Tras más de una década alejado del personaje, Santiago Segura recupera a José Luis Torrente con ‘Torrente presidente’, la sexta entrega de una de las sagas más taquilleras del cine español. Desde el estreno de la primera película en 1998, la franquicia se convirtió en un fenómeno de masas que ha recaudado decenas de millones de euros y ha colocado varias de sus películas entre las más vistas de la historia del cine español.
Un fenómeno difícil
El crítico Alejandro G. Calvo reconoce que, más allá de gustos personales, el impacto de la saga es innegable dentro del cine español. "En España estamos hablando de unas cifras brutales", explica sobre el fenómeno de Torrente. De hecho, varias entregas de la franquicia siguen apareciendo entre las películas españolas más taquilleras de la historia, algo que demuestra el enorme tirón popular del personaje creado por Santiago Segura.
Para Calvo, el núcleo de la saga siempre ha sido su protagonista, construido como una caricatura extrema. El propio Segura lo definía como “un facha, racista, machista, homófobo… y del Atleti”, un personaje “despreciable” cuyas acciones están pensadas para provocar al espectador. Esa ambigüedad entre sátira y uso directo de ese humor es precisamente lo que ha marcado el tono de todas las películas.
Además, admite que nunca ha sido especialmente fan de ese tipo de comedia.
“A mí, viéndola, me encontraba con la misma sensación que con las otras. Me parece todo muy burdo, muy bruto, muy soez”, explica. Aun así reconoce que de vez en cuando el estilo de la saga logra arrancarle alguna carcajada: "Algún chiste me hace gracia”.
Para Calvo, el regreso de Torrente no intenta reinventar la fórmula. “Si eres fan de la saga, si te gustaron Torrente 1, 2, 3, 4 y 5, te va a gustar Torrente 6, tenlo claro”, afirma. En cambio, advierte que quienes nunca han conectado con este tipo de humor probablemente tampoco cambien de opinión ahora: “Si no te ha gustado en absoluto, a esta ni te acerques”.
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