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Cómo la política de distribución de Netflix favorece a ‘Hemlock Grove’

Cómo la política de distribución de Netflix favorece a ‘Hemlock Grove’
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Veamos si soy capaz de explicar de qué va uno de los estrenos más recientes de Netflix. El pueblo donde sucede todo da título a la serie, un lugar que se ve sobrecogido por el brutal asesinato de una joven, intestinos fuera incluidos. Esto coincide con la llegada de Peter y su madre, dos gitanos que rápidamente extienden rumores por Hemlock Grove, que es de ese tipo de comunidades que no ven raro dudar de que alguien sea hombre lobo.

También ronda por ahí la familia Godfrey, ricos de esos que de puro aburrimiento no hacen más que hablar en clave de sus misterios turbios de pasado y presente. El adolescente de la familia (interpretado por el hermano pequeño de Alexander Skarsgård) tiene un gusto especial por la sangre y en seguida se hace amigo del recién llegado.

Este es el punto de partida algo vago de la historia adaptada de la novela homónima de Brian McGreevy, quien ha participado en su paso a serie junto con Eli Roth, productor ejecutivo y director del primer episodio de los 13 con los que cuenta (de momento) y que Netflix puso a disposición en su totalidad hace un par de semanas. Entre el reparto encontramos a Famke Janssen, Lilly Taylor y Dougray Scott como caras más reconocibles de un reparto que no pasa de correcto o incluso ridículo en casos como el de la hermana-giganta.

Hemlock Grove’ es un drama fantástico de terror, con sus toques de gore, que se empeña demasiado en construir una atmósfera a base de música inquietante, filtros verdes en la imagen y un desarrollo críptico de las múltiples líneas de trama que se creen intuir en un principio. Su narración es lenta y, aunque sí respeta la necesidad de cierta estructura episódica (esto no es ‘Top of the Lake’), no hace uso de la habitual estructura en tres actos ni de un tratamiento con ganchos colocados de forma sistemática en desarrollo de las tramas.

La simbiosis conceptualización-distribución

Tras cuatro episodios el espectador sigue sin tener claro qué se quiere contar y la mayoría de tramas apuntadas son tan ambiguas que en una emisión semanal resultaría nefasta de cara a construir una audiencia fiel. Sin embargo, es el conjunto lo que funciona como gran gancho en ‘Hemlock Grove’, un todo donde tener disponible el siguiente episodio es vital dentro de la conceptualización del producto.

La atmósfera y los pequeños detalles consiguen que continuar para ver hacia dónde va a seguir expandiéndose; descubrir qué hay detrás de todas esas conversaciones que sólo existen para generar una duda, un misterio. A la larga, ser constante y exageradamente crípticos dejará de funcionar, pasará de engatusar a frustrar, pero durante el arranque es una técnica tremendamente efectiva. Es el no sé qué estoy viendo pero quiero saberlo.

Es por esto que la cocción lenta, los aspavientos dramáticos de sus protagonistas y el aura peculiar que no acaba de encajar con el tono son eficaces de primeras. Una vez se acabe el visionado de ‘Hemlock Grove’, el método de distribución dejará de ser un elemento relevante para entender la serie. El contenido y su desarrollo tendrán que valerse por sí mismos. Hasta entonces, es un título recomendable ya sólo por esa simbiosis del formato con la disponibilidad. Y tiene una de las transformaciones a hombre lobo más originales que vais a ver.

En ¡Vaya Tele! | 'Hemlock Grove', prometedor tráiler de la nueva serie de Netflix

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