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'El tiempo entre costuras', una serie de éxito alejada de lo convencional

'El tiempo entre costuras', una serie de éxito alejada de lo convencional
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Sira Quiroga. La historia de la costurera que se convirtió en espía. Antena 3 cerró ayer 'El tiempo entre costuras' por todo lo alto, convirtiendo el final de su serie estrella en un acontecimiento televisivo avalado por los cinco millones de fieles que la ficción ha logrado en varias ocasiones. Se trata de una cifra récord que sitúa a 'El tiempo entre costuras' entre las series más exitosas que han pasado por la pequeña pantalla de nuestro país en los últimos años, una característica que en este caso también va unida a un buenhacer que ha provocado las delicias de los espectadores.

Se agotan los adjetivos y los piropos para catalogar a una ficción que ha cuidado los detalles al máximo y ha deslumbrado desde su primer episodio, en el que se daba un golpe sobre la mesa y se demostraba que otro tipo de ficción era posible (y exitosa) en nuestro país. La adaptación de la novela de María Dueñas, transformada en una serie de once capítulos que ha buscado la fidelidad máxima con el libro, se ha situado en la cúspide de la lista de las mejores ficciones del presente siglo en nuestro país.

Esa fidelidad ha ido creando obstáculos que han provocado que no se explotaran algunas escenas o personajes que hubiesen dado mucho más juego en una ficción televisiva convencional. Lo insólito de 'El tiempo entre costuras' es que no le ha preocupado este factor, ya que en ningún momento ha querido ser una serie común amoldada a los patrones existentes en la ficción de nuestra pantalla. Parece que la adaptación de 'El tiempo entre costuras' solo ha encontrado un molde en la duración obligada de sus episodios, que se han adaptado a lo que la parrilla (y los constantes cortes de publicidad pasados los primeros episodios) de Antena 3 requerían.

Más allá de esta necesidad no se ha optado por otros elementos que modificaran a grandes rasgos la historia de Sira Quiroga, que no atiende a crear tramas que vayan creciendo para que sean cerradas al final de temporada. En esta ocasión, 'El tiempo entre costuras' ha mostrado la vida de una joven costurera cuyas decisiones le llevan a convertirse en espía en un momento revuelto de la historia de Europa, durante el cual conoce a personas que aparecen y desaparecen de su lado. Este desdén por lo común explica por qué el gran amor de la protagonista no hace su entrada hasta bien avanzada la historia o por qué el gran malvado no cobra importancia hasta su recta final.

Costuras3

La serie ni ha buscado ni ha necesitado ese modelo a seguir, tan explotado en otras series de hoy en día, que por ejemplo habrían intentado mostrar los dos elementos citados en el anterior párrafo lo más pronto posible (en el primer episodio para poner sobre la mesa las intenciones de cada uno y acomodar al máximo al espectador). En este alarde de innovación, 'El tiempo entre costuras' se ha beneficiado de una única temporada, elegida antes de su producción y que ha permitido desarrollar la historia acorde a sus necesidades, encontrando una personalidad propia que ha enriquecido la producción.

Un final sobrio pero correcto

Es 'El tiempo entre costuras' otra de esas ficciones que destacan más por su trayectoria que por la despedida ofrecida. El último capítulo de la ficción así lo demuestra, en el que no se explotó al máximo su apogeo final, con un enfrentamiento que supo a poco y que no exprimió todo el jugo que tenía a su disposición. Ha ocurrido lo mismo con el desarrollo de algunas tramas, que avanzaban con piloto automático y que no permitían escarbar aún más en algunas relaciones para que estas resultaran naturales y creíbles. Lo frío del final no evitó el cierre feliz de la historia, establecido como un dulce broche después de todas las situaciones de peligro vividas por la protagonista. Quizá en este aspecto sí habría sido más interesante jugar con los recursos de lo televisivo y optar por un cierre en el que el clímax se aprovechara con más acierto.

Distinto fue el inicio de la serie, que recurrió a esa escena en la que vimos a Sira enfundada en un vestido de pistolas, un flashforward utilizado para despertar la curiosidad de los espectadores. En este caso sí se jugó con los elementos de la ficción, aunque más tarde quedó demostrado que la audiencia no necesitaba de estos trucos para mantener su interés por la historia. Ninguno de estos pequeños detalles ha provocado que 'El tiempo entre costuras' dejara de ser una producción con los elementos necesarios para el disfrute de la audiencia, gracias a la perfecta combinación de su ambientación, diseño y técnica.

En esa unión de factores no podemos olvidar el excepcional aporte realizado por Adriana Ugarte, una actriz que ha conseguido la alabanza unánime con el trabajo que ha realizado al cargar con todo el peso de 'El tiempo entre costuras'. Su trayectoria al frente de este personaje ha dejado patente que era la persona perfecta para encarnar a Sira Quiroga, con una naturalidad y cercanía que ha permitido que veamos a la protagonista de 'El tiempo entre costuras' como un seductor personaje lleno de bondad pero con la frialdad necesaria para llevar a cabo cada una de sus misiones.

ETECvaloracion

El paso de 'El tiempo entre costuras' deja en evidencia lo que el actual panorama televisivo puede ofrecer cuando cuenta con todo a su favor. Se ha establecido como un oasis de excepcionalidad dentro de una ficción que necesita apuestas tan arriesgadas e innovadoras como la ofrecida por la serie de Antena 3. Muy pocas producciones televisivas de las emitidas en este siglo han logrado estar al nivel de 'El tiempo entre costuras', un selecto club que ahora deja la puerta abierta para que otras entren a formar parte de él en un futuro próximo. Será interesante observar lo que una ficción pueda ofrecer cuando cuente con el mismo apoyo y proceso creativo que ha tenido 'El tiempo entre costuras' pero, en cambio, no tenga una novela a la que adaptarse, que ponga límites o barreras a lo que sus creadores quieren ofrecer y explotar exclusivamente en televisión.

En ¡Vaya tele! | 'El tiempo entre costuras', casi perfecta

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