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Austria triunfa y España queda décima en un sólido Eurovisión

Austria triunfa y España queda décima en un sólido Eurovisión
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Llegó un año más Eurovisión a nuestras vidas. Y lo hizo con la capacidad de volver a congregarnos frente a la televisión para observar ese espectáculo musical capaz de ofrecer su peor y mejor cara con solo tres minutos de diferencia. De nuevo fue ese aspecto uno de los más característicos en una noche en la que Austria se proclamó ganadora de la noche, cumpliendo con las apuestas que la colocaban como una de las favoritas para ser vencedora del Festival de Eurovisión.

En esta ocasión, Dinamarca se ponía en el control de mandos, encargados de crear un show que cuenta con multitud de ingredientes que no siempre han sido capaces de dejar el mismo sabor de boca. Este año parece que se ha buscado fomentar al máximo el espectáculo televisivo, un aspecto que destacó desde el inicio de la gala en el que se le dio todo el protagonismo a los participantes. Ya se hizo algo parecido el año pasado, sentando las bases de una competición en la que cada país tiene un momento de gloria para dirigirse a una audiencia masiva. Las apuestas de este año no brillaron por una excesiva variedad, ya que la mayoría de ellas se encaminaron hacia la balada dejando una gala que se apagó sobre todo en la primera mitad de las actuaciones.

Al margen de las canciones, el show de Dinamarca se ha asentado sobre un espectacular plató de grandes dimensiones, que ha jugado con el 3D y ha intentado innovar en el terreno televisivo. Con este elemento siguen aumentando las maneras para que la audiencia se quede con un país a la hora de votar que, en el caso de Eurovisión, va mucho más allá de presentar una canción. Todos sabemos que las características para llamar la atención pasan desde la puesta en escena hasta algún elemento característico de cada representante. Este año se han visto ropas coloridas, lavanderas eróticas, una patinadora, una cama elástica y hasta una barba en una mujer, la característica que más ha llamado la atención de la representante austriaca, que se proclamó vencedora y se marchó a su país como la gran diva que apareció en el escenario.

En nuestro país, todas las miradas estaban depositadas en Ruth Lorenzo, la representante española que sorprendió por una sólida puesta en escena en la que destacó por su voz y control del escenario. Mucho ha ganado nuestro país de un año a otro, con una representante que ha sabido aprovechar el momento y sacar lo mejor de sí misma para intentar dejar a España en buena posición. El resultado fue la décima posición, obteniendo el mismo resultado que Dinamarca, ambas con 74 puntos. Se trata de un buena buena posición, lejos de la victoria pero que devuelve a España al top ten de las mejores representaciones.

Pese a ese elevado número de canciones lentas, la sensación que nos ha dejado este festival ha sido positiva, estableciéndose como una buena oferta televisiva que ha jugado con todos los elementos a su favor para sacar lo mejor de sí mismo. En esta ocasión, se han dado cita algunas grandes canciones acompañadas de puestas en escenas que han intentado aprovechar al máximo todos los elementos disponibles. Eurovisión ha dado muestras de estar más vivo que nunca, siendo uno de los mayores eventos televisivos que tenemos a nuestro alcance y despidiéndose como el gran show que es.

En ¡Vaya tele! | Dinamarca gana un flojo Eurovisión en el que España queda en penúltimo lugar

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