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¿Es más importante el share o el número de espectadores?

¿Es más importante el share o el número de espectadores?
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En la guerra de las audiencias que viven las cadenas de televisión de nuestro país, cualquier dato es bueno para mostrar a los espectadores la supremacía que se tiene frente a la competencia. De una u otra manera, parece que los responsables de cada grupo de comunicación siempre consiguen darle la vuelta a la tortilla y mostrar su mejor cara, encontrando ese dato que les permita hacer un balance positivo sobre su programación. La cifra de un estreno, la valoración de una franja horaria o el resultado mensual son algunos de los objetivos analizados con lupa, para el que existen dos indicadores: el porcentaje de share o el número de espectadores reunidos ante la pantalla.

El share se centra en el porcentaje de espectadores que están viendo una cadena de entre todas las televisiones que en ese momento están encendidas, algo que puede variar bastante del número de espectadores que ese determinado programa obtenga. Por eso, un programa de franja matinal puede tener el mismo share que un espacio de prime time, pese a que el primero no llegue al millón de espectadores y el segundo supere la barrera de los tres millones. A priori puede parecer que se trata de dos maneras compatibles de medir las audiencias, pero en ocasiones observamos que las cadenas se apoyan más en el share, lo que hace que nos preguntemos si este es más importante que el número de personas que se concentren delante de la televisión.

El apoyo de las cadenas en el share se entiende si tenemos en cuenta que se trata de un dato que se puede extraer de los diferentes programas que se esparcen por la parrilla de la televisión, facilitando una cifra media en la que aglutinar todos los resultados. De aquí se deriva el famoso share diario y, como consecuencia, el share mensual, marca que parece dirigir actualmente la guerra entre las cadenas de televisión. Hoy en día estas compiten por superar a su rival en la cuota de pantalla mensual, dando como resultado una encarnecida batalla por arañar décimas en el día a día que permitan terminar un mes con un dato superior al contrario.

Pero llama la atención que existan ocasiones en las que incluso desde las propias cadenas se destaque el share por encima del número de espectadores obtenido, sobre todo cuando parece que este último es el dato más fiable que se podría obtener sobre el seguimiento de un programa de televisión. Conocer si un espacio televisivo es visto por uno o dos millones parece ser el indicador perfecto para que nos hagamos una idea de la repercusión de ese espacio en concreto. Esto no sucede con el share, que varía en función del horario y que aparece como un valor que se puede manipular fácilmente a la hora de programar.

Perder espectadores para ganar share

Así se explican muchos de los cambios que se dan en la programación de hoy en día, algunos de ellos molestos para el espectador pero que entran dentro de la estrategia de las cadenas de televisión. Retrasar la hora de inicio de una serie, alargar hasta la madrugada un programa de entretenimiento que comienza en el prime time o comenzar oficialmente un programa después de que se ofrezcan imágenes del mismo son algunos de los trucos utilizados en España para que el share obtenido sea el mayor posible. Durante la noche, por ejemplo, la regla dice que un espacio tendrá más share si su emisión se extiende más allá de la medianoche, momento en el que existe menos competencia y será más fácil que, de entre todos las televisiones encendidas, los espectadores se sientan atraídos por ese programa en concreto.

Es la vía que se lleva a cabo para que un producto que no obtiene muchos seguidores sí consiga un buen porcentaje de share que pueda contribuir a la media de la cadena, haciendo que su aportación sea positiva pese a que el número de espectadores esté lejos del deseado. Esta práctica, cada vez más común en nuestra televisión, pone en evidencia lo influenciable que llega a ser el share, ya que su resultado puede maquillarse a beneficio de las propias cadenas, algo que no ocurre con el número de espectadores. Aún así, su uso está más que normalizado, incluso de cara a la propia audiencia, con la que no se tiene reparos en destacar porcentajes que siempre barran para casa.

En ¡Vaya tele! | Análisis mensual de audiencias

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