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'Día de lluvia en Nueva York': una encantadora comedia donde brillan los diálogos y sus dos protagonistas
Críticas

'Día de lluvia en Nueva York': una encantadora comedia donde brillan los diálogos y sus dos protagonistas

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No faltó tanto para que nos quedásemos sin ver ‘Día de lluvia en Nueva York’, el largometraje número 50 de Woody Allen. Amazon no quiso saber nada de la película -ni de acuerdo con el director por varios títulos más- y quedó en un limbo del que parecía que nunca iba a salir. Allen presentó batalla legal contra la compañía por ello y una de las consecuencias fue que consiguió recuperar los derechos de distribución de la cinta en Estados Unidos.

En su país de origen todavía no hay fecha de estreno para su lanzamiento, pero sí que ha ido llegando ya a varios países, sobre todo europeos, donde hace ya mucho que parece que su cine interesa más que en Estados Unidos. Este viernes 11 de octubre es el turno de que los espectadores españoles puedan descubrir ‘Día de lluvia en Nueva York’, una divertida comedia romántica que recuperar multitud de temas habituales en la obra de su director.

Los diálogos por encima de la credibilidad de las situaciones

Imagen Dia Lluvia Nueva York

‘Día de lluvia en Nueva York’ es la historia de cómo el incipiente romance entre dos jóvenes muy diferentes se complica hasta límites insospechados por visitar la ciudad natal de él. Lo que parecía que iba a ser un fin de semana inolvidable acaba siéndolo por motivos muy diferentes, ya que Allen construye la película alrededor de una serie de encuentros casuales en los que al director no le interesa tanto lo verosímiles que puedan ser como las conversaciones que se entablan entre los diferentes personajes.

Esto lleva a que los personajes de Timothée Chalamet, muy acertado dando vida a una especie de réplica de los personajes que el propio Allen solía interpretar, y Elle Fanning separen sus caminos rápidamente y la película cada vez los aleje más, tanto física como emocionalmente, por lo que la posibilidad de que todo acabe con ellos juntos de nuevo comienzo perdices resulta poco estimulante.

Escena Dia Lluvia Nueva York

Ahí entran en escena ciertas soluciones algo cuestionables a la hora de construir a los personajes por parte de Allen, sobre todo en el caso de Fanning. Allen demuestra cierta tendencia a cierto caos creativo del que la actriz sale airosa con una interpretación muy cómica. No es un papel nada fácil, ya que a veces la línea entre la inocencia y la estupidez es demasiado fina, pero Fanning sabe cómo resultar fresca y divertida en todo momento, tanto cuando ella tiene un rol activo como cuando parece que simplemente no se entera de lo que está pasando.

De hecho, la parte de la película centrada en ella parece una acumulación de peripecias efectivas en sí mismas, pero la forma de acabar llegando a ellas denota cierta falta de interés por parte de Allen en construirlas de una forma más lograda. Eso se nota también en algunos personajes secundarios que funcionan mejor como complemento a Fanning que por sí mismos, hasta el punto de ‘Día de lluvia en Nueva York’ se acaba olvidando de explicar bien sus acciones con tal de que estén allí cuando Allen necesita utilizarlos para la sucesión de enredos.

El encanto de Chalamet y la ciudad de Nueva York

Chalamet

Es cierto que no deja de haber un elemento de azar clave para ello, pero este punto está mucho mejor hilado en el caso de un Chalamet que hereda varios traumas habituales en el cine de Allen pero las aborda con una curiosa nostalgia adolescente que alterna preocupaciones más propios de personas con más recorrido en la vida con otras más propias de su edad. Es como si ‘Día de lluvia en Nueva York’ fuese la película en la que el personaje está encontrándose a sí mismo tras una etapa en la que no terminaba de encajar en ninguna parte.

Desde el fortuito encuentro del rodaje de una película hasta la sorprendente propuesta que realiza a una mujer que encuentra en su local favorito de la ciudad, todo fluye con mayor naturalidad -aquí el mayor pero sería el encuentro con un antiguo compañero de clase, algo fuera de lugar- y está adornado con unos diálogos ágiles, desde luego no a la altura de las obras mayores de Allen, pero sí mucho más acertados que en la mayoría de sus últimos trabajos.

Además, la película se ve muy beneficiada por la estupenda fotografía de Vittorio Storaro. Su llegada al cine de Woody Allen con ‘Café Society’ ha dado un plus visual a la obra del cineasta. Personalmente, prefiero su aportación a ‘Wonder Wheel’, pero en ‘Día de lluvia en Nueva York’ saca todo el partido a la belleza de la ciudad, dotando así a la película de un encanto adicional al casi sentir que te está transportando a las calle de la Gran Manzana. Esto a su vez redunda en que el componente romántico de la película tiene un toque casi mágico, imprescindible sobre todo para su resolución.

En resumidas cuentas

‘Día de lluvia en Nueva York’ no aporta prácticamente nada a la obra de Woody Allen, ya que recupera temas y soluciones vistos en otras películas suyas. Sin embargo, sí que deja un sabor más dulce que otras obras suyas de los últimos tiempos como 'Café Society', ‘Irrational Man’ o ‘Magia a la luz de la luna’. En gran parte se la debemos a sus actores, muy inspirados incluso cuando sus personajes no daban mucho de sí, aunque también a los diálogos de Allen y la belleza de las calles de Nueva York.

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