Tras crear dos de las mejores series de televisión del siglo XXI, tiene gracia pensar que hubo un momento en el que alguien le dijo que no a Vince Gilligan. El guionista empezó haciendose un nombre en televisión gracias a su trabajo en 'Expediente X', oportunidad de oro para empezar a entender el medio de la pequeña pantalla y sentir el gusanillo de crear su propia ficción original.
Claro que esto era más fácil decirlo que hacerlo. Inspirado por no poder llegar a fin de mes y bromeando con amigos guionistas sobre montar su negocio de metanfetamina en una caravana, lo cierto es que fuera de la broma 'Breaking Bad' era un proyecto difícil de vender. En el documental detrás de las escenas 'No Half Measures', el entonces CEO de Sony Michael Lynton admitía que la primera vez que oyó la idea les dijo claramente que era la idea más loca y peor que había oído en su vida, pero que les animaba a intentarlo.
Encontrar cadena tampoco fue sencillo. En 2012, Gilligan contaba en Newsweek sus experiencias tratando de hacer el pitch "para una gran cadena". Tenía su discurso preparado de pe a pa, se había aprendido el piloto de memoria para narrarlo verbalmente, pero apenas llevaba cinco minutos de la historia cuando el ejecutivo le espetó: "Esto suena bastante a Weeds".
Aquello frenó en seco a un Gilligan que lo primero que hizo fue girarse a Zack Van Amburg y Jamie Erlicht, sus compañeros de reunión y ejecutivos de Sony, y preguntar qué demonios era 'Weeds'. Daba la casualidad de que se había estrenado justo ese año y, superficialmente, ambas parecían el mismo tipo de serie. La comedia negra de Showtime giraba alrededor de Nancy Botwin, una madre que comienza a vender marihuana para ganar dinero para su familia. "Sentí cómo se me helaba la sangre en las venas", escribía Gilligan, sintiendo como sus posibilidades con la cadena se reducían enormemente. Sus compañeros trataron infructuosamente de cubrirle como pudieron, afirmando que 'Weeds' era "una gran serie" pero que en una vendían maría y en la otra meta: "es como comparar peras con manzanas".
Claramente aquel no era el sitio de 'Breaking Bad', pero quizás fue para lo mejor. Sony y AMC acabaron siendo un gran binomio para la serie de Gilligan, que no obstante seguía generando dudas entre los ejecutivos. Incluso con el piloto por delante, Sony creía que tenía madera como película independiente, pero no les quedaba nada claro cómo podían hacer una serie de ello. Lo cierto es que Gilligan y su equipo de guionistas tampoco, y tuvieron que ir averiguando la historia sobre la marcha.
Para colmo la audiencia no ayudaba una vez estaba en antena. El concepto no terminaba de conectar con el espectador medio y durante toda la primera temporada fue la crítica la que levantó el interés por la serie. La victoria de Bryan Cranston en los Emmy en 2008 ayudó, pero desde el equipo han admitido que no fue hasta que la serie entró en Netflix en Estados Unidos a principios de 2011 cuando la audiencia se obsesionó con ella, y para la quinta y última temporada ya sí se podía hablar de éxito de audiencia.
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