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'Shameless', los niños crecen en la cuarta temporada

'Shameless', los niños crecen en la cuarta temporada
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Una vez más, fiel a su cita, los primeros domingos del año nos trae la obligada visita a uno de los barrios marginales de Chicago, para ver las desventuras de la familia Gallagher. El pasado 12 de enero comenzó en Showtime la cuarta temporada de 'Shameless', uno de los dramas familiares que todo seriéfilo debería ver (y que ha sufrido una gran conspiración para no aparecer en el top de 2013 de ¡Vaya Tele!).

Tras un final de temporada que nos dejaba patas arriba las vidas del clan Gallagher y aledaños, había ganas de ver qué es lo próximo que les esperaba. Fiona (Emmy Rossum) avanza tanto en su nuevo trabajo como con su nuevo chico (y jefe), Mike (Jake McDorman), quien se muestra bastante desconfiado; Lip (Jerermy Allen White) comienza la Universidad mientras que no se sabe nada ni de Ian (Cameron Monaghan), a quien vimos por última vez enrolándose en el ejército; ni de Jimmy/Steve (Justin Chatwin), cuyo futuro parece encontrarse entre los peces del lago Michigan a juzgar por los acontecimientos de la tercera temporada.

La pubertad golpea

Debbie gallagher

Uno de los temas que veremos en esta cuarta temporada de 'Shameless' es el cómo afrontan los dos preadolescentes Gallagher el festín de hormonas sexuales que está segregando sendos cuerpos. Así tenemos a Debbie (Emma Kenney), a quien ya veíamos con ganas de crecer en la temporada pasada, en pleno desarrollo y buscando el divertirse y salir con chicos aconsejada por sus amigas, a pesar de tener tan solo 13 años. Por su parte, Carl (Ethan Cutkosky), con un año menos, ya ha descubierto el darse a su cuerpo alegría (aconsejado, además, por su padre) de manera compulsiva.

Con la trama de Debbie (en este sentido Carl es más anecdótico) me ha pasado una cosa extraña y es que, a pesar de que va bastante acorde con la serie (y que se veía como una trama potencial), no esperaba que se fuera a tirar por ahí a estas alturas. Los precoces anhelos de una Debbie que ya no es niña pueden dar para una trama muy complicada (y, por supuesto controvertida) y, según cómo la desarrollen, bastante cruda. De hecho, conociendo cómo se las gastan en la serie, no me extrañaría que fuera la historia que más nos duela a lo largo de los doce episodios de esta cuarta temporada de 'Shameless'.

De padres e hijos

Frank y Carl

Por otro lado con Carl nos encontramos con su llegada al mundo de las "tramas serias". Si bien sigue siendo el pillo de siempre con el agregado de estar descubriendo el arte del solitario, decide hacerse responsable del cuidado y bienestar de Frank (William H. Macy). El patriarca regresa en un estado de salud deplorable con el hígado en las últimas y sin posibilidad de tomar alcohol... y Carl, con quien ya vimos una tremenda evolución de su relación con su padre, se hará cargo de él ante la indiferencia del resto.

Con los vecinos de los Gallagher, Kevin (Steve Howe) y Veronica (Shanola Hampton), tenemos habitualmente la trama simpática. Sin embargo los personajes siguen evolucionando y vemos a la pareja afrontar un futuro plagado de hijos. Si en el final de la pasada temporada veíamos que la madre de V estaba embarazada de Kev, al comienzo de la presente descubrimos que también lo está Veronica... y de trillizos. Si a esto le unimos que Kev se queda con un Alibi ruinoso tras la muerte de Stan, creo que va a ser un año bastante complicado para ellos.

Por lo general, si bien es cierto que 'Shameless' ha vuelto recordándonos por qué es uno de los mejores dramas familiares que hay en televisión, este comienzo de temporada no ha terminado de entusiasmarme. Y creo que es por el hecho de que falte gente en el día a día de la familia Gallagher. El equipo liderado por John Wells intenta que no se note ese vacío en la casa pero necesitan más rodaje para que la situación no chirríe.

Estos primeros episodios de la cuarta temporada de 'Shameless' son buenos... pero a mí me ha dejado la sensación de que podrían dar más de sí en cuanto a historia. Todavía es pronto para juzgar, pero no sé yo si llegará al nivel de la excelente tercera temporada. Sin embargo, cuanto más lo pienso más igual me da ya que la serie sigue manteniendo un buen nivel y salvo catástrofe absoluta seguirá siendo esa joyita que nos tiene encandilados.

En ¡Vaya Tele! | El emocionante tercer año de los Gallagher

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