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"Algo muy gordo es una distopía sobre lo difícil que es hacer una película sincera hoy en día". Carlo Padial
Directores y guionistas

"Algo muy gordo es una distopía sobre lo difícil que es hacer una película sincera hoy en día". Carlo Padial

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Tras un rápido paso por las pantallas de cine, 'Algo muy gordo', la extravagante y amarga comedia de Carlo Padial protagonizada por Berto Romero, Miguel Noguera, Javier Botet, Carlos Areces y el propio Padial, entre otros talentazos del humor raro e incómodo español, ha llegado a Netflix. Allí debería encontrar un nicho incasificable y absurdo, con el algoritmo recomendándotela después de que veas 'Stranger Things' o 'Altered Carbon', porque posiblemente ni el algoritmo sepa cómo demonios tomársela.

No es de extrañar: esta singularísima y, a la vez, personalísima comedia, arranca de una especie de metaficción en la que Berto y Carlo intentan hacer una sofisticada comedia para todos los públicos y rebosante de efectos especiales. Pero tras el meticuloso trabajo de los planos digitales con pantalla verde y ante la nada absoluta, subyacen una serie de carencias de ellos como artistas y de la película como proyecto que conforman la base de esta película existencial, divertidísima y desconcertante.

Con un elenco de secundarios absolutamente magnífico y una filosofía que conecta con el resto del trabajo de Padial -no solo como cineasta, sino también como escritor, cómico de stand-up y creador de sketches para televisión-, 'Algo muy gordo' es una de las propuestas más imprevisibles de Netflix. Hablamos con Carlo Padial acerca de sus intenciones con ella y de cómo la puso en marcha.

  • Hay en tu cine cierta obsesión con los procesos creativos. Ya hablaste de un taller literario, ahora del rodaje de una película. ¿Qué te atrae de todo eso?

Algo muy gordo está directamente relacionada con mis anteriores proyectos, 'Mi loco Erasmus' y 'Taller Capuchoc'. Esta es casi un remake con más dinero. Todos abordan proyectos artísticos que se hunden, y muestran a un creador que asiste al desastre con perplejidad. Es algo que supongo que me atrae, no hay que pasar por alto que fui a una escuela de Bellas Artes.

  • O sea, que hablas de lo que conoces...

Alguna gente me recrimina que regrese a este tipo de historias, pero me limito a hablar de lo que vivo y de lo que conozco. ¡No voy a hablar de mineros! No conozco a médicos, ni a economistas, ni a cajeros de supermercado. Vivo rodeado de artistas, ya sean escritores, cineastas, o humoristas. Nadie le recrimina a Jay-Z que siga hablando de drogas, ropa cara, relojes de oro y mujeres desde hace treinta años. ¡Escribe de lo que ha vivido! ¡O de lo que le gusta!

  • Y a ti te interesan los procesos creativos

A mí me interesan los artistas, me atraen más que la mayoría de la gente, sus procesos y sus derivas existenciales me divierten muchísimo, especialmente cuando algo se tuerce. También me interesa mucho la idea de tomar premisas cómicas y desarrollarlas en una especie de espiral terrorífica, donde lo artístico se vuelve en tu contra. En 'Algo muy gordo' hay un juego permanente entre lo que ves y aquello que realmente se muestra, la presunta comedia mainstream familiar da paso a una cosa muy incómoda, muy hermética, y llena de ideas turbias ofensivas y hasta groseras. Los enanos, la pedofilia, los giros permanentes de guión, la perdida progresiva de comunicación entre el equipo, etc. Todo eso está debajo de lo que aparentemente se supone que quieren hacer, que es una peli estúpida sobre un tipo que engorda y regresa a la infancia.

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  • Tienes una relación muy peculiar también con la tecnología. Tu obsesión con vídeos de youtube de procedencia desconocida, la exploración que hacías de los formatos en 'Mi loco Erasmus', y ahora esta especie de inmersión en las tripas vacías de una película llena de efectos especiales. Me da la impresión de que es una relación con la tecnología de filia y fobia a la vez. ¿Es así, se refleja en la película?

La reutilización de la imagen es algo que me extraña que no esté más presente en el mainstream audiovisual, yo no tengo miedo a samplear cosas que me gustan. Una vez más, es parte de mi formación de escuela de Bellas Artes. En el fondo, me flipa el video arte. Junto con la cultura del hip hop e Internet son mis manifestaciones culturales predilectas, las que considero más estimulantes de los últimos cincuenta años, hay una busqueda de ruptura con lo preestablecido.

Realmente, ya en la escuela de Bellas Artes, cuando nos encargaban una obra artística, compraba alguna estampa (del tipo que fuera) en un bazar chino y pintaba algo encima, o me iba a la tienda de fotocopias a reproducirla aplicando distorsiones y efectos hasta que en la reproducción aparecía algo que me parecía valioso, o que sencillamente me hacia reír. No he cambiado nada. Busco momentos de catarsis y de risa auténtica, momentos de verdad, por la vía de cuestionarme lo que vemos. En el fondo, lo único que busco es encontrar una especie de ruptura, que permita encontrar algo que me haga reír y que me parezca sincero.

  • Berto es el actor protagonista más experimentado de todos los que has tenido que dirigir hasta ahora. ¿Has notado diferencias con tus anteriores protagonistas?

