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'Top Chef' o cómo un primer programa insulso puede jugar una mala pasada

'Top Chef' o cómo un primer programa insulso puede jugar una mala pasada
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El primer programa de 'Top Chef' nos dejó un sabor amargo pese a que fue seguido por tres millones de espectadores. Había expectación por conocer qué era capaz de ofrecer Antena 3 con su competición de cocineros de altura y observar si el programa seguiría una línea algo diferente de 'MasterChef', una de las revelaciones del pasado curso. Quizá para evitar la comparación, el espacio se decantó por ofrecer un primer encuentro que se distanciaba de lo que sería en las sucesivas semanas, algo que no le causó ningún bien.

Los que conocíamos la mecánica de 'Top Chef' supimos que su estreno se quiso alejar de ella, centrándose en el papel del jurado y olvidándose de destacar a los concursantes y el desarrollo de las pruebas. El resultado, como comentó mi compañero Mikel, quedó muy lejos de lo esperado y provocó que a la semana siguiente 'Top Chef' cayera en más de medio millón de espectadores. En las siguientes semanas, ya con una competencia mucho más fuerte, 'Top Chef' ha seguido perdiendo audiencia de forma moderada, hasta llegar a ese 13,7% de share y sus 2,2 millones de espectadores de ayer. Viendo el transcurso de la competición nos queda claro que el primer programa no le hizo ninguna justicia a 'Top Chef', algo que demuestra la importancia de un buen arranque en televisión.

El transcurso de las pruebas (sobre todo la grupal), la rivalidad que surge entre los concursantes y los giros inesperados que se dan en algunas partes de la competición hacen de 'Top Chef' un show con el que se disfruta más de lo que fue su primer programa, una emisión que no puso toda la carne en el asador para actuar de enganche televisivo de los espectadores. De nuevo volvemos a ver la importancia que tiene este aspecto en la pequeña pantalla, donde hay que saber mostrar todo el atractivo del producto desde el primer minuto para que la audiencia sepa cómo es el espacio que tiene delante.

Puede que muchos de los que dejaron de seguir 'Top Chef' a partir de su segunda semana no supieran que se cambió drásticamente de mecánica, acercándose más a 'MasterChef' sí, pero mejorando en expectación y atractivo, dos elementos que brillaron por su ausencia el primer día. Ahora 'Top Chef' es más parecido a ese talent show que muchos esperábamos ver en la pantalla, una competición culinaria de alto nivel diseñada para hacer sufrir a los concursantes y, al mismo tiempo, provocar el disfrute de los espectadores.

Pese a este cambio de rumbo 'Top Chef' sigue mostrando algunas singularidades que no terminan de agradar. Una de las principales es la omnipresencia de Alberto Chicote, erigido como conductor del espacio y juez principal por encima de Ángel León y Susi Díaz. Esto provoca que el jurado nunca llegue a estar cohesionado y que al espectador le llegue cierta saturación de Chicote que no beneficia en nada al conjunto de 'Top Chef'. El talent show se enfrenta ahora a un futuro incierto en el que tiene por delante el reto de que los espectadores perdidos lleguen a darle una segunda oportunidad y se convierta en la revelación que Antena 3 esperaba, algo que a 'MasterChef' también le costó lograr.

En ¡Vaya tele! | Cuatro diferencias entre el 'Top Chef' español y el original

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