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'The Silent Cinema Experience', una estimulante pero mejorable iniciativa

'The Silent Cinema Experience', una estimulante pero mejorable iniciativa
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Hace unas semanas nos enterábamos de la prohibición de emitir títulos de estreno en los cines de verano, un duro golpe para aquellos que confiaban la mayor parte de su programación en este tipo de obras. Sin embargo, son muchos los que llevan tiempo buscando otras formas de convencer a los espectadores para acercarse a ver las cintas a las que han podido acceder y el caso de The Cinema y el cine pop-up es uno de los que más me ha llamado la atención.

El concepto de cine pop-up es sencillo, ya que se basa en proyectar películas en espacios inusuales, siguiendo así una tradición que lleva años triunfando fuera de nuestro país. En el caso de España, el lugar elegido fue la Galería de Cristal del Palacio Cibeles de Madrid, pero aún más singular es que llevan varios días exhibiendo las películas con la iniciativa 'The Silent Cinema Experience', es decir, cada espectador recibe unos auriculares inalámbricos para disfrutar de la cinta con el volumen que cada uno quiera y yo me animé a probarlo este pasado viernes y esta fue mi experiencia.

Los prolegómenos

El gran Lebowski

Otra de las peculiariades es que The Cinema ofrece algo más que la mera proyección de una película, 'El gran Lebowski' ('The Big Lebowski', Joel Coen, 1998) en mi caso, ya que se abren las puertas dos horas antes del comienzo para que todo el que lo desee pueda curiosear un poco en las tiendas con material cinéfilo que hay allí asentadas. La variedad era un tanto escasa al ser ya los últimos días, pero aún así pude ver alguna camiseta bastante curiosa que quizá habría venido para casa si no hubiera hecho ya mi compra cinéfila del día.

Además, también hay habilitado un espacio bastante más amplio para que bebas o comas algo de lo que allí tienen. La opción favorita era la primera, pero yo me animé a comprar un sandwich de pollo con pan de focaccia que no estaba mal, pero sí era un pelin caro. Esa es la sensación que me dio al ver cualquier cosa de la carta, pero sin llegar en ningún momento a parecerme una estafa. Conviene añadir que los puestos siguen abiertos tras la finalización de la película y hay un pequeño descuento para los que se animen a comprar algo entonces.

La proyección de la película

La pantalla

Sin embargo, lo realmente importante de 'The Silent Cinema Experience' es la proyección de la película y en este caso tampoco hay tantas novedades. Como era de esperar, las sillas que estaban a disposición del público distaban mucho de la comodidad de una butaca de cine, pero tampoco eran incómodas o demasiado estrechas, llegando un punto en el que uno se olvida de ello, siempre y cuando no te toque alguien demasiado alto delante y te tape un trozo importante de la pantalla. Por suerte, no fue mi caso.

En lo referente a la particularidad de ver 'El gran Lebowski' aislado por obra y gracia de los auriculares inalámbricos, la experiencia fue positiva y lo cierto es que ya había fantaseado en varias ocasiones con que se haga algo así en los cines convencionales para que los haya que puedan ver la película doblada o en versión original. En esta ocasión, todos disfrutamos de ella en la segunda modalidad -hay pases en ambas- y mi principal pega es que había ocasiones en las que podían resultar un tanto incómodos.

Con todo, yo soy un amante de los auriculares más grandes que me cubran toda la oreja -estos son los que uso en mi día a día- y habrá quien se sienta cómodo con los utilizados, que daban además la posibilidad de elegir el volumen con el que querías ver la película. Ese detalle del tamaño trae también consigo que no aisla del todo bien del resto de espectadores, pero ahí ya depende de cada cual ver eso como algo bueno o malo.

Lo que aún está por llegar

Desayuno con diamantes

Sobre la calidad de la copia utilizada, ninguna pega reseñable. Buena calidad de imagen y cero problemas con el sonido, algo que tenía entendido que hasta ahora había sido un pequeño problema. 'The Silent Cinema Experience' abandonará Madrid este sábado con el pase de 'Desayuno con diamantes' ('Breakfast at Tiffany's', Blake Edwards, 1961), pero antes se podrá ver 'Amanece, que no es poco' (José Luis Cuerda, 1989), 'Regreso al futuro' ('Back to the future', Robert Zemeckis, 1985), 'El club de la lucha' ('Fight Club', David Fincher, 1999) y 'Dirty Dancing' (Emile Ardolino, 1987).

Pese a sus fallos, os recomiendo dejaros pasar por alguno de los pases restantes si tenéis tiempo y os interesa alguno de los títulos, que la entrada apenas cuesta cinco euros -cuatro si vais en grupos de cinco o más personas-.

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