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'Cuéntame cómo pasó', sexo, droga y política

'Cuéntame cómo pasó', sexo, droga y política
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Si algo ha demostrado la duodécima temporada de 'Cuéntame cómo pasó' es que la ficción sigue siendo una de las preferidas de la audiencia. Pese a que hoy en día superar la barrera del 20% de share se establece como un objetivo muy difícil de conseguir, la serie de La 1 ha podido alcanzar esas cifras sin titubeos. Cada semana 'Cuéntame cómo pasó' ha sido lo más visto del día y más de cuatro millones y medio de espectadores han sido fieles a su cita semanal con la familia Alcántara, convertida desde hace mucho en uno de los referentes de nuestra ficción nacional actual.

Y si seguimos hablando de cifras no podemos olvidar que 'Cuéntame cómo pasó' superó con esta temporada otra simbólica barrera. Ya podemos decir que cuenta con más de 200 episodios a sus espaldas, todo un récord que no es capaz de conseguir cualquier serie hoy en día. Y de tantos episodios sólo podemos sacar una cosa en claro: los Alcántara han evolucionado.

El mismo Antonio ha cambiado de trabajo en numerosas ocasiones durante los últimos diez años. Ha pasado de ser un humilde trabajador que alternaba su oficio de encargado en una imprenta con otro de ordenanza en el Ministerio de Agricultura a ser Director General del mismo, pasando por un período en el mundo de la construcción y por una breve carrera política. La mayor crítica que recibe hoy en día 'Cuéntame cómo pasó' se debe a esos constantes cambios (también podíamos hablar de la trayectoria de Mercedes, tan variada como la de su marido). Pero yo considero que estos cambios son ya no sólo necesarios sino fundamentales para crear lo que la serie pretende y necesita ser.

El principal motor de 'Cuéntame cómo pasó' es la narración de todos los acontecimientos que ocurrieron en el período en el que está ambientada la serie. Y esa es la razón por la que los protagonistas van cambiando con cada nueva etapa histórica que se afronta, ya que la mejor opción para reflejar la historia es involucrar a los personajes en ella. Es cierto que algunos cambios son más acertados que otros, pero si no se diesen, si el matrimonio protagonista mantuviera la misma profesión que hace diez años, estaríamos hablando de una serie estacanda cuyos personajes no son capaces de evolucionar.

Antonio y las consecuencias de la política

Centrándonos en lo que nos ha dejado esta temporada, debemos comenzar hablando de Antonio Alcántara. La historia de Antonio a lo largo de 'Cuéntame cómo pasó' está llena de altibajos, puede que incluso resulte repetitiva en algunas ocasiones. Todo se trata de una lucha consigo mismo, una batalla interior en la que se esfuerza al máximo por conseguir su mayor deseo: ser alguien en la vida.

Antonio Alcántara

Los esfuerzos de Antonio siempre han estado centrados en convertirse en un señor, en alguien importante capaz de mirar por encima del hombro al resto de sus vecinos. Curiosamente la vida siempre ha terminado por jugarle una mala pasada, también en esta temporada, y le hemos visto fracasar tantas veces como ha conseguido el éxito. Son esos momentos en los que la palabra señor le ha quedado grande y han sido sus vecinos los que han terminado devolviéndole la mirada por encima del hombro, llena de compasión o envidia, pero por encima del hombro al fin y al cabo, de tú a tú.

Con la duodécima temporada hemos visto la nueva vida de los Alcántara como consecuencia del nombramiento de Antonio como director general del Ministerio de Agricultura, algo que en un principio nos chocó bastante. Pero lo interesante se ha situado en la incapacidad que ha tenido ese nivel de vida para traer la felicidad a la familia. Para colmo todo se ha ido desmoronando lentamente a lo largo de la segunda mitad de temporada, en la que veíamos como Antonio era apartado de la política, repudiado por los suyos y teniendo que empequeñecer todas sus aspiraciones (de ministro a diputado, de diputado a alcalde...).

Pero el último mazazo llegó con la pérdida de sus ahorros. A punto estuvo de volver a caer en viejos errores con el juego en el último episodio, pero su personaje demostró que también había aprendido con el paso del tiempo, algo que nos alegró descubrir. Las últimas escenas de la temporada están llenas de simbolismo: la conversación del matrimonio en la azotea, demostrando que siguen siendo la mejor pareja de ficción que ha dado nuestra televisión y evidenciando signos de cansancio (los años también pesan para los personajes).

