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'Stardust', fantasía sin garra

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El pasado 26 de octubre llegó a nuestros cines (cuyo final, dicen, está cerca) la esperada 'Stardust', una fantástica historia romántica dirigida por Matthew Vaughn ('Thor' pasará por sus manos). A partir de una obra del popular Neil Gaiman, la película resulta muy llamativa en su aspecto visual (aunque la mano de ordenador canta a veces bastante) y apoyada en una preciosa banda sonora de Ilan Eshkeri, así como en un reparto acertado en su mayoría, consigue que el rato que estamos en la sala se pase volando y salgamos de la misma con una sonrisa en los labios. Vaughn se arriesga muy poco, abusando de una factura de videoclip, y la historia es demasiado "bonita", algo cursi y para todos los públicos, como para poder hablar de un título que dejará marca, pero sí para catalogarla de una propuesta refrescante y divertida.

'Stardust' (no se han atrevido a traducirlo esta vez) comienza en el pequeño pueblo de Muro, cuyo nombre viene de la imperfecta muralla de piedra que mantiene a sus habitantes alejados de las amenazas del universo paralelo y sobrenatural que está al otro lado, poblado por todo tipo de seres fantásticos. Sin embargo, el joven Tristan Thorne hace una promesa a su amada Victoria para lograr que ella se comprometa con él: le traerá una estrella caída del cielo. Para cumplir esto, el joven deberá traspasar la frontera de piedra...

La película es un cuento de hadas, cosa que queda manifiesta desde el principio, con la narración de la susurrante voz en off (Ian McKellen en el original), permitiendo que nos acomodemos en la butaca como si volviéramos a nuestra infancia y nuestro abuelo se dispusiera a leernos una historia antes de dormir. En este sentido, sorprende la gran cantidad de elementos fantásticos que aparecen en 'Stardust'. Hay de todo. Hay brujas, príncipes, animales que se transforman en personas (y viceversa), una estrella con forma de mujer, piratas, amuletos mágicos, y hasta un (tonto) unicornio. Igualmente, los escenarios en los que transcurre la historia son variadísimos y por supuesto no faltan los ya típicos planos aéreos que asociamos a la trilogía del anillo. En este sentido, donde Peter Jackson triunfaba, dirigiendo de forma inmejorable todo un universo para contar una historia, Vaughn se queda algo corto, quizá por presiones del estudio (hay un par de fallos de montaje que me chocaron bastante) o quizá por, sencillamente, este tipo no ha dado la talla. Menos mareo de cámara y más imaginación a la hora de componer los planos le habrían venido fenomenal a esta película.

El cartel de 'Stardust' está compuesto por caras conocidísimas, si bien no son estrellas que precisamente estén en su momento más radiante. El caso más representativo es el de Robert De Niro, actor que ha pasado de intocable a ser muy discutido. Su presencia en "cosas" como 'Showtime' o 'El Escondite', por no hablar de las lamentables secuelas de 'Una Terapia Peligrosa' o 'Los Padres de Ella', han provocado que ya no sintamos, ni de lejos, el mismo interés cuando su nombre acompaña al título de un film determinado. A años luz de su trabajo en 'Taxi Driver' o la más reciente 'Heat', De Niro parece totalmente perdido. Supongo que os puede resultar divertido, o algo similar, pero a mí me produjo verdadera vergüenza ajena contemplar hasta dónde ha llegado este hombre en 'Stardust'. No me ha causado pesadillas, menos mal, pero no creo que olvide nunca la imagen de un De Niro maquillado y vestido de mujer, bailando como una loca frente a un espejo, en una de las escenas del film que nos ocupa. Ojalá se tomara un descanso y se replanteara su carrera.

De forma totalmente opuesta, Michelle Pfeiffer consigue recuperar no sólo la mirada fascinada del público sino también su (debilitado) prestigio. Si ya logró un trabajo más que notable en la divertida 'Hairspray', en 'Stardust' sigue por esa senda y nos regala una interpretación jugosísima; el suyo es uno de los mejores personajes del film. Gracias a unos efectos especiales resultones que necesita para hacer creíble la transformación de su rol, la Pfeiffer está preciosa y muy divertida como la mala de la historia, una bruja que busca a la estrella caída para recuperar su juventud. Genial el momento en que se mira el culo en el espejo y nos dedica un gesto coqueto.

También destacan las intervenciones de Mark Strong (uno de los nombres del futuro, es un gran actor), Rupert Everett, Peter O´Toole y Ricky Gervais (que sale poco, pero lo suficiente como para hacer reír, su gran especialidad), pero el protagonismo de 'Stardust' recae especialmente en el desconocido Charlie Cox y, en menor medida, Claire Danes, la estrella que cae del cielo, convirtiéndose en el objetivo de casi todos los personajes de la historia. Mientras que Cox hay veces que está sencillamente inaguantable, Danes es, junto a Pfeiffer, uno de los mayores aciertos del casting. La joven aparece tan radiante como lo exige su personaje y protagoniza algunos de los mejores momentos del film (hacia el final hay uno, en el castillo de la bruja, que me parece antológico). El problema de Cox, muy soso, es quizá problema de la forma en que se ha enfocado a su personaje, pero creo que otro actor le habría sacado mucho más jugo a ese papel de muchacho soñador, enamorado y muy torpe, que busca la forma de conseguir el amor de la más guapa del pueblo; rol de Sienna Miller, por cierto, también estupenda. Es inevitable, al menos para mí, pensar en Orlando Bloom al ver a Cox en la segunda parte de la historia, incluyendo melenita al viento, miradita de estrella pop y pose con la espada. Ni uno ni otro estropean el conjunto, pero siempre queda la sensación de que otro en su puesto lo habría mejorado.

'Stardust' no pasará a la Historia como uno de los mejores ejemplos del género fantástico, a pesar de que tenía madera para ello, pero sin duda su visionado resultará muy entretenido. Le falta garra, una puesta en escena más imaginativa y algo de mala uva, pero le sobra encanto, belleza y diversión. Por cierto, sé muy bien que el cine está caro, pero en pantalla grande es como mejor se puede disfrutar de un título como éste. Y si encontráis la excelente banda sonora de Ilan Eshkeri en alguna tienda, dadme un toque, no consigo dar con ella.

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