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'Paradise Now', morir o no morir

'Paradise Now', morir o no morir
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De nacionalidad palestina, esta película ganó el Globo de Oro a la mejor película extranjera en la última edición de esos famosos y curiosos premios. Por tal motivo, quizá, muchos se pensaban que también se alzaría con el Oscar a la mejor película de habla no inglesa. Yo tenía clarísimo que tal cosa no sucedería. Estados Unidos no iba a premiar una película que relata las horas previas a la muerte de un terrorista árabe que se inmola, por mucho que dicha película trate el tema con sumo respeto, y narre el aspecto más humano de esas personas que deciden cometer actos tan terribles. Ahora que la he visto, tengo claro además que la película no ha ganado el premio, ya no solo por contar lo que cuenta, si no porque no es una buena película, tampoco mala, pero sí bastante decepcionante, y muy fallida en muchos aspectos.

El argumento prácticamente ya lo he contado. Dos chicos amigos desde la infancia son escogidos para cometer un atentado en Tel-Aviv. Pasarán el último día de su vida, acompañados por uno de esos que les han comunicado el haber sido escogidos para llevar a cargo una tarea divina. Es en ese tiempo cuando surgirán las dudas, los temores y se cuestionarán si lo que van a hacer está bien o mal.

La película tiene algo muy loable, y es que no se posiciona con respecto a lo que está contando. Se limita a narrar unos hechos con la mayor neutralidad posible, y deja que seamos nosotros los que quitemos nuestras propias conclusiones, sin tratar de convencernos de nada. Es su punto más fuerte, y además creo que tal y como están las cosas actualmente, contar una historia de estas sin tomar partido es algo muy, muy difícil. Claro que habrá quien la ataque precisamente por eso. Cuando realmente lo más atacable del film son otros aspectos, como por ejemplo lo repetitivo de su historia, y la evidencia de algunos aspectos del guion, que la hacen muy previsible, y casi, casi, ingenua. Y es que a pesar de que la película narra algo realmente horrible, no podemos evitar quedarnos con cierta sensación de indiferencia, quizá producida, porque en ciertas cosas el film es muy esquemático y se repite. Tengamos en cuenta que se narran las horas previas a un atentado, en las que los dos protagonistas no paran de pensar en el asunto, cada uno a su manera, y tal situación termina cansando, con lo que cuando la película acaba, uno ya está un poco aburrido.

Por otro lado, algunas de sus resoluciones son tan evidentes y tan esperadas, que no tiene la fuerza deseada, por lo que no termina influenciando en el espectador de una forma convincente, para sensibilizarlo. A lo mejor ésta era la intención, que seamos testigos de la historia con toda naturalidad, sin que nos afecte ni lo más mínimo. De hecho, hay partes en el film que tienen esa postura. Me refiero a la enorme naturalidad con la que son contandas algunas cosas, como el hecho de que te comuniquen que has sido elegido para inmolarte, y que contestes con toda tranqulidad: "Es voluntad de Dios". Esas cosas son vistas, por nosostros, bajo un prisma totalmente comprensivo, gracias a que nos son mostradas correctamente. Esto no ocurre con películas de otras cinematografías, como las orientales, en las que podemos estar algo perdidos, ya que hay algunas cosas que nada tienen que ver con nuestra forma de vida, y nos son muy ajenas. En 'Paradise Now' también, y sin embargo, lo entendemos a la perfección. Creo que esto es otro punto positivo.

Sin embargo, y muy lamentablemente, la película no llega hasta el final de sus posibilidades, por culpa de esa disposición a lo obvio y a lo previsible. Su director, Hany Abu-Assad, tampoco se esmera demasiado a la hora de hacer interesante la historia y no caer tanto en la repetición de situaciones, a las que por cierto, no les imprime el ritmo adecuado, llegando a ser incluso un poco tediosa.

El trabajo actoral de los dos protagonistas principales no es para lanzar cohetes, pero cumplen perfectamente su cometido, o sea, están convicentes. Kais Nashef y Ali Suliman interpretan a ambos personajes, uno más nervioso que el otro, pero compenetrándose bastante bien. Quien merece una especial mención, es la actriz Lubna Azabal, que a parte de poseer una extraña belleza, está sinceramente estupenda en su papel.

Una película floja, que no termina de convencer, un poco fría, bastante aburrida (otra más), pero eso sí, con una escena final de cierre, que aunque te la ves venir, es extraordinaria.

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