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'¡Shazam!' es la mejor película de superhéroes de DC Comics en 40 años
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'¡Shazam!' es la mejor película de superhéroes de DC Comics en 40 años

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Vayamos por partes y comencemos nuestro viaje en 1978. Permitidme la licencia de obviar  'Superman y los hombre topo' o el 'Batman' de Adam West, primeros DC transformados en carne, hueso y licra. Aquel año, bajo el eslogan "Creerás que un hombre puede volar", y con una historia de Mario Puzo retocada por nombres como Robert Benton o Tom Mankiewicz, Richard Donner presentó un clásico lleno de emoción, carisma y un reparto estratosférico.

En un lugar de DC Comics

Desde entonces, incluyendo sus disfrutables secuelas, aunque la última, la que destrozaron los Golan-Globus, sea más complicada de defender, el cine ambientado en el mundo de DC Comics ha pasado por momentos extraordinarios, aunque en realidad sea recordado por el titubeante camino al desastre que arrancó, curiosamente, con las nuevas aventuras del nuevo Superman (AKA 'El hombre de acero') que dieron el pistoletazo de salida al nuevo DCEU.

Tardarían una década completa en regresar por la puerta grande con su otro gran personaje gracias a la estupenda 'Batman' de Tim Burton, una película que acentuaba la oscuridad que, por momentos, quitó el aliento del espectador en la seminal película de Donner. Sí, estoy hablando de ese grito.

Al igual que con el héroe de la capa roja, el éxito del héroe de Gotham cegó a a los ricachones ejecutivos de Warner, y si bien las entregas de Joel Schumacher tienen gracia, el daño estaba hecho. Tras ellas llegarían un par de palos de ciego del calibre de 'Steel, un héroe de acero', deplorable vehículo DC al servicio de un jugador de baloncesto, o 'Catwoman', una película que se esforzaba demasiado en ser un desastre indefendible.

Con semejante panorama nadie quiso hacer caso a la interesante 'Constantine', aunque buena parte de la culpa la tuvo el primer trabajo de Nolan al servicio de Gotham. El dato curioso es que la recaudación internacional de ambas fue prácticamente idéntica, desmarcándose 'Batman Begins' por la caja conseguida en Estados Unidos. Luego llegarían la peor película de Superman jamás rodada cortesía de Bryan Singer y dos descalabros muy diferentes pero totalmente disfrutables: 'Jonah Hex' y 'Green Lantern', dos trabajos, sobre todo el protagonizado por Ryan Reynolds, masacrados por una corriente de opinión infatigable e interesada.

El encanto de la nostalgia sutil

Aunque pueda ser difícil de creer para algunos, 'Escuadrón Suicida' es una película peor que cualquiera de los títulos vilipendiados que hemos recordado hasta ahora. El problema, amigos, es que ese desastre hizo dinero. Por eso, dando un salto de gigante hasta el sensacional título de David F. Sandberg, vamos a hablar de esas sensaciones que algunos creíamos perdidas y que otro importante sector del público ni siquiera ha podido conocer: la inocencia y la pureza.

¡Shazam! es exactamente eso. Y en 2019 eso es algo muy difícil de encontrar. Para empezar, el tema principal de la película, compuesto por el omnipresente Benjamin Wallfisch, es pura fanfarria llegada directamente de algún lugar cercano a Krypton. Absolutamente clásico, encantador y retro.

Que sea una película llena de esperanza, ganas de vivir, luz y color no tiene que estar reñido con la nostalgia, pero eso no significa que tengamos que estar viendo a chavales en bicicleta todo el tiempo. No se trata de una nostalgia de H&M llena de recuerdos retro para modernos poser. Aquí nadie lleva una camiseta de Nine inch Nails ni se recuerdan viejas cadenas de videoclubs que en realidad solo ayudaron a hundir el negocio. Al menos en España.

Shazam-aventuras-gran-ciudad

Hay nostalgia, mucha, pero no a gritos. Aquí la nostalgia está en forma de ideal fotograma, que puede transportarte al momento de infancia en que descubriste 'Aventuras en la gran ciudad' o a un sutil y discreto aterrizaje que bien podría ser del clásico General Zod. El primer enfrentamiento entre el héroe y el villano aquí es muy elegante.

Si en la peli de Donner hablábamos de un reparto estratosférico y de un guión del autor de 'El Padrino', amén de una música eterna por el igualmente eterno John Williams, es cierto que aquí no encontramos ni uno ni otro y sí un poco del tercero, pero tampoco es que necesite grandes apoyos. De hecho, tiene el más importante con el que podría contar. Hacedme caso. 

De luz y de color

¡Shazam! también es discreta con las referencias, donde los únicos subrayados de más son los que insisten en recordarte que estamos en el mismo universo que Batman y Superman. Recortes de periódicos y juguetes. Muchos juguetes. Lo que pasa es que los protagonistas de esta historia son niños y, claro, funciona a las mil maravillas porque tiene sentido.

Lo que a simple vista parece pura fórmula es en realidad un valiente volantazo a las convenciones genéricas, empezando por el mismísimo prólogo, cruel y a contracorriente, y terminando un clímax lleno de luz y color. De alegría contagiosa. De ganas de hacernos felices.
  Es ese sentido de la maravilla tan olvidado por el género, el que solo a veces consigue contagiarse a través de los mandos de una máquina de Sony o Microsoft, lo que traspasa la pantalla a través de fatalities, hadoukens y peleas como solo antes habíamos visto en videojuegos como 'Injustice'.

En esta era de productos prefabricados estratégicamente y donde el riesgo es cero, resulta casi imposible topar semejante derroche de pureza que, además, lleva oculta una buena carga de la obligada oscuridad de la editorial de los héroes atormentados. Tal vez esa sea la razón por la que su recaudación acabará lejos de títulos más fríos y carentes de personalidad. Sí, estoy hablando de 'Capitana Marvel'. Tal vez esa sea la prueba de que, en realidad, estamos ante la mejor película DC de los últimos cuarenta años.

Holy Moly, '¡Shazam!' es la mejor película de DC Comics desde Superman.

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