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'Canal Olímpic', Nostalgia TV

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Hace ahora dieciocho años tuvimos en España dos semanas seguidas de retransmisión deportiva que marcaron un verdadero hito en la historia de la televisión de nuestro país. Entre el 25 de julio y el 9 de agosto de 1992 se celebraron en Barcelona los Juegos de la XXV Olimpíada, y para darlos a conocer al Mundo entero se hizo algo insólito hasta la fecha: aunar esfuerzos de las dos cadenas públicas que operan en Cataluña: TVE y TV3.

'Canal Olímpic' fue el nombre que recibió tan ambicioso proyecto y que dio cobertura en Cataluña a través de la frecuencia que empleaba habitualmente el Canal 33, el segundo de la tele autonómica catalana, pero el nombre representa también todo aquel esfuerzo que llevó los Juegos Olímpicos de Barcelona'92 al resto de España a través de La2 de TVE y al resto del Globo a través de la RTO, la radiotelevisión olímpica internacional, sumando al éxito del acontecimiento preparado en Barcelona el éxito del despliegue de medios televisivos, en lo técnico y en lo humano.

La unión hace la fuerza

No escapa a nadie que la voluntad de realizar unos Juegos Olímpicos en Barcelona tuvo mucho de telón de fondo político, pero también es cierto que se implicó a la ciudadanía para que el evento tuviera un verdadero respaldo social. Y en aquel momento, una solución de compromiso entre las televisiones que estaban en condiciones de retransmitir el acontecimiento sirvió para hacer mucho más palpable ese respaldo a eso que inundó los titulares de la época: el espíritu olímpico.

Por aquellas fechas corrían malos tiempos para la economía española y para la economía de las cadenas públicas. Por su parte, TVE y TV3 llevaban años enzarzados en una escalada de desaires mutuos desde el nacimiento de la tele autonómica en 1983 con el apoyo incondicional de la Generalitat mientras la sombra del cierre se cernía sobre el centro territorial de TVE en Sant Cugat.

El ambiente estaba más que caldeado, tanto era así que con la perspectiva de dar cobertura a los Juegos de Barcelona llegó a discutirse la posibilidad de que TVE cediera imágenes a TV3 a costa de una compensación económica que TV3 consideró desproporcionada; y en medio de este tira y afloja surgió una idea que todo el mundo consideró la solución más racional.

Fueron aquellos 17 días de fusión entre dos empresas públicas y rivales que en Cataluña luchaban por un mismo target y que no se materializó en un acuerdo hasta 23 días antes del comienzo de los Juegos Olímpicos. Así es que la firma llegó, tarde, pero llegó, y a todos los que mirábamos la tele con pasión de telespectador se nos hizo muy raro aunque emocionante ver a presentadores de TV3 mezclados con los de TVE y leer en los créditos los nombres de unos y otros profesionales, que colaboraban tirando del carro para sacar aquello adelante.

La unión se formalizó en medio de un buen ambiente. Algunas cuestiones se repartieron de forma salomónica, como la presencia en pantalla de las moscas de una y otra cadena o el reparto de plantillas técnicas. Las funciones quedaron también muy delimitadas: TVE se encargó de la parte de conexiones en el exterior hasta los estudios centrales de TV3, y la tele autonómica se ocupó de la parte de plató y de redistribución de la señal, tanto hacia TVE y hacia los canales internacionales como hacia los hogares catalanes.

En cuanto a las caras visibles del proyecto común, podemos hablar de personajes conocidos de los telespectadores catalanes como Eduard Berraondo, Isabel Bosch o Sebastià Roca, pero también de rostros populares en toda España, como Àngels Barceló, Olga Viza o Matías Prats.

Un logro materializado en una gala

A lo largo de las dos semanas que duró el Canal Olímpic se realizaron retransmisiones en directo desde las 9:30 de la mañana hasta la una de la madrugada, que se repetían en diferido en la franja nocturna, hubo también centenares de flashes informativos a todas horas, especiales entre las 8 y las 9:30, programas de resumen y reportajes de todo tipo. La agilidad informativa fue la tónica de este maratón televisivo de 24 horas al día que duró 17 jornadas contando la previa.

Pero si hay algo por lo que se haya recordado el resultado de esta comunión entre ambas cadenas, es la gala de inauguración de los Juegos, que se convirtió en un éxito en todo el Mundo. De hecho, la ceremonia fue concebida como un espectáculo para la pequeña pantalla, y el esfuerzo técnico para hacer posible la idea inicial fue algo insólito hasta la fecha.


Estadi Olímpic Lluís Companys

El despliegue fue espectacular. Un total de 150 cámaras de todo el planeta recogieron las imágenes de todo el Estadio. 47 de ellas, las de TV3 y TVE, tuvieron un papel destacado gracias a la ayuda de medios técnicos que hasta entonces no se habían empleado jamás en un acontecimiento similar.

Una grúa de 30 metros, unos brazos telescópicos que elevaban las cámaras a nueve metros sobre el escenario principal, cámaras montadas en helicóptero, todo tipo de rieles y por supuesto una enorme cantidad de cámaras autónomas se desplegaron a lo ancho y largo del Estadio Olímpico para llevar las imágenes del evento a la sala de máquinas, donde el realizador de TVE José Ramón Díez, ayudado de otros tres organizados por áreas, fue el encargado de elegir uno tras otro los mejores planos para la retransmisión. Sólo en este terreno fueron necesarios dos años de preparativos antes del día D.

15.000 asistentes vieron el espectáculo in situ, pero se calcula que 2.000 millones de personas siguieron el acontecimiento en todo el Mundo.

La semilla de una nueva forma de hacer

Aunque por encima del factor emocional que se vivió en aquel momento está el factor práctico. Tanto TVE como TV3 son televisiones públicas, por lo que la retransmisión de un acontecimiento social como este les atañía tanto a la una como a la otra. Cuando se firmaron los acuerdos que permitieron la creación del Canal Olímpic y de todo el marco de colaboración que permitió el gran éxito de la retransmisión de los Juegos, se dejó muy claro que aquella colaboración podía ser el principio de algo más. Tal y como dijo el entonces director general de RTVE, Jordi García Candau,

Ha llegado el momento de que nos entendamos todas las televisiones que tenemos una finalidad de servicio público.

¿Palabras o hechos? Hace menos de un mes se reprodujo el espíritu que llevó a la retransmisión conjunta de los Juegos de Barcelona, aunque en esta ocasión el acuerdo sellado entre TVE y TV3 se circunscribió al XX Campeonato Europeo de Atletismo, que se celebró en el Estadio Olímpico de Barcelona del 26 de julio al 1 de agosto.

Quizá estas formas de hacer nos dan una esperanza a todos aquellos que añoramos las maneras de cuando la tele era tele, y no lo que es hoy en día.

En ¡Vaya Tele! | Nostalgia TV

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