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'Un Rayo de Luz', sobre hombres y perros

'Un Rayo de Luz', sobre hombres y perros
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'Un Rayo de Luz' ('No Way Out', 1950) nos presenta a un joven y brillante médico que será objeto del odio por el color de su piel. Una noche llegan al hospital dos heridos; son dos hermanos que han sido detenidos, tras un tiroteo con la policía, cuando cometían un robo. A pesar de la enfurecida resistencia de uno de los detenidos, un violento racista, el médico negro se hace cargo de ellos. El otro detenido está muy grave y a pesar de los intentos del doctor, muere en sus manos, lo que provoca que su hermano le culpe de asesinato.

El asesinato es tan cierto como que un médico por ser negro sea peor que otro por ser blanco. Pero el racista está convencido de ello. De ambas cosas. Odia a los negros y cree firmemente que son sus enemigos. Su forma de actuar es irracional, y a pesar de todos los intentos del médico por demostrarle que no fue responsable de la muerte de su hermano, no hay posibilidad de hacerle cambiar de opinión. Debido a su situación, detenido y en la cama de un hospital, envenena la cabeza de la ex-mujer de su hermano para que provoque una respuesta violenta hacia los negros. Éstos se enteran y portando la misma bandera, la del racismo, se lanzan a la lucha.

Sidney Poitier, que prácticamente debutaba (y de qué forma) en el cine con esta película, encarna al joven médico y Richard Widmark al paciente que le acusa de asesinato. Poitier está estupendo como el protagonista principal de la historia, mientras que Widmark interpreta al personaje secundario más relevante, realizando un trabajo brillante. Los dos sostienen la película, tanto cuando comparten la pantalla, protagonizando tensos momentos, como por separado. Una película que no resulta tan poderosa como cabía esperar, teniendo en cuenta que está dirigida por Joseph L. Mankiewicz, a partir de un guión nominado al Oscar, escrito por Lesser Samuels y por el propio Mankiewicz.

Le falta a la película, en general, mayor realismo y mayor intensidad. Falta esa sensación de dramatismo que hace que estés pegado a la historia. Sobran diálogos, muchos monólogos. Y a excepción de los dos mencionados, el resto de actores resultan poco convincentes. Me parece especialmente perjudicial para el conjunto del film la labor de Stephen McNally, como el director del hospital. Su constante inexpresividad choca con los hechos que transcurren a su alrededor. Linda Darnell tiene en sus manos un valioso personaje, el de la ex-mujer del paciente fallecido, y aunque tiene escenas inspiradas, tampoco logra sacarle todo el provecho.

Uno de los momentos más significativos de 'Un Rayo de Luz' se produce cuando el personaje de Darnell se da cuenta del horror que la rodea. Aterrada por la sangrienta pelea callejera entre blancos y negros, que ha presenciado y que ha contribuido a provocar, se acuerda de un documental en el que vio a unos perros destrozando a un conejo por el simple hecho de divertirse. Lo recuerda por todo lo que ha visto y todo lo que ha vivido, llegando a la conclusión de que los hombres son perros. La que está escuchando le replica que todos los hombres no son iguales. Y la primera, resignada, responde "tampoco los perros".

Desde luego, el personaje que interpreta Richard Widmark es un auténtico animal. El actor vuelve a ofrecer un gran trabajo interpretando a un villano. Para el recuerdo queda la escena en la que golpea a Poitier, tirándolo al suelo, y le grita lleno de furia "¡¡NEGRO!!". El guión no deja espacio alguno para la imaginación y aunque no lo necesitemos se nos explica el origen de ese odio, quizá para hacerlo más humano, quizá para que no nos tranquilicemos buscando culpables concretos.

Elegante y con escenas de gran fuerza, 'Un Rayo de Luz' es algo más que un drama sobre la estupidez del racismo. Sin embargo, la artificiosidad de algunas interpretaciones, el cansino intento de hacer cambiar de opinión al racista, cuando es evidente que no hay forma de lograrlo, y un desenlace previsible disminuyen la contundencia del conjunto. A pesar de esto, aunque sólo sea por el excelente trabajo de Poitier y Widmark, una película muy recomendable.

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