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'Memorias de un zombie adolescente', el crepúsculo de los muertos

'Memorias de un zombie adolescente', el crepúsculo de los muertos
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-¿Un novio zombie? Es decir, sé que es realmente difícil conocer tíos ahora mismo, con el apocalipsis y eso. Créeme. Y sé que echas de menos a Perry. Pero Julie, esto es raro. Ojalá Internet funcionara todavía y pudiera buscar lo que te está pasando. Nora (Analeigh Tipton)

'Memorias de un zombie adolescente' es el desafortunado título español de 'Warm Bodies' ("cuerpos cálidos"), una adaptación de la novela homónima de Isaac Marion que llamó muy pronto la atención por plantear una historia romántica entre una chica y un muerto viviente. La mayoría pensamos enseguida que se trataba de un disparatado intento de ofrecer una variante al público de la exitosa saga iniciada por 'Crepúsculo' ('Twilight', Catherine Hardwicke, 2008), algo que parecía confirmarse al compartir ambas películas el sello del estudio Summit Entertainment.

Sin embargo, con el tiempo supimos más del film y las expectativas cambiaron radicalmente. Personalmente, quedé más tranquilo al saber que era una comedia --pensé que sería una buena respuesta al fenómeno de las fantasías románticas juveniles-- y más que el tráiler --de los que no conviene fiarse-- me convenció un avance que mostraba los primeros cinco minutos, parte de la primera secuencia con la que arranca 'Memorias de un zombie adolescente'. Fue un gran acierto distribuir esa pieza porque el problema de la película es que va de más a menos, el ingenio del comienzo va dando paso a cursilerías, torpezas y convencionalismos.

El corazón del zombie

'Memorias de un zombie adolescente' gira en torno a "R" (Nicholas Hoult), protagonista y narrador de esta aventura pese a que su cerebro no debería ser capaz de crear ni una frase. Pero es una comedia, se disculpa. "R" nos pone al día y cuenta que el mundo quedó en ruinas tras una misteriosa epidemia --de origen desconocido, ¿para qué complicarse?-- que convirtió a personas como él en muertos vivientes que se alimentan de carne humana, y claro, esto un gran problema para todos. Durante su paseo diario, "R" nos señala a los "huesudos", la última fase de la transformación, monstruos salvajes --extrañamente rápidos y fuertes--.

A grandes rasgos, el cine ha retratado al zombie de tres maneras: alguien que ha perdido la voluntad y obedece como un esclavo sonámbulo --'Yo anduve con un zombie' ('I Walked with a Zombie', Jacques Tourneur, 1943)--, un cadáver que resucita y se mueve con torpeza --'La noche de los muertos vivientes' ('Night of the Living Dead', George A. Romero, 1968)-- o un enfermo que se comporta de manera rabiosa --'28 días después' ('28 Days Later...', Danny Boyle, 2002)--; los dos últimos atacan y muerden a los vivos, extendiendo así el mal. En todo caso, se suele caracterizar por ser impulsivo, animal, incontrolable. Jonathan Levine, guionista y director del film que nos ocupa, opta por mezclar conceptos y crear su propia criatura, un zombie que piensa, reflexiona e intenta recuperar su humanidad.

¿La evolución del ser humano?

Esta decisión le permite situar al espectador en el lugar de un personaje que por lo general es el monstruo al que hay que evitar y aniquilar --no es la primera película que lo hace, al menos existe 'Colin' (2008) y seguro que los fans del género pueden aportar algún otro título--. Hay dos momentos donde Levine saca auténtico partido a su zombie; uno es al principio, cuando presenta y analiza su situación, con detalles divertidos como la "charlar" con el amigo (Rob Corddry) o imaginar cómo era todo aquello antes de la epidemia --sugiriendo que, en cierto modo, ya estaban todos muertos--; el otro es la escena en la que "R" conoce a Julie (Teresa Palmer) y se ve obligado a justificar su comportamiento violento.

A partir del flechazo --¿no tendría más gracia si en lugar de amor a primera vista todo surgiera por comerse al novio?-- que reactiva el corazón del protagonista la película empieza a perder fuelle, se notan más las torpezas del guion --¿por qué Julie no aprovecha el coche para escapar antes?, esos flashbacks en orden...-- y se limita a poco menos que repetir clichés e ideas ya explotadas --la escena de imitar a los muertos sacada de 'Zombies Party' ('Shaun of the Dead', Edgar Wright, 2004)-- además de reinterpretar situaciones de 'Romeo y Julieta', llegando a ser en definitiva la aburrida descendiente de 'Crepúsculo' que (casi) todos temíamos. Es una pena porque se aprecia la intención de ofrecer una propuesta diferente pero durante el proceso se equivocaron de ruta.

Nicholas Hoult y Teresa Palmer en una escena de Warm Bodies
1,5 estrellas
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