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Críticas a la carta: 'Caza salvaje', de Peter Hunt

Críticas a la carta: 'Caza salvaje', de Peter Hunt
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Basada libremente en hechos reales, ‘Caza salvaje’ nos traslada a los bellos escenarios naturales de Yukón para mostrarnos la persecución sangrienta en 1931 a Albert Johnson, un trampero y cazador de pieles, por parte del sargento Edgar Millen, un veterano de la Policía Montada del Canadá junto a un puñado de secuaces.

La premisa, como vemos, no tiene nada de original. Y en realidad el resto del film deja bien claro que no es precisamente su fuerte. Aunque su director, Peter Hunt, también deja evidencias que no lo busca. En parte por incapacidad, pero sobre todo porque el film se sostiene (casi exclusivamente) sobre las figuras de dos tipos duros que son los verdaderos protagonistas.

‘Caza salvaje’ no es más que un enfrentamiento entre Charles Bronson y Lee Marvin a comienzos de los ochenta, cuando ya eran dos veteranas estrellas del cine de acción. Les basta su presencia, lo que representan para ofrecer un duelo que promete testosterona y acción en una persecución en la naturaleza helada y el frío como actor secundario.

Un culpable sin fundamento, la excusa para iniciar una cacería

Caza salvaje - Lee Marvin

Como indico, la premisa de partida no es precisamente original. Y además la torpeza de Peter Hunt y de los guionistas hacen que la película roce (y sobrepase) el ridículo en muchos momentos. Y en su arranque ya lo avanza, cuando asistimos a la causa por la que Albert Johnson, un tipo duro, solitario y aparentemente honesto, es acusado sin mucho fundamento de asesinato tras una disputa por un perro de caza.

El sargento Edgar Millen, en el ocaso de su trayectoria en el cuerpo de la Policía Montada del Canadá, disfruta del whisky, las partidas de cartas y la tranquilidad de una ciudad tranquila pero a la que tiene controlada. Solo la presión obligada por representar la ley, aún sabiendo que el acusado no tiene realmente suficiente argumentos para serlo, le obliga a emprender una captura para cumplir con su objetivo. Son dos viejos lobos que se conocen, de actitud dura, experimentada pero alejada de la torpeza y cuyo objetivo es tener una existencia tranquila y alejada de problemas.

Pero todo esto se muestra escasamente en breves escenas, porque la dirección de Peter Hunt no sabe sacar partido alguno al posible duelo psicológico entre los protagonistas y cede mucho protagonismo a un puñado de secundarios que encarnan personajes arquetípicos. Ridículos, absurdos y prescindibles. Y lo peor, con mucho del film. El joven policía recién llegado que trae savia nueva, honor y educación, el resto, un puñado de brutos con poco cerebro.

Solo ocasionalmente nos encontramos a Angie Dickinson que pone la cara femenina en esta película de machotes. Su participación es tan secundaria como de auténtico relleno y Peter Hunt apenas consigue sacarle partido alguno, más allá que afianzar el carácter y conocer un poco más sobre el Sargento Millen, que se siente obligado a dejar su compañía entre sábanas calientes para iniciar la que sabe será una dura y larga persecución a un tipo escurridizo.

Por su parte, Albert Johnson, se prepara en soledad, con la experiencia de un hombre curtido en duras circunstancias para recibir a los que quieren atraparle y que le llevará a huir entre las nevadas montañas y bosques de Yukón. Apenas encontramos una única escena en la que comparten presencia Bronson y Marvin, suficiente para entenderse más allá de los acontecimientos. Pero claro, uno es un sospechoso “asignado” en el guión y el otro se ve “obligado” a defender a la ley. Con ello se establece una larga persecución, donde la sangre, el frío y la acción cobran el protagonismo.

‘Caza salvaje’ o como una persecución salva el film

Caza salvaje - cartel original

Como vengo indicando, el film cuenta con suficientes ingredientes para convertirse en una cinta de serie B muy olvidable. Escenas, diálogos y personajes mal escritos y peor dirigidos que apenas se sustentan en sus dos viejas glorias. Ellos consiguen captar, cuando les toca, la atención y poner la carne en el asador.

Tampoco vamos a cargar todas las tintas en contra del poco inspirado Peter Hunt, que cuando esquiva las ridículas escenas (y pésimas bromas que los guionistas Michael Grais y Mark Victor han escrito para los personajes secundarios) de auténtico relleno y le toca poner suspense y emoción, consigue sacarle punta a una persecución dilatada, tensa, entre la nieve. Regado con escenas de brutalidad, de violencia y el eco de balas cruzadas en medio de un paisaje inhóspito. Un paisaje que tiene una presencia notable, fundamental y que consigue otorgar al film un cierto aire heroico y emocionante por la dureza y dificultad que añaden a la cacería.

Es aquí cuando Hunt se limita a afinar la acción, como mero entretenimiento y sostento de todo el film. Lo consigue de forma directa, sin concesiones y dejando que Lee Marvin y Charles Bronson sean los que pongan de su parte en este duelo de clara inspiración en el western.

Lo cierto es que ‘Caza salvaje’ termina siendo una pobre cinta de acción, regada con algunos momentos emocionantes durante la persecución en un escenario natural atractivo pero que apenas se sustenta por sus dos estrellas. Son la única excusa para disfrutar del film, aunque es cierto que ambos consiguen poner la salsa y el interés con el que se puede disfrutar del duelo. Hay latente una estimulante tensión, un enfrentamiento psicológico que podría haber sido mucho más interesante, sino fuera porque el film no aspira a más. Con todo, los fans de la acción pura y dura y de ambos actores disfrutarán de esta cacería en la nieve.

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