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'3 bodas de más', tan desigual como necesaria

'3 bodas de más', tan desigual como necesaria
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La comedia romántica es un subgénero bastante desatendido por parte del cine español actual. No tengo muy claro a qué se debe, ya que, independientemente de su calidad, todas las intentonas de un corte más o menos comercial que alcanzo a recordar que han gozado de una campaña publicitaria mínimamente decente --algo mucho más extraño de lo que debería ser en nuestro cine-- han logrado un buen recibimiento por parte del público español. La cuestión es que hasta ahora casos como los de ‘Fuga de cerebros’ (Fernando Muñoz Molina, 2009) o ‘Tensión sexual no resuelta’ (Miguel Ángel Lamata, 2010) no han tenido un mínimo de continuidad.

La cosa se complica aún más si nos centramos en la habitual historia de una mujer con una vida amorosa desastrosa que, por un motivo u otro, no ha conseguido encontrar al amor de su vida --vivimos en unos tiempos en los que ya no procede decir hombre en lugar de amor, la verdad--. Ese es el hueco que viene a llenar ‘3 bodas de más’ (Javier Ruiz Caldera, 2013), estimable comedia romántica que, por mucho que sus méritos se estén exagerando más de la cuenta, debería empezar a abrir un "nuevo" camino a explorar por parte de nuestro cine.

Las tres bodas de más de Inma Cuesta

Inma Cuesta en

Salvo que apuestes por la opción de dividir la película en infinidad de pequeñas historias, algo en lo que ya veremos si alguna comedia romántica futura consigue iguala a la excelente ‘Love Actually’ (Richard Curtis, 2003), uno de los principales requisitos para que una cinta de estas características nos enganche es contar con un buen personaje central con el que podamos sentirnos identificados o que nos arranque tantas risas que su toma de decisiones no sea un factor determinante. Aquí es Inma Cuesta la encargada de dar vida a Ruth, un personaje que juega con lo entrañable que nos resulten las patéticas vivencias que van acumulándose cuando tres antiguos novios la invitan a sus respectivas bodas en apenas unas horas.

El único registro abiertamente humorístico que recordaba a Inma Cuesta hasta la fecha es su aparición en la muy recomendable ‘Primos’ (Daniel Sánchez Arévalo, 2011) y aunque cumplía correctamente –-los momentos de lucimiento estaban reservados para otros y ella no dejaba de ser un personaje comparsa bien resuelto--, no nos preparaba para el notable talento cómico del que hace gala en ‘3 bodas de más’ dando vida a una especie de prima espiritual española de la ya mítica Bridget Jones.

Y es que ella es alma de una película que se vendría directamente debajo de haber apostado por un tono más apocado, porque la nota dominante en lo referido al resto de personajes es que estén desaprovechados –lo cierto es que es también la nota dominante en las tres bodas del título, pues todas deberían haber dado más de sí-, no nos interesen lo suficiente --Martiño Rivas lo hace mejor de lo que esperaba, pero no lo suficiente-- o salgan demasiado poco --pena que lo de Berto Romero no vaya mucho más allá de ser un simple cameo, que es el único al nivel de Cuesta--. No falta algún buen gag ajeno a la propia Ruth --ese tan molesto como buen educado ligue de una noche--, pero no los suficientes como para evitar que ‘3 bodas de más’ pasase desapercibida de no haber contado con el inesperado carisma y el bienvenido talento cómico desplegado por Cuesta.

Un director con más ojo que talento

Escena de

Ya he mencionado la escasa tradición que parece haber en el cine español por crear comedias de corte comercial, pero lo cierto es que Javier Ruiz Caldera es un director que ha hecho cuanto ha podido hasta la fecha para rellenar unos huecos incomprensibles dentro de las producciones nacionales. Debutó en el 2009 con 'Spanish Movie', una parodia que puede gustar más o menos, pero que hacía mucha falta en nuestro cine. Después se marcó un reivindicable homenaje al cine de John Hughes con 'Promoción fantasma' (2012), otro título que llegaba tan tarde como necesario era en nuestro país. Con '3 bodas de más' (2013) apuesta por una comedia más propia del cine americano e inglés de los años 90 --sin olvidar varios detalles que nos retrotraen a grandes clásicos de la comedia americana-- con un claro filtro autóctono, siendo quizá ahí donde sus tres largometrajes han presentado más debilidades.

Dejando de lado pequeños momentos puntuales, Caldera es un director que hasta la fecha ha apostado por echarse hacia atrás y dejar que el sea el guión y los actores los que lleven la voz cantante, una política loable cuando se cuentan con grandes guiones --y aún más si has sido tú quien lo ha escrito--, pero un error bastante importante cuando de una forma u otra deberías canalizar y dar una mayor entidad a un batiburrillo de ideas que lo mismo se inspira en la comedia refinada que en detalles humorísticos más chabacanos. Ojo, no entendáis esta afirmación como una desacreditación de este último, ya que funciona bastante bien en el caso que nos ocupa, estando entonces el problema en otra parte.

Pablo Alén y Breixo Corral, guionistas de '3 bodas de más', ya han comentado que tienen varias ideas para una posible secuela, una idea que ni mucho menos me molesta --la película ha sido un gran éxito y estos no abundan precisamente en el cine español--, pero espero que sepan explotar mejor sus posibilidades si es que acaba por concretarse. Y es que es cierto que el guión la ha permitido destacar por encima de lo habitual en las comedias nacionales, pero también percibo cierto temor a indagar más en sus puntos fuertes --las bodas, divertidas, pero muy desaprovechadas-- y prefieren que pequeñas desviaciones en la mera rutina --la trama con Quim Gutiérrez se la podían haber ahorrado, la verdad-- como las apariciones de Rossy de Palma sean suficientes para animar el cotarro. No es el caso y parece que Caldera prefiere lavarse las manos y confiarlo todo al inesperado as de Inma Cuesta.

Inma Cuesta y Berto Romero en

Me encanta que en España se hagan películas como '3 bodas de más' y espero que se convierta en una tradición y no algo excepcional que haya que celebrar. Eso sí, también hay mucho que mejorar, que estamos ante un primer paso tan simpática como irregular que ni por asomo hubiera gozado del éxito que está teniendo de no haber sido por el estupendo trabajo de Inma Cuesta. Con todo, y omo ya os he dicho en otras ocasiones, bien y mal al mismo tiempo, pero con más de lo primero.

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