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'Background to Danger', propaganda bélica de la mano de Raoul Walsh

'Background to Danger', propaganda bélica de la mano de Raoul Walsh
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Durante la Segunda Guerra Mundial, mientras que en Europa la producción cinematográfica descendió considerablemente por razones más que evidentes, los americanos continuaron haciendo cine perfeccionándose en este maravilloso arte. Cuando EEUU entró en la Guerra, muchas de las películas que se hacían eran bélicas, de propaganda, para levantar el ánimo, y para dar a conocer al mundo en unos momentos difíciles para todos, el american way of life como el más perfecto y maravilloso modo de vida sobre el planeta Tierra.

Muchos directores famosos se sumaron a esa moda de principios de los años 40, siendo entre los más prolíficos en el tema Henry Hathaway y Raoul Walsh. Precisamente Walsh fue el director de 'Background to Danger', film de espionaje no demasiado trascendental, pero sí muy entretenido, que desde luego no se encuentra entre las grandes obras de Walsh, pero gracias al buen hacer de éste, tampoco se encuentra entre las peores.

'Background to Danger' narra una historia de espionaje en la que los alemanes intentan enemistar a países amigos mediante información falsa, y así lograr que alguno de esos países se alíe con Alemania. Los Estados Unidos envían a un espía para que recopile todos los datos posibles e intente desbaratar los planes del enemigo, pero nuestro protagonista no podrá fiarse de nadie, ya que cualquiera puede ser un espía. Este es, a groso modo, la sinopsis de la película, sobre la que no conviene desvelar más, ya que uno de los grandes aciertos del film es su suspense, bastante bien dosificado por Walsh, al ir dándonos poco a poco toda la información sobre los distintos personajes que van apareciendo en la historia. Una historia narrada en tan solo 80 minutos, de cuando no se necesitaban tres horas para contar algo como lo que aquí se cuenta.

También tenemos unos secundarios de lujo que salvan la función gracias a su excelente labor interpretativa. Por un lado Sydney Greenstreet, como el villano de la función, un agente alemán que odia a los americanos, con un orgullo muy grande. Un personaje hecho a su medida, y con el que el actor demuestra estar como pez en el agua. Como también lo está el gran, y no precisamente de tamaño, Peter Lorre, el inolvidable intérprete de 'M' o 'Casablanca', o un sinfín de películas inolvidables. Lorre interpreta a un agente ruso que nunca se sabe si está diciendo la verdad o mintiendo. Sus apariciones en pantalla no tienen desperdicio, uno de esos personajes entre simpáticos y temibles con los que nunca sabes a qué atenerte, hasta que se descubren todas las cartas del asunto, evidentemente. Dicho personaje, además da la oportunidad a Lorre para poner un acento ruso, con el que termina de redondear la composición del actor, indudablemente el mejor de todo el reparto, seguido muy de cerca por Greenstreet.

Algo que no se puede decir de George Raft, para cuyo lucimiento exclusivo se hizo la película pues era una de las estrellas de cine más famosas de la época, aunque como actor era más bien mediocre, siempre con sus poses y expresándose más bien poco. Como él es el protagonista nos cansamos de verlo durante toda la proyección, no inmutándose por absolutamente nada, y quedando en evidencia en las escenas en las que se "enfrenta" a Lorre o a Greenstreet. Brenda Marshall interpreta a la hermana de Lorre, un personaje bastante tópico, la típica comparsa femenina poco definida en el guión. También aparece en un breve pero importante papel Osa Massen, de cuya boca salen las frases más propagandísticas de la película. Unas frases que parecen metidas con calzador entre los diálogos, y que hasta pueden resultar divertidas si se miran con cierto sentido del humor. Una película correcta que no pasó a la historia, ni lo pretendía, ya que como ésta se hacían como churros en aquellos años. Su única intención era la de levantar el ánimo del pueblo, contando una de esas historias en las que siempre ganan los buenos (los bondadosos y fuertes americanos) y pierden los malos (los horribles e inhumanos alemanes). Al menos en el medio nos hemos entretenido lo suficiente como para justificar su visionado. Por cierto, si os interesa ver la película, está únicamente disponible en formato vhs y de importación, así que ya sabéis lo que tenéis que hacer. Más cine de Raoul Walsh en Blogdecine:

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