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'El ministerio del tiempo', el mejor inicio posible

'El ministerio del tiempo', el mejor inicio posible
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Hace ya varios años que cualquiera que no tenga un odio ciego a la ficción española tiene que haber notado que las series españolas que se hacen en nuestro país están evolucionando de forma muy favorable para dejar atrás ciertas fórmulas un tanto cansinas usadas hasta la saciedad en su momento. Por desgracia, una de las grandes pegas de llegar tarde es que las comparaciones con otras series extranjeras de mucho prestigio están a la orden del día, siendo precisamente eso lo que sucedió cuando se anunció que RTVE trabajaba en 'El ministerio del tiempo'.

Hasta cierto punto era comprensible pensar de antemano en una especie de versión española de 'Doctor Who', ya que era una forma bastante cómoda de definirla. La cuestión es que los parecidos cada vez parecían más cogidos por los pelos a medida que iban apareciendo imágenes y nueva información sobre ella y la realidad ha demostrado que 'El ministerio del tiempo' no es eso y que sus influencias son otras. Lo que sí puede acabar siendo es una muy buena serie si logra mantener el nivel de su excelente primer episodio.

'El ministerio del tiempo', diversión de calidad

Velázquez

Uno de los principales rasgos de identidad exhibidos por 'El ministerio del tiempo' es una marcada querencia por el humor, evitando así caer en todo momento en esa trascendencia mal entendida que podría haber sido su principal enemigo. De hecho, la serie aprovecha a la perfección el choque cultural entre los tres protagonistas, siendo el personaje interpretado con solvencia por Rodolfo Sancho el que más jugo consigue sacar a eso echando mano de referencias muy bien escogidas, en especial la que es también un homenaje a su propio padre. Y todo ello sin subrayarlo en ningún momento, lo cual ayuda a que sea aún más efectivo.

Ese lado más divertido también resulta decisivo para que todas las dudas que podríamos tener sobre su particular mitología nunca lleguen a ser extrañas o ridículas. Cierto que hubo un pequeño fallo en ese apartado -Si el tiempo de las puertas cambia cada semana, ¿cómo es posible que ese personaje viaje tantas veces a ver el partio de fútbol junto a su padre?-, pero ya habrá tiempo de explicarlo y por lo demás han realizado un gran trabajo tanto exponiéndolo como manejándolo, ya que consigue hacer un uso impecable de lo que nos muestra como algo relativamente rutinario para ellos.

Una cuestión de talento

Aura Garrido en El Ministerio Del Tiempo

Tenía miedo de que el limitado presupuesto disponible para su realización jugase en su contra, pues si una supuesta superproducción como 'Las aventuras del Capitán Alatriste' lucía tan horriblemente mal, era lógico temer que podría pasar algo similar con una obra con una premisa tan ambiciosa. Los miedos desaparecen en cuanto uno empieza a ver el episodio, porque la recreación de las diferentes épocas luce a las mil maravillas -obviamente lo haría aún más con un presupuesto más generoso-, algo a lo que también ayuda mucho un trabajo de dirección esmerado e inteligente que sabe sacar jugo a todas las escenas, pero también dotar a 'El ministerio del tiempo' de un ritmo envidiable.

Este último punto también es esencial, ya que a 'El ministerio del tiempo' no le quedaba otra que asumir la duración habitual de las series españolas, un lastre en muchos casos que aquí sus responsables han sabido adaptar a sus intereses. Para ello hay que dar las gracias al guionista, ya que es ahí donde se consigue un inesperado equilibrio entre ciencia-ficción, aventuras, fantasía y relato de corte histórico en la que cada uno de esos géneros va potenciándose en el momento adecuado, sin descuidar los demás y dando en el clavo con el tono. Sí que habido algún diálogo mejorable, pero nada especialmente sangrante.

Todo esto se traduce en que los setenta minutos del primer episodio de 'El ministerio del tiempo' se pasan volando y dejan con ganas de mucho más. Por mi parte, no quedé del todo satisfecho con la forma de cerrarlo, pero es una forma lógica de avivar el interés por lo que está por venir, ya que es obvio que hasta ahora apenas hemos visto la introducción a un universo con muchísimas posibilidades. De ahí que el villano de la semana no haya tenido quizá la entidad apropiada, pero para mí ha sido más que suficiente y en ningún momento ha hecho que me gustara menos lo que estaba viendo.

Los personajes también importan

Los Protagonistas

Una serie puede tener guiones de hierro y estar realizados con mucho talento, pero soy de la opinión de que ha de tener unos personajes interesantes con los que uno pueda conectar de una forma u otra para que no llegue el momento en el que simplemente me canse. Dudo mucho que eso vaya a suceder en el caso de 'El ministerio del tiempo', ya que de forma increíblemente sencilla ha creado a un trío protagonista bastante interesante de forma individual -mi favorito por ahora es el interpretado con brillantez por Nacho Fresneda, pero los tres rayan a muy bien nivel- y que se complemente de maravilla.

Además, han sabido rodearlos de secundarios muy convincentes y atractivos -jamás habría esperado que Cayetana Guillén Cuervo estuviera tan bien como aquí-, siendo la guinda del pastel el hecho de que también va a prestar especial atención a las apariciones episódicas -deseando estoy ver a Miguel Rellán en el segundo capítulo-. Y lo mejor de todo es que se ha demostrado que saben usarlos muy bien y no darles un protagonismo excesivo -por ejemplo, muchos habrían abusado de Velázquez con lo bien que funciona cuando sale lo justo y necesario-.

Un milagro

Escena de

Si una serie es divertida cuando lo intenta, te entretiene tanto que setenta minutos se pasan como si apenas fueran quince, tiene unos guiones que derrochan talento y que manejan a la perfección su cóctel de géneros, un equipo técnico que borda su trabajo, una labor de dirección encomiable y unos personajes muy estimulantes interpretados por unos actores quedan lo mejor de sí mismos, ¿acaso hay alguna otra forma de calificar a este primer episodio de 'El ministerio del tiempo' que no sea la palabra milagro?

Ojo, no ha sido, ni mucho menos, un episodio perfecto, pero sí el mejor inicio posible, ya que me cuesta creer que alguien que lo haya visto no esté ya deseando ver más o incluso revisionar este primer episodio. Animaos a verla, que ha merecido mucho la pena y lo último que necesitamos es que una apuestan tan arriesgada y conseguida como esta fracase.

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