

Con todo, y a tenor de las muy bajas cotas a las que Marvel ha cortejado en algunas de sus producciones más recientes, el despiadado uso de la violencia y la sequedad generalizada en el tono de la narración son valores que provocan que 'Vengador' haya envejecido considerablemente bien dadas las circunstancias, por más que, como ya he comentado, el personaje de Lundgren sea tan Marvel como puede serlo el que el hierático Charles Bronson encarnaba en 'Yo soy la justicia' ('Death Wish II', Michael Winner, 1982).

Queda por puntualizar, por cierto, la ominosa frase con la que finalizaba un poco más arriba —esa de "...poco se podría llegar a recorrer"—: a resultas de una pésima gestión financiera y de una expansión poco controlada que en su momento de mayor euforía pretendía asimilar a Kenner y Mattel, New World terminó yéndose a pique antes incluso de que 'Vengador' pudiera llegar a las pantallas norteamericanas. Debido a ello, y a una distribución internacional que fue de todo menos regular, nunca se llegaron a recuperar siquiera los 9 millones de inversión, recaudando la cinta algo más de un millón durante su exhibición, lo que la convierte —aunque ya digo que no por méritos propios— en la cinta con peores cifras de la historia de la Marvel en el cine.

Si queréis saber mucho más sobre esta y el resto de las cintas que han llegado a formar parte del Universo Cinematográfico de Marvel, haceos con este espléndido libro. No os arrepentiréis.

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