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'Los Mercenarios 3', mucho ruido y poca diversión

'Los Mercenarios 3', mucho ruido y poca diversión
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El auge del cine de superhéroes ha sido uno de los principales responsables de la decadencia que padece la figura del gran héroe de acción. Lejos quedan los años en los que contar con un reparto liderado por Sylvester Stallone, Arnold Schwarzenegger o Bruce Willis era poco menos que una garantía de éxito, por lo que era cuestión de tiempo que a alguien se le ocurriera alguna idea como la que dio pie a 'Los Mercenarios' ('The Expendables', Sylvester Stallone, 2010).

Por desgracia, la primera entrega de esta franquicia no terminó de convencerme, algo que sí logró la muy entretenida segunda parte, lo que me hizo mantener la esperanza en que 'Los Mercenarios 3' ('The Expendables 3', Patrick Hughes, 2014) podría ser un gran entretenimiento. No ha sido el caso, ya que estamos ante una cinta de acción rutinaria -que no mala- en el que se da demasiado poco peso a la diversión nostálgica en beneficio de otras cosas menos estimulantes.

Los problemas de 'Los Mercenarios 3'

Ra-ta-ta-ta-ta en

El propio Stallone ha comentado que no quedó del todo satisfecho con las anteriores entregas, con la primera por ser demasiado seria y con la segunda por dejar que el humor se adueñase en exceso de la función. En 'Los Mercenarios 3' se ha buscado un equilibrio entre ambas tendencias y es justo reconocer que es lo han conseguido, pero a costa de notables altibajos de interés y la sensación de que la franquicia ha perdido parte de su personalidad por el camino, algo a lo que también ayuda lo intrascendentes que resultan todos los mercenarios de nueva generación.

Para aquellos que nos acordéis, os recuerdo que disfruté de lo lindo con el toque cómico de 'Los Mercenarios 2' ('The Expendables 2', Simon West, 2012), pero no me encuentro entre los defensores de la primera entrega, donde únicamente la escena que compartían Bruce Willis, Arnold Schwarzenegger y Sylvester Stallone sobresalía dentro de un conjunto mediocre. Aquí han conseguido salvar hasta cierto punto esto con un guión algo más consistente -tampoco esperéis un milagro, la película es lo que es- que al menos no cae de lleno en los tópicos menos divertidos del cine de acción ochentero de serie b.

Mel Gibson en

Tampoco ayuda mucho a animar el cotarro el trabajo de puesta en escena, que si bien no llega a ser tan impersonal como, por poner un ejemplo radical, el trabajo de John Moore en la horrenda 'La jungla: Un buen día para morir' ('A Good Day to Die Hard', 2014), sí que se echa en falta más garra por parte de Patrick Hughes, quien tiene a su disposición varias set-pieces potentes que nunca llegan a tener la chispa necesaria para impresionarnos.

Eso sí, la acción está mucho mejor distribuida que en otros casos recientes como 'Transformers: La era de la extinción' ('Transformers: Age of Extinction', Michael Bay, 2014) para que uno no llegue agotado al final, algo que fácilmente podría haber pasado por el exceso de metraje de la película. Además, hay varios momentos de lucimiento individual -aquí se nota cuándo es una flipada trucada o cuándo el actor ha sido elegido principalmente para esas escenas- que también ayudan a evitar una sensación de ser más de lo mismo.

De todas formas, es su propia indefinición lo que impide que 'Los Mercenarios 3' pueda convertirse en un buen entretenimiento, ya que es demasiado convencional para ser un relato de acción estimulante, tampoco tiene suficiente comedia -sorprendente en ese aspecto la presencia de Antonio Banderas- para que podamos tomárnoslo un poco a guasa y la sobredosis de estrellas no consigue el equilibrio necesario, siendo una lástima que no aprovechen más a un Mel Gibson entregado para la causa -él mismo dijo que participaría sólo si le dejaban ser el malo-, pero que, contra pronóstico, tuvo más oportunidades para lucirse en la discreta 'Machete Kills' (Robert Rodriguez, 2013).

También hay cosas buenas

El equipo de héroes de

Hasta ahora podría parecer que he odiado 'Los Mercenarios 3', pero lo cierto es que simplemente creo que ha sido una oportunidad perdida de que la saga siguiera dando pasos adelante para dejarme con ganas de más. Siendo justos, todas las adiciones de lujo cumplen bien con su cometido, es decir, desprender adrenalina por los cuatro costados y añadir un elemento cool a una historia condenada a no ser nada del otro mundo. A algunos les parecerá poco, pero la sucesión de rostros conocidos y sus momentazos -tan genial como sencillo el gag de un eficiente Wesley Snipes- ayuda a que uno sea más propenso a pasar por algo ciertas deficiencias.

También tengo que ser justo y reconocer que la historia de 'Los Mercenarios 3' es la más interesante hasta la fecha, tanto por abordar el tema de la necesidad de un relevo generacional como llevando un paso más allá el hecho de que la misión sea algo personal. Cierto que podría haber dado mucho más de sí, pero también agradezco que no hayan recurrido a cansinos flashbacks para ilustrarlo, algo que hubiese pasado en la gran mayoría de producciones de este tipo en su momento, o a sobrecargas dramáticas que pongan al descubierto las limitaciones de gran parte de su reparto.

Además, me sorprendió que el hecho de rebajar el tono de la violencia y el vocabulario para poder llegar a más público no se convirtiera en un problema insalvable, ya que los personajes en ningún momento dan la sensación de tener que aligerar sus personalidades y casi todos tienen al menos un momento en el que destacar sobre el resto. Eso sí, no estoy yo muy seguro de que fuese necesario dar tanto peso a la presentación de los nuevos mercenarios, pero bueno, cumplen su cometido y hasta consiguen que un inútil como Kellan Lutz parezca más actor de lo que realmente es. Tampoco era difícil.

Escena de

En definitiva, 'Los Mercenarios 3' no es nada del otro mundo y se queda un poco a mitad de camino entre lo que fueron la primera y la segunda entrega. Acción hay mucha, seguramente más de la que encontraríamos en cualquier cinta de superhéroes de Marvel, pero deja en todo momento el mismo regusto agridulce que el resto de la película. Para pasar el rato sin ponerse muy exigente, que ya es mucho más de lo que nos encontramos en el cine la semana pasada con la deficiente y cansina cuarta entrega de 'Transformers'. Ni tan mal.

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