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'The Florida Project': una mágica mirada a la Norteamérica marginal a través de los ojos de una niña
Críticas

'The Florida Project': una mágica mirada a la Norteamérica marginal a través de los ojos de una niña

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Puede que suene a tópico pero es innegable que, en muchas ocasiones, la magia se encuentra localizada en los más pequeños detalles. Unos elementos a priori insignificantes, ocultos entre los brochazos que dan forma a una realidad gris y mohína que, filtrada a través de los inocentes ojos de un niño, puede revelarse como un auténtico paraíso en el que las pinceladas de color y la felicidad se anteponen a cualquier adversidad.

Con la maravillosa 'The Florida Project', el director y guionista Sean Baker vuelve a retratar la cara B norteamericana, marginal y oculta tras la gran fachada de lujo y prosperidad, transportándonos a aquellos años en los que todo era mucho más sencillo con un agridulce ejercicio de punto de vista capaz de ablandar corazones con la mayor de las ternuras y, al mismo tiempo, destrozarlos mientras nos recuerda que los cuentos de hadas no están hechos para el pueblo llano.

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'The Florida Project' opta por desarrollar su historia con una narrativa que huye de actos, giros y estructuras para sumergirnos de lleno en el verano de Mooney, una cría de seis años interpretada por una Brooklynn Prince descomunal que vive en un motel cercano a Disneyworld. De este modo, el filme va ofreciendo pequeños fragmentos de las vacaciones estivales de la niña y sus amigos, relatando su día a día y radiografiando el mundo que la rodea con el cariz naíf propio de la infancia.

Baker, bajando la cámara a la altura de los ojos de la protagonista, inundando el decadente entorno que la rodea de tonos pastel y encontrando belleza en los rincones más inusitados, nos convierte en un miembro más de la pandilla, sacando sin demasiado esfuerzo una sonrisa cómplice mientras tratamos de amortiguar entre juegos y trastadas los efectos devastadores de una mirada adulta al universo en el que se ambienta la película.

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Como era de esperar, el escapismo infantil acaba sucumbiendo ante nuestra visión como espectadores maduros, dejando que el amargor haga acto de presencia. Resulta demoledor vislumbrar cómo las aventuras de Mooney y compañía son sólo una mera sustitución de lo que podría ser su realidad si perteneciesen a otro estrato social; cómo el complejo abandonado sustituye a la mansión encantada del parque de atracciones que tienen a pocos kilómetros de distancia, cómo unas vacas en un campo se convierten en su equivalente al Reino Animal, cómo los fuegos artificiales se ven tan distantes y, aún así, tan hermosos.

Sorprende el grado de implicación emocional que se puede llegar a desarrollar con los personajes de una cinta que, sin que apenas nos demos cuenta, se mete bajo la piel escena tras escena. Una aparente sensación de vacío que explota durante su conmovedor clímax, descorazonador y capaz de romper el alma del público más aguerrido gracias a un impresionante crescendo final en clave guerrilla.

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Durante una secuencia de 'The Florida Project', Moony, frente a un gigantesco árbol tumbado con las raíces al aire afirma que es su favorito porque "pese a estar derrumbado, continúa creciendo". Una frase que ejemplifica a la perfección una de las temáticas que trata este pequeño prodigio firmado por Sean Baker y que deja entrever que, por muy adversas que sean las circunstancias, seguiremos madurando y dejando atrás esa ingenuidad que hacía desaparecer los problemas por arte de magia.

Por suerte, siempre nos quedará el cine, y más concretamente obras de arte como esta 'The Florida Project'.

En Espinof: “'The Florida Project' habla de una economía paralela en una sociedad obsesionada con la riqueza”. Sean Baker, director

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