También nos costará olvidar la última escena, en la que Antonio, pese a haberlo perdido casi todo, madruga un día más lleno de esperanza para apuntarse al paro como un español más. Una escena de la que podemos extraer una doble lectura: un mensaje de ánimo para todos aquellos que luchan hoy en día por conseguir un empleo pese a la crisis que vivimos (al igual que en el período de la serie) y una muestra de que Antonio Alcántara está dispuesto a seguir dando guerra, le queden las temporadas que le queden.

La acertadísima vuelta de Inés Alcántara

Ha sido todo un lujo poder disfrutar de la vuelta del personaje de Inés, no ya por el hecho de que se le echaba de menos, sino porque la mejor de las tramas de esta temporada se ha centrado en ella. Inés siempre ha sido un personaje que le ha costado encontrar su hueco en la vida, Eso la ha llevado a moverse en diferentes mundos, buscando aquello que le apasiona pero también buscándose a sí misma. Su caída en las drogas también es una consecuencia de esa búsqueda.

Me ha gustado la inclusión de esta trama en la serie y el trato que se le ha dado. Nunca hubiera esperado que un personaje como el de Inés se volviera drogadicta, algo que en este tipo de serie es más común encontrarlo en un amigo o conocido de un protagonista o en un personaje que apareciese durante pocos capítulos. Pero ha sido mucho más interesante observar esta trama a través de Inés y cómo este hecho ha estado a punto de destruir a la familia Alcántara.

Pilar Punzano debe estar orgullosa del trabajo que ha realizado interpretando a la hija mayor de los Alcántara. Algunos dudábamos sobre si estaría a la altura de lo que requería el papel, pero ha demostrado con creces no sólo que Inés tiene un nuevo rostro al que ya estamos más que acostumbrados, sino que cuenta con una estupenda actriz detrás dispuesta a hacernos disfrutar de grandes momentos en el futuro.

Carlitos se hace mayor aunque a algunos le sorprenda

A lo largo de la emisión de la temporada nos llamó la atención la noticia sobre las críticas que la cadena había recibido por las escenas de sexo que el personaje de Carlos estaba protagonizando. No entendí estas críticas en su momento y tampoco las entiendo ahora. Supongo que hay quien todavía cree que Carlos es aquel niño travieso con el que empezó la serie. El problema lo tiene quien realiza estas críticas, ya que no es capaz de ver con la misma normalidad que el personaje tenga edad para hacer la mili pero no para tener sus primeras relaciones sexuales.

Una serie que también nos hace fruncir el ceño

La temporada que ahora ha terminado ha sido una de las buenas (¿tiene 'Cuéntame cómo pasó' alguna temporada mala?) pero la serie también posee algunos elementos que harían mejorar su calidad si no aparecieran. Me refiero a esa manía de que todas las tramas traten el mismo tema en algún capítulo. Ya nos lo comentó un usuario de ¡Vaya tele! en una de las ocasiones en las que hablamos de la serie y razón no le faltaba para quejarse. En esta temporada ha ocurrido en alguna que otra vez. Por ejemplo, en uno de los episodios casi todos los personajes sufrían las consecuencias de la infidelidad, algo que consigue restarle credibilidad a la serie.

Otro de los aspectos de la serie que no me terminan de convenver son esos saltos en el tiempo que se dan entre episodio y episodio. Entiendo que se hacen para hacer coincidir las tramas con algunos momentos históricos (avanzando más lento cuando viven un período importante y más rápido cuando la historia se puede abreviar), pero que se den esos saltos temporales entre capítulos hace que la fuerza de algunas tramas se pierda. Ha ocurrido con la recuperación de Inés, por ejemplo. No la hemos podido ver como nos hubiese gustado porque entre un capítulo y otro han llegado a pasar semanas (quizá las más interesantes para su trama).

Pese a estas piedras ha sido un placer el camino en el que se ha mantenido la duodécima temporada de la serie.

Podemos quedar satisfechos con 'Cuéntame cómo pasó' y a partir de ahora dar marcha a nuestras teorías sobre lo que nos traerá la siguiente temporada. No sé cuanto tiempo le queda a la ficción pero a día de hoy eso no me importa, lo que tenga que venir vendrá y pongo la mano en el fuego porque sé que ese futuro también será bueno.

En ¡Vaya tele! | Inés Alcántara y otros síndromes de Darrin de nuestra historia reciente

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