Bueno, una vez más, si trazamos una comparación con mis otras dos películas, de nuevo pongo a un cómico que no suele ser protagonista en el centro de un largometraje y me obsesiono con mirarlo, hay una preocupación propia de documentalista en mi manera de mirar a la gente que sitúo en el centro de mis relatos, sea Noguera, Didac, Berto o el negro de 'Quiero ser negro'. Los cómicos son fascinantes, es maravilloso poder observar a un cómico de cerca durante meses, a través del objetivo de una cámara de cine.

En este caso, Berto es sencillamente la persona más fácil de trabajar que he conocido nunca, el mas generoso y tal vez de quien más he aprendido en este medio, no sólo como cómico, sino como persona. Es alguien extraordinario, y estoy contento de haber construido un vehículo cómico para él, un vehículo destartalado y con el chasis a la vista, pero un vehículo a su medida, al fin y al cabo.

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  • También la envergadura de la película es mayor. ¿Qué desafíos te ha planteado esta nueva amplitud en la producción?

El principal desafío del rodaje fue creerme que la estábamos haciendo. Los primeros días me disocié por completo del proyecto, lo veía desde fuera. Hasta cierto punto es comprensible. Habituado a trabajar con una cámara y un sonidista enfadado de estar allí, de golpe verme en un plató gigante, el mismo de 'Un monstruo viene a verme', de la que rodé el making of, con decenas de personas convirtiendo en realidad lo que habíamos escrito, grúas, travellings, producción, vehículos, actores a los que admiro, etc. Tuve que sobreponerme a eso.

Aparte de esa dificultad, todo lo demás fue muy sencillo. Hacer cine con medios es mucho mas fácil que hacerlo como lo había tenido que hacer hasta ahora. Aun así, hacer una película es complicadísimo, con o sin dinero. O mejor dicho, hacer una película que esté bien es complicadísimo. Ese es el reto. Intentar hacer algo que se aproxime aunque sea remotamente a lo que habías imaginado en primera instancia.

  • ¿Crees que hay algo de comedia clásica en la película? Me refiero a autores como Jerry Lewis, enfrentados a maquinarias que le sobrepasan y deshumanizan, incapaces de entender y controlar a lo que se enfrentan.

¡Claro! Berto Romero colgado de un arnés, con un croma de fondo, zarandeándose de un lado a otro de la pantalla, sin control remite directamente a Buster Keaton, a un Simón del Desierto digital, a un Jerry Lewis huérfano de objetos... esa era la idea, la imagen de Berto colgando de un croma me obsesionaba, me parece poética y divertidísima. La peli reflexiona desde ese dialogo entre el pasado y el futuro, que ya estamos viviendo.

Creo que es verdaderamente difícil preservar la esencia del cómico cinematográfico que va desde Buster Keaton hasta Jerry Lewis en este clima tan tecnológico y tan constreñido, donde las películas son intercambiables y encima hay tanto miedo a ofender al publico o a desconcertarlo. 'Algo muy gordo' es casi una distopía sobre lo difícil que es hacer una película sincera hoy.

Todo está en tu contra. Y al mismo tiempo, el universo te grita que debes hacerlo. Estamos viviendo en una época muy extraña, sobresaturada de contenidos, estímulos y gadgets, que paradójicamente deja muy poco margen de acción debido al acceso ilimitado que tenemos a toda esta tecnología.

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  • Tus películas dan siempre la apariencia de no ser rígidas, de dejar que los actores improvisen. ¿Hay mucha preparación detrás de esa sensación o hay algo en los rodajes de esa atmósfera de cierto caos que respiran luego tus películas?

Sí, en contra de lo que pueda parecer, la película está muy elaborada en la escritura previa. Junto con Berto hemos hablado mucho y hemos reescrito mucho cada una de estas cosas que parecen improvisadas o casuales, y luego mi labor como director ha sido precisamente dotar a todo de esa apariencia accidental, de que las cosas han salido un poco porque sí.

Es un proceso muy difícil. Lograr la apariencia de que está hecho de cualquier manera es realmente complicado, yo llevo muchos años ensayando y trabajando esa especie de caos organizado. Pero detrás hay una estructura oculta, que Berto y yo hemos preparado durante casi dos años.

  • Tu película también da una visión muy particular del cine comercial, de sus contradicciones y sus problemas. ¿Encuentras algún atractivo, algo que te fascine del mainstream, o esta película es la de un francotirador que está cómodo completamente ajeno a toda esa parafernalia?

Al inicio del rodaje te hubiera contestado algo diferente a lo que puedo contestarte ahora: después de rodar con medios, y habiendo ensayado aunque sea brevemente el cómo se rueda una comedia convencional, no estoy para nada interesado en hacer cine de esa manera. Lo que no quiere decir que me conforme con hacer pelis minoritarias, creo que de lo que se trata realmente es de tener la posibilidad de tener la continuidad suficiente como tuvieron otros directores antes que nosotros de afinar, y de encontrar nuestra voz dentro del mainstream sin anularnos por el camino.

No se trata de elegir, se trata de poder continuar. Si Almodovar solo hubiera podido rodar 'Pepi, Luci...' y 'Laberinto de pasiones', sería un director underground para cuatro gatos. Dicho esto, no estoy interesado en rodar de una manera convencional, la verdad. Me parece asfixiante, y muy poco interesante a no ser que tengas un interes especial en esa mecánica. O que seas Michael Bay, pero yo no estoy interesado en cargar con maquinas tan pesadas. Es una cuestión puramente de eso,... ¡las maquinas para hacer ese tipo de cine pesan demasiado! Para montar un plano se tardan horas, yo quiero rodar de otra manera, quiero moverme de otra manera, un poco más ligera.

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