En numerosas películas podemos comprobar cómo incluyen un aviso durante los títulos de crédito finales donde aclaran que "los personajes y hechos retratados en esta película son completamente ficticios. Cualquier parecido con personas reales (vivas o muertas) o con hechos reales es pura coincidencia". ¿Alguna vez os habéis preguntado a qué se debe? Hoy os traemos la respuesta, y para ello tenemos que remontarnos a 1932, hace ya 94 años.
La historia real
Fue en ese año cuando se estrenaba la película 'Rasputin y la zarina' ('Rasputin and the Empress'), dirigida por Richard Boleslawski y Charles Brabin; hoy en día un largometraje bastante olvidado pero que en su momento fue visto por MGM como una apuesta poco menos que segura. Su inspiración fue la historia real detrás del asesinato de Rasputin en 1916 tras una conspiración llevada a cabo por un grupo de aristócratas liderada por Félix Yusúpov.
El incidente en cuestión quizá os suene familiar porque más recientemente fue retratado de nuevo en 'The King's Man: La primera misión' (2021) de Matthew Vaughn, aunque de una forma más fantasiosa (de acuerdo al tono de la saga). Se supone que Yusupov envenenó a Rasputin, pero como no funcionó, le pegó un tiro. Luego otro conspirador llamado Vladimir Purishkevich remató a Rasputin con cuatro disparos por la espalda. Posteriormente, Yusúpov se exilió acompañado de su mujer, Irina.
Los errores de MGM
No obstante, en MGM decidieron tomarse no pocas libertades con lo sucedido, añadiendo un nuevo personaje, el príncipe Chegodieff, y dando a entender que Rasputin violaba a su esposa, un personaje bautizado como Natasha. Fue ahí donde surgió el problema, ya que incluso se llamó a Irving Thalberg, jefe de producción de MGM por aquel entonces, para avisarle que la ficticia mujer de Chegodieff se podía confundir con Irina, la esposa en la vida real de Yusúpov, quien además nunca llegó a conocer a Rasputin.
El siguiente gran error del estudio fue un aviso incluido al inicio de la película aclarando que algunos de estos personajes siguen con vida y el resto estaban muertos. ¿Cuál era exactamente el problema? Los Yusúpov eran los únicos protagonistas de la historia que seguían vivos, lo cual alimentaba cualquier idea sobre la posibilidad de que el matrimonio Chegodieff estuviera inspirados en ellos.
Los Yusúpov
Y todo eso llevó a oídos de los Yusúpov, ahora refugiados en París y en una maltrecha situación económica. Félix se vio incapaz de hacer algo más que quejarse, pues se había confesado autor del crimen en sus memorias publicadas en 1928, lo cual llevó a que fuera acusado de asesinato por la hija de Rasputin, pero los tribunales franceses desestimaron los cargos. Sin embargo, Irina sí que pudo llevar a MGM a los tribunales en Londres, donde las leyes les eran más favorables.
El histórico juicio
Irina argumentaba que el personaje de Natasha se basaba claramente en ella, hasta el punto de que la mujer tenía su misma edad por aquel entonces, y añadiendo que incluso se buscó un parecido físico en ciertos aspectos. Por ello, la demanda por calumnias prosperó en 1933 y el jurado apenas deliberó durante una hora antes de condenar a MGM por difamación.
El estudio fue condenado en Londres a pagar 25.000 libras (unos 125.000 dólares de la época), llegándose posteriormente a un acuerdo extrajudicial en Estados Unidos valorado en 250.000 dólares. No obstante, en lo que se refiere al cine, desde el Tribunal se aclaró que MGM podría haber evitado todos estos problemas simplemente incluyendo un aviso donde se aclarase que se trataba de una obra de ficción.
Poco tardó en retirarse 'Rasputin y la zarina' de circulación. Durante años fue imposible verla y cuando volvió a estar disponible, la parte problemática había sido eliminada, afectado así a la coherencia interna de la película; en la versión original del tráiler todavía se conservan algunos instantes de la escena en cuestión. Por su parte, Hollywood tomó nota para no tener que volver a enfrentarse a posible demandas millonarias y ahora lo más habitual es incluir la aclaración, aunque eso no ha frenado las polémicas o que se sigan realizando demandas por diversos motivos.
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