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Diez razones para felicitar (y amar) a Woody Allen

Diez razones para felicitar (y amar) a Woody Allen
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No quiero alcanzar la inmortalidad a través de mi obra. Quiero alcanzarla no muriendo”.

(Woody Allen)

Hoy es el cumpleaños de un servidor y de Woody Allen. Como uno de los dos todavía no ha iniciado una extensa carrera en el cine, vamos a hablar del otro, que además me interesa mucho más. Allen Stewart Konigsberg nació en Brooklyn, Nueva York, hace hoy 75 años. A pesar de su avanzada edad es un profesional muy inquieto y activo, que se ha acostumbrado a rodar un film por año, y desde hace décadas es uno de los autores más respetados del planeta, o al menos lo sigue siendo en Europa, donde no se suele confundir con tanta facilidad como en Estados Unidos los asuntos personales con los artísticos. Ganador de tres Oscars, absoluto admirador de Ingmar Bergman, Allen comenzó a ganarse la vida como escritor cómico y lo que se ahora se conoce como “monologuista” (en inglés “stand up comedian”), iniciando su brillante trayectoria cinematográfica en 1965 como guionista y actor, cuatro años antes de debutar como director.

Como no tenemos la posibilidad de poder felicitarle de manera corriente, de soplar las velas de su tarta, y ya que estamos en un sitio para aficionados, amantes, locos del cine, he pensado que podemos celebrar su cumpleaños recordando los mejores momentos de sus películas, lo más memorable de su carrera, las razones por las que la obra de Woody Allen es una de las mejores cosas que le ha pasado al séptimo arte, e indirectamente, a cada uno de nosotros. Sin más, a continuación os dejo mi lista personal e intransferible, espero que aportéis vuestros momentos favoritos en los comentarios, así es más completo y divertido.

1. El peor atraco de la historia, en ‘Toma el dinero y corre’ (‘Take the Money and Run’, 1969)

Imposible olvidar esta secuencia, una de las primeras muestras del genial sentido del humor del neoyorquino. En su primera película como director, Allen da vida a un patético personaje que intenta atracar un banco y entrega una nota al empleado con estrictas instrucciones. El problema es que nadie entiende qué ha escrito realmente…

2. Comprando una revista guarra en ‘Bananas’ (1971)

‘Bananas’ es posiblemente la película de “sketches” más popular de las dirigidas por Allen. Muchas de sus escenas han sido imitadas y se han convertido en iconos del cine cómico. Personalmente, aunque el encuentro sexual comentado es memorable, me quedo con la escena que os dejo en el vídeo (perdonad, no la he encontrado en castellano), en la que el protagonista intenta adquirir una revista porno. ¿Quién no se ha sentido identificado?

3. La amarga existencia del espermatozoide en ‘Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo y nunca se atrevió a preguntar’ (‘Everything You Always Wanted to Know About Sex *But Were Afraid to Ask’, 1972)

Seguimos con sus primera etapa cómica. Una de las imágenes más populares de Allen es dando vida a un espermatozoide en este film. Sí, como suena, interpreta a un neurótico espermatozoide que no quiere cumplir su cometido. No es una de las películas más brillantes de su carrera, pero tiene momentos desternillantes. En el vídeo de arriba os dejo todo el episodio dedicado a lo que ocurre en el interior del cuerpo de un hombre cuando mantiene relaciones sexuales. Para no parar de reír.

4. En la cola del cine en ‘Annie Hall’ (1977)

Quizá no es la más perfecta que ha hecho, pero ‘Annie Hall’ siempre será mi película favorita de Woody Allen. De todos sus grandes momentos, como la escena de los niños adelantando a qué se dedicarán cuando sean mayores, me quedo sin duda con la que os dejo arriba, la secuencia de la cola del cine. Como nos ha pasado a casi todos, el protagonista tiene que aguantar el rollo pedante de un tipo que se cree Dios opinando. Impagable momento y respuesta, inolvidable. Amigos, si la vida fuera así...

5. El comienzo de ‘Manhattan’ (1979)

‘Manhattan’ es mi segunda película favorita de todas las que ha rodado hasta el momento. Su imagen de Nueva York quedará para siempre en nuestras retinas, especialmente esa imagen nocturna del puente de Queensboro, con los protagonistas sentados, admirándolo. Pero por encima de esa postal, personalmente creo que hay que destacar el arranque del film. Un estupendo prólogo con la característica voz de Allen en off y el formidable ‘Rhapsody in Blue’ de George Gershwin. Disfrutad.

6. El maravilloso final de ‘La rosa púrpura del Cairo’ (‘The Purple Rose of Cairo’, 1985)

Otra de las grandes joyas de la filmografía de Allen. Su mayor declaración de amor al cine, por su capacidad de sacarnos de los peores momentos del día o incluso etapas de nuestras vidas, para trasladarnos a otro mundo donde todo es posible. La película relata la historia de amor entre una mujer y el personaje de ficción que traspasa la pantalla. La secuencia final, de la que solo he podido encontrar la última parte, es una mezcla perfecta de amargura y alegría, una imitación perfecta de lo que le queda a uno como consuelo ante las decepciones de la vida real.

7. El documental de ‘Delitos y faltas’ (‘Crime and Misdemeanors’, 1989)

Sé que a algunos les escandalizará que haya incluido esto en lugar de otros momentos de una película tan dramática y emocionante (y perfecta) como ‘Delitos y faltas’, pero, amigos, es mi lista. Si pienso en Woody Allen, lo primero que me viene a la mente son sus destellos cómicos, y de entre ellos, quizá el que más me han hecho reír es el que aparece en el vídeo. El protagonista tiene que realizar una pieza documental de un auténtico gilipollas. Y ese es el resultado. Lo del burro es antológico.

8. Atrapados en el ascensor, en ‘Misterioso asesinato en Manhattan’ (‘Manhattan Murder Mystery’, 1993)

Woody Allen volvía a reunirse con su primera musa, Diane Keaton, y el resultado fue una de las comedias más frescas e ingeniosas de la década de los 90. De nuevo, homenajes al séptimo arte y relaciones de pareja se dan la mano en un relato con numerosas escenas divertidísimas y una tensión propia del cine de Hitchcock. Mi favorita es la que tenéis en el vídeo, y de hecho siempre la recuerdo cada vez que me subo a un ascensor con mi chica, lo cual sucede a menudo porque somos demasiado vagos como para subir andando a un segundo piso.

9. Sexo bajo la lluvia en ‘Match Point’ (2005)

No soy un defensor de este film, que a mucha gente (de la entendida y de la que no) le parece una obra maestra, pero sí reconozco que hay momentos sensacionales. Uno de ellos es el crimen, narrado con contundencia y elegancia, pero puestos a destacar una escena, personalmente prefiero la que sucede mucho antes, bajo la lluvia, y que resulta necesaria para dotar de significado a todo lo que sucederá después. La prueba de que a Woody Allen aún le queda mucha sangre y mucho cine en el cuerpo.

10. El último plano de ‘Cassandra´s Dream’ (2007)

Otro de los títulos que me separa de la corriente de opinión mayoritaria. A muchos les aburrió este cóctel de cine negro, pero yo lo encontré sublime, muy inspirado con su mezcla de sabores. Lo he vuelto a ver y me sigo quedando con un momento, el plano final, que obviamente no voy a describir porque arruinaría la película a todos los que aún no la han visto. No he podido localizarlo en ninguna parte, y no quería poner una foto, así que en su lugar os dejo con un tema de la banda sonora (el que acompaña a la última escena tampoco lo he podido conseguir) compuesta por Philip Glass. Una delicia.

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