"Le robó su infancia". Cómo Steven Spielberg trató de rescatar a Drew Barrymore de su tóxica dinámica familiar durante el rodaje de 'E.T.'

"Le robó su infancia". Cómo Steven Spielberg trató de rescatar a Drew Barrymore de su tóxica dinámica familiar durante el rodaje de 'E.T.'

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Como bien es sabido por todos aquellos que disfrutan conociendo qué se cuece detrás de las cámaras en el mundo del cine, las vidas de las estrellas infantiles, aunque siempre haya excepciones, no suelen ser demasiado sencillas. No obstante, si a la presión propia de un rodaje sumamos un entorno familiar abusivo y la ausencia de un referente, de lo "poco sencillo" podemos pasar a lo demoledor.

Este fue, precisamente, el caso de Drew Barrymore, la actriz que, tras participar en dos TV Movies, dio el salto a la gran pantalla con 'Un viaje alucinante al fondo de la mente' de Ken Russell y en 'E.T. El extraterrestre', donde trabajó a las órdenes de un Steven Spielberg al que no duda en etiquetar como "la única persona en mi vida hasta el día de hoy que ha sido una figura paterna".

La familia que elegimos

En un especial dedicado a la figura de Barrymore publicado en Vulture, se explica cómo el Rey Midas de Hollywood llegó a aceptar convertirse en su padrino, sustituyendo en cierto modo a su padre John Drew Barrymore; un hombre con problemas de alcoholismo y actitudes abusivas del que la intérprete no guarda demasiado buen recuerdo: "Solía decir, 'Voy a acabar con esta puta dinastía'".

Barrymore encontró en Spielberg el apoyo que necesitaba una niña de 7 años que encontró en 'E.T.' una suerte de válvula de escape, llegando a creer que el alienígena titular era real. Durante el rodaje, el director decidió mantener intacta la ilusión, haciendo que algunos de los operadores del animatronic estuviesen disponibles durante los descansos para mantenerlo "vivo". Así lo justificó Spielberg:

"No quería estallar la burbuja. Así que simplemente dije: 'Está bien, E.T. es tan especial que tiene ocho asistentes. Yo soy el director, solo tengo uno'".
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El vínculo Spielberg y Barrymore fue creciendo de forma progresiva, llegando a quedarse juntos los fines de semana, o a visitar Disneyland. El director incluso le regaló un gato al que la cría llamó Gertie y regañándole cuando tenía comportamientos impropios de una niña de su edad:

"Se estaba quedando despierta mucho más tarde de su hora de dormir, yendo a lugares de los que solo debería haber oído hablar, y viviendo una vida a una edad muy temprana que, creo, le robó su infancia. Aún así, me sentía muy impotente porque no era su padre. Solo podía ser un consejero para ella".

La ausencia de infancia de Drew Barrymore a la que hace referencia Spielberg puede verse reflejada en su precocidad en lo que respecta al abuso de sustancias. Solía ser una habitual del Studio 54, con diez años ya fumaba marihuana, y con 12 años comenzó a consumir cocaína, ingresando en un centro de rehabilitación a esa misma edad y, posteriormente, en una institución mental.

Está claro que los primeros pasos de la vida de la actriz no fueron sencillos, pero con el apoyo de figuras como Steven Spielberg —con quien continúa manteniendo una relación cercana— o el cantante David Crosby, que la acogió tras un intento de suicidio con 14 años, logró salir adelante, llegando a emanciparse a la edad de 15 años tras una petición a un tribunal de menores que fue aprobada. Está claro que, a veces, familia también es la que escogemos.

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