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Animales televisivos: Juan y Medio

Animales televisivos: Juan y Medio
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Pues sí, Juan y Medio es un animal televisivo como otro cualquiera. ¿Más largo de la cuenta? Seguramente, que de ahí le viene el sobrenombre, aunque os juro por esnupi que la primera vez que oí hablar de Juan y Medio pensé que eran dos, al estilo de El Pulga y El Linterna que con el nombre de Dúo Sacapuntas nos taladraban con aquel “veintidó, veintidó, veintidó”, y yo oí aquello de “Juan y Medio” y pensé que sería un tío muy alto junto a otro muy bajito, tal era mi ignorancia sobre la existencia de este buen hombre a mediados de los noventa.

Pero pronto aprendí que Juan y Medio era (y es) un showman (un entertainer, como creo que le gusta autodefinirse) en el sentido más amplio, imposible de encasillar con un programa en concreto porque creo que en la tele ha presentado ya hasta los fundidos a negro, aunque sí que se le puede asignar una característica: la de buscar el buen rollo en todo lo que toca o le toca hacer, y creo que por eso gusta a quienes les gusta. Y luego habrá quien no lo soporte, es cierto, pero al fin y al cabo esa es la gracia de considerar a Juan y Medio uno de nuestros animales televisivos, ¿verdad?

Abogado que ejerció como tal y (por lo que veo en la Wikipedia) psicólogo con la carrera acabada, Juan y Medio empezó su andadura en el mundo del espectáculo desde el backstage, ya que fue amigo, contable y representante de Hombres G. Luego se puso a representar a Luz Casal y partir de ahí se dejó ver en Telemadrid haciendo de gancho en ‘Inocente, inocente’, aquella evolución de la vetusta idea de la cámara oculta maquillada para tocarle las narices al famoso de turno y luego hacerle ver que todo en la vida es puro teatro, por lo que más vale reírse del ridículo que acabas de pasar que romperle las narices al gancho que te ha engañado como un bellaco.

Y a Juan y Medio se lo perdonaban todo, quizá porque es difícil llegarle hasta la cara con la mano y sobre todo, porque con esa cara de buena persona que tiene… ¿cómo vas a pegarle? ¡Si dan ganas de llevárselo a casa y sentarlo a la mesa, que seguro que tiene hambre!

Y como esa es la forma de pensar de un segmento de la población muy concreto que se dedica a poner un plato de macarrones sobre la mesa a aquel que ojalá hubiese sido su hijo, o su nieto según su antigüedad sobre la faz de la Tierra, Juan y Medio se fue especializando poco a poco en un target muy determinado que los del programa de zapping de TV3 ‘APM?’ siempre me recuerdan con un simpático microgag:

Lo cual no es bueno ni malo, simplemente es. Y por muchos espacios que haya presentado Juan y Medio, entre otros las chiquicientas versiones del ya comentado ‘Inocente, inocente’ o los productos de Telecirco ‘Vaya nochecita’, ‘Aquí no hay quien duerma’ o ‘Fiebre del domingo noche’, yo veo a Juan y Medio y seguramente por culpa de ‘APM?’ lo asocio de inmediato a los magazines de Canal Sur y también a los programas infantiles de la misma cadena, que se ve a una milla de distancia que Juan y Medio es un excelente comunicador tanto con los abueletes como con los más pequeños, tal y como vemos en los primeros tres minutos de este imperdible documento:

Pero como a nadie le amarga un dulce, llegó un día en el que Juan y Medio fichó por Antena 3, llevándose la desternillante cifra de 6 millones al año. En la cadena que lleva la losa de ser la triste, Juan y Medio intentó amenizar el cotarro con espacios tan diversos como la revisión del eterno ‘El precio justo’, el innovador concursillo de Gestmusic ‘1 contra 100’, el chorrasdebate ‘Paranoia semanal’, el callejerreality ‘Aeropuertos: Hello, Goodbye’ y el endoshow de inspiración francesa ‘Pánico en el plató’, que en el fondo no es más que una requeterrevisión de las historias de los inocentes, pero de buen rollo y sin poner a nadie en un aprieto. Y no sé si me dejo algo, que quizá vas a Antena 3 y te lo encuentras de ascensorista o pagando las nóminas o vete tú a saber.

Total, que así es como veo yo a este imprescindible de la pequeña pantalla: un tío majete que por sus dotes de majete y por sus incombustibles tablas se ha ganado a pulso figurar en la agenda de todo formato que se pruebe, a ver si con su presencia llama mágicamente a la audiencia. Lo que pasa es que ahora lo tenemos convaleciente de un accidente deportivo (para que luego digáis que el deporte es salud) y por eso ahora mismo hace ya unos días que no se le ve demasiado por ahí, que si no saldría por la tele hasta cuando la tenemos apagada y cubierta con un tapete, ¿o no?.

Ficha en Imdb | Juan y Medio

En ¡Vaya Tele! | Animales televisivos

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