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'Los 4 Fantásticos y Silver Surfer', mejorando suavemente

'Los 4 Fantásticos y Silver Surfer', mejorando suavemente
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Que nadie se alarme. El titular de este post no significa que yo haya terminado dando saltos de alegría después de visionar 'Los 4 Fantásticos y Silver Surfer', no. Y mi compañero Chico Viejo tampoco, a pesar de que en su crítica afirma que la película es un producto veraniego en toda línea. Sí coincido con él en el hecho de que esta secuela es superior a la primera prácticamente en todos los aspectos, lo cual es de agradecer por supuesto, pero es que había mucho, mucho que mejorar, porque la primera entrega me sigue pareciendo un producto vergonzoso hasta cierto punto. Quizá porque en mi niñez Los 4 Fantásticos estuvieron presentes todos los días, eran mi grupo de superhéroes favoritos, y el recuerdo y cariño que les tengo se vieron truncados por la penosa versión de Tim Story, alguien que no debería hacerse cargo de este tipo de proyectos.

'Los 4 Fantásticos y Silver Surfer' es una continuación en toda regla. Su argumento más que sencillo es simple: a la Tierra llega Silver Surfer, el heraldo de Galactus, un devorador de mundos que tiene puestos sus "ojos" en nuestro bello planeta. Surfer le irá preparando el festín, pero nuestros superhéroes más planos tratarán de impedírselo. ¿Lo conseguirán?

Es curioso comprobar cómo en una época en la que los blockbusters, y otras muchas películas, tienen una duración que ronda en muchos casos las dos horas y media, esta película apenas alcanza la hora y media. Se puede decir que todo está más o menos dosificado correctamente en ese tiempo, a pesar de algunas lagunillas, por otro lado lógicas. Tim Story pretende contarlo todo en ese tiempo, y lo logra, ¿por qué? pues porque hay poco que contar. El argumento tiende hacia el esquematismo, y las situaciones que en él se plantean simplemente están repasadas por encima, no desarrollándolas debidamente. Hay que reconocer que el nuevo personaje, Silver Surfer, daba para mucho más. Se está preparando una película para él solito, y realmente se la merece, porque en este film este personaje es mucho más interesante y fascinante que los 4 Fantásticos al completo.

Evidentemente los efectos visuales son de primera calidad, y éstos alcanzan su máxima expresión cuando Silver Surfer hace acto de presencia y surca los aires materializándose y viceversa a capricho propio. Resulta muy espectacular la "carrera" inicial que le hace a Johnny "cerilla". Sin embargo, todas las escenas de acción adolecen de una falta de personalidad alarmante, y es que una vez más, el mayor problema de la película es su director, carente de la garra necesaria y con una puesta en escena totalmente anodina tirando hacia lo televisivo. Ha vuelto a hacer una película para toda la familia, y no se ha arriesgado ni lo más mínimo. Cierto es que ha cuidado más algunos detalles como introducir menos chistes tontos, y los que hay tienen un pase, y se ha concentrado más en ir al grano, aunque con un guión tan pelado como éste, poco grano hay al que ir.

En cuanto al trabajo actoral, se puede decir que todos cumplen y punto. Hasta me parecen un poco más soportables que en la entrega anterior, donde Chris Evans se pasaba de chistoso. Eso sí, tampoco se les ve muy entregados y ni siquiera aportan algo de su propia cosecha. Michael Chicklis me sigue pareciendo el mejor de los cuatro centrales, aún con tanto "maquillaje" encima. Ioan Gruffudd resulta el más soso de todos, y creo que todas las posibilidades del personaje de Reed Richards están totalmente desaprovechadas. Y me vais a perdonar pero a mí Jessica Alba es una tipa que no me dice absolutamente nada ni como actriz ni como mujer (raro que es uno). En cuanto al resto, Silver Surfer es un efecto digital en el que apenas podemos apreciar el trabajo de Doug Jones, pero la voz de Laurence Fishburne impresiona lo suyo. Julian McMahon repite como Dr. Doom, pero la verdad es que queda un poco deslucido al lado del plateado "villano".

Una floja película, que por momentos consigue ser un producto mínimamente entretenido gracias a su total falta de pretensiones. Una pena que prácticamente todo sea más plano que la tabla de surf de Estela Plateada. Por Dios, que en la tercera entrega cambien al director y todos saldremos ganando.

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