'Mortal Kombat II', un irregular festival de fan service que evidencia las grandes diferencias entre cine y videojuegos a la hora de abordar una secuela

'Mortal Kombat II', un irregular festival de fan service que evidencia las grandes diferencias entre cine y videojuegos a la hora de abordar una secuela

De no existir la primera 'Mortal Kombat', probablemente estaríamos hablando con mayor entusiasmo de ella

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Víctor López G.

Editor

Cuando un estudio decide abordar el desarrollo de una secuela en el mundo del videojuego, el proceso, salvo en contadas excepciones, suele pasar por hacer evolucionar sus aspectos formales, técnicos, narrativos y jugables respecto a la obra original, incluyendo nuevas mecánicas, un mejor acabado gráfico y sonoro, un potencial lavado de cara artístico —casi siempre con un cariz continuista— y una necesaria vuelta de tuerca a la historia —si la tiene— y al tratamiento de su personajes.

En lo que respecta al cine, pese a lo idóneo de esta perspectiva, la tendencia a la hora de perfilar una segunda parte tiende a jugar sobre seguro, apostando en más ocasiones de las deseables por la fórmula del "más de lo mismo, pero ligeramente engalanado". El problema de esto es que, junto a las virtudes del título predecesor, su continuación tiene todas las papeletas para cargar con el peso de los potenciales defectos.

Este es el caso de una 'Mortal Kombat II' que, pese a elevarse notablemente sobre el nada desdeñable largometraje de 2021 —probablemente, una de las mejores adaptaciones del videojuego a la gran pantalla estrenadas hasta la fecha—, no logra deshacerse de un buen número de lastres que, como espectador y fan de la franquicia, me hacen imposible no caer en el peor escenario posible: el de pensar en la película que podía haber sido, y no en la que ha terminado siendo

Fan service y todo lo demás

Puede que mi mayor pega con la cinta, que vuelve a estar dirigida por un Simon McQuoid más que solvente tras las cámaras, esté directamente relacionada con su narrativa y, más concretamente, con su caótica gestión del punto de vista. 'Mortal Kombat II' peca de querer incluir el máximo número de luchadores posible en su, todo sea dicho, genérica historia, impidiendo que sus conflictos —si es que los tienen— lleguen a importar lo más mínimo, especialmente en el caso de los secundarios.

No obstante, la cosa cambia con el dúo de protagonistas recién llegados a la función, una Kitana y un Johnny Cage —lo mejor del filme— con unos arcos dramáticos vistos, al igual que la estructura general, en infinidad de ocasiones y cuya incorporación a la saga llega de un mal que, irónicamente, suelen esquivar las secuelas: volver a atiborrarnos de exposición oral —muy poco sutil— para dejar claras las reglas del universo en el que se ambienta el relato mientras se frena el ritmo del primer acto y parte del segundo. 

Pese a todo, McQuoid y su equipo se las apañan para entretener gracias a la integración de unas secuencias de combate tan cafres e intensas como cabría esperar —aunque no tengan las coreografías más refinadas del género— que aparecen cuando el desarrollo argumental empieza a hacerse bola y, especialmente, por obra y gracia de un Karl Urban en su salsa como el indispensable alivio cómico.

Shao Kahn S Appearance In Mortal Kombat 2 Is Different Than I Expected 4 Years After This Tease

Dicho esto último,  hay que subrayar que el factor que desequilibra más los abultados 116 minutos de metraje es un tono que, a pesar de poseer ciertos niveles de autoconsciencia, se sigue tomando lo suficientemente en serio como para exprimir a Johnny Cage y ofrecer una experiencia mucho más entregada a la diversión plena; algo en lo que, si los avances no engañan, la inminente 'Street Fighter' brillará sin demasiado esfuerzo.

En lo técnico, 'Mortal Kombat II' también nos da una de cal y otra de arena, con escenas que parecen fruto de la IA generativa más plasticosa y desangelada contrastando con pasajes mucho más cuidados que evocan a los videojuegos en los que se basa a través de movimientos de cámara y recreaciones de escenarios y habilidades. Todo un despliegue de fan service para retro gamers y neófitos de lo más apetecible, siempre y cuando seamos conscientes de que nos estamos enfrentando a la cara menos inspirada de Hollywood en lo que a moldear continuaciones se refiere.

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