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'Parenthood', tomando decisiones arriesgadas

'Parenthood', tomando decisiones arriesgadas
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Quién iba a decirnos hace poco más de tres años, en la primavera de 2010, que 'Parenthood' iba a llegar a las cinco temporadas en antena. Nació como respuesta tardía a 'Brothers & Sisters' de ABC, con una premisa y un desarrollo bastante similar, pero la serie de NBC contaba con un as debajo de la manga: Jason Katims. Hubo que aguantar una primera temporada pasable y una segunda tediosa para conocer la magia que se esconde entre las manos de su showrunner, pero a partir de ahí la serie viene siendo uno de los "tesoritos" más queridos de la televisión.

Katims ha optado por la continuidad en el quinto año de 'Parenthood', pero inevitablemente ha tenido que abrir nuevas tramas que desarrollar en esta tanda de episodios. Es lo que tiene vivir con la sombra de la cancelación permanentemente sobre tu cabeza, que te obliga a acabar cada temporada con un cierre más o menos digno. No obstante, todos siguen adelante con sus vidas, incluidos los nuevos (y adorables) personajes, pero esta vez tomando una serie de decisiones arriesgadas que pueden llevarles por el mal camino.

Es el caso, por ejemplo, de Amber. Hace tiempo que dejó de ser la adolescente aborrecible que se peleaba con su madre por el mismo hombre (su profesor de instituto) y ahora es protagonista de una de las tramas más sentimentalmente intensas de la serie. Su noviazgo con Ryan (Matt Lauria, el no menos adorable Luke Cafferty en la segunda generación de 'Friday Night Lights') se ha traducido en un segundo en un compromiso de boda que puede escapar de cualquier manera. El precedente de su madre, Sarah, con Seth no habla bien de estas decisiones precipitadas. Y el pasado turbulento del chico en la guerra, tampoco. Veremos.

La otra gran decisión de la temporada es la de Kristina, que tras superar su cáncer de mama ha vuelto a la vida con más fuerza que nunca. Su decisión de presentarse a alcaldesa no es lo que nos preocupa, sino cómo eso puede hacer mella en su vida familiar. Es el matrimonio con mayor número de problemas de la serie, y Adam no se caracteriza por ser el hombre más paciente de la familia. Esta historia va a ir mal, eso ya lo sabemos, la duda es saber hasta dónde va a profundizar en la relación de ambos.

En cuanto al resto de tramas, debo decir que echo de menos algo de mayor protagonismo para los personajes adolescentes, siendo ésta una de las pocas series en los que no son del todo abofeteables. Parece que Haddie (Sarah Ramos) se ha ido definitivamente, y con Drew (Miles Heizer) en la Universidad el único que queda por darnos algo es Max, precisamente el personaje que menos soporto. Echo de menos el amor adolescente que tan bien reflejaron en pasadas temporadas; esperemos que vuelva.

Junto a ello, pediría algo más de protagonismo para Sarah (Lauren Graham), que siempre ha estado en la palestra por su tormentosa vida amorosa. Es cierto que el personaje de Ray Romano sigue por ahí, pero no estaría mal que regresara Mark (Jason Ritter) o incluso algún personaje nuevo que le diera vidilla. Lo que sea menos acabar con el fotógrafo. Puede que estemos ante la última temporada de 'Parenthood', aunque eso lo decimos todos los años. Por si acaso, disfrutemos con ellos cada segundo.

En ¡Vaya Tele! | 'Parenthood', elegir un camino

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