'She-Hulk: Abogada Hulka' (1x04): magos de pacotilla y citas con cretinos en un episodio que sigue llevando la serie de Marvel al terreno de la comedia de saldo
Críticas

'She-Hulk: Abogada Hulka' (1x04): magos de pacotilla y citas con cretinos en un episodio que sigue llevando la serie de Marvel al terreno de la comedia de saldo

Si me leísteis hace tres semanas, sabréis que, para mi propio asombro, recibí con bastante entusiasmo 'She-Hulk: Abogada Hulka'. La nueva serie del Universo Cinematográfico de Marvel para Disney+ me reconcilió con el macroproyecto de La casa de las ideas, antojándose un soplo de aire fresco y ligereza entre los refritos narrativos y conceptuales que están marcando la mayoría de Fase 4.

Este idilio se extendió durante dos episodios, pero en el tercero, como decía la canción, "se nos rompió el amor de tanto usarlo". Casi súbitamente, la producción de Jessica Gao se deshinchó, cayendo en picado el nivel de su comicidad y viendo estancada una narrativa que parecía no avanzar con la fluidez que debería.

Desgraciadamente, con el cuarto capítulo, titulado '¿Esto no es magia de verdad?' la cosa no ha mejorado en absoluto; reincidiendo en los errores de su predecesor y agravándolos a causa de la repetición en 25 minutos de contenido puro y duro en los que la trama horizontal se niega a evolucionar hasta el último minuto —literalmente— y que abren paso al inesperado aburrimiento.

  • Ojo, que a partir de aquí hay spoilers —aunque tampoco hay tanto que reventar—.

Magia Borrás

Después de, aparentemente, dar por cerrado el arco relacionado con Emil Blonsky —alias Abominación—, 'She-Hulk: Abogada Hulka' hace borrón y cuenta nueva y dedica sus primeros minutos a plantear un nuevo caso que, aunque parezca imposible, se las apaña para llevar aún más lejos los niveles de ridículo —que no hilaridad— después del pleito de la asgardiana suplantadora de identidades del pasado jueves.

En esta ocasión, Wong vuelve a la palestra, esta vez como cliente de Jen Walters, para lograr que un mago ex estudiante de Kamar-Taj deje de utilizar sus poderes en sus espectáculos de dudosa calidad y reputación. Una subtrama que, entre otras cosas, deriva en una escena judicial para el olvido, en la incorporación de secundarios más irritantes que graciosos, y en una set-piece carente de emoción por la falta de riesgo que implica y que parece más un trámite que otra cosa.

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En paralelo, la segunda subtrama del episodio arranca con Jen creándose un perfil en una app de citas; una premisa tremendamente jugosa que gana enteros cuando, después de la decepción de rigor, nuestra protagonista se anima a crear una nueva cuenta como su alter-ego, haciendo crecer a toda velocidad el número de "matches" obtenidos y, en consecuencia, las oportunidades de encontrar a su media naranja.

Por supuesto, todas sus citas terminan siendo un grupo de imbéciles redomados, pero cuando parece estar todo perdido, un oncólogo pediátrico macizo, que sabe escuchar y que es detallista hace acto de presencia. Pero, claro, el prototipo de hombre ideal también resulta ser un cretino cuando ve a Jen y no a Hulka por la mañana después de lo que, intuimos, fue una noche de locura y pasión.

¿Previsible? Sí. ¿Aburrido? También. Ya no por lo anodino de la puesta en escena, el montaje y el intercambio de diálogos —que parecen haber perdido la agilidad del inicio de la serie—, sino por el cúmulo de clichés que inundan el relato y que, sintiéndolo mucho, por mucho que se rompa la cuarta pared jugando a la autoconsciencia, no se convierten en un gag más.

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Dicho todo esto, puede que os preguntéis: Pero, Víctor, ¿qué ocurre con la trama horizontal? Pues bien, después de quitarse de encima de un plumazo el incidente de la semana pasada en el que un grupo de asaltantes intentó extraer sangre a la abogada Walters, el capítulo se estanca para, en el último momento, recuperar a la Titania de Jameela Jamil —probablemente ya la habíais olvidado—, que denuncia a Hulka por usar el nombre registrado de She-Hulk. What a twist!

La esperanza es lo único que se pierde, y aún quedan cinco —que se dice pronto— episodios de 'She-Hulk: Abogada Hulka' por delante. Esperemos que se pongan las pilas y comiencen a contarnos algo con más sustancia y que aprovechen al personaje del oncólogo sexy como recurso para continuar con la historia sobre la codiciada sangre de superheroína. Aunque, a estas alturas, lo de la pistola de Chéjov ya no parece importar a nadie.

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