Incluso los que tratamos de apoyar sin ambages los estrenos en pantalla grande y decimos aquello tan socorrido de "en un cine todo luce mejor" sabemos que no es verdad. Los logros visuales resultan mucho más increíbles, pero las carencias también se hacen mucho más obvias. Eso es lo que le pasa a 'Black Box: Vuelo 298', una TV-movie venida a más que se apreciaría mejor en una pantalla más pequeña donde su pobreza visual, por autoconsciente que sea, quedaría algo más disimulada.
Un vuelo lleno de turbulencias
Hace 20 años, Samuel L. Jackson convirtió a 'Serpientes en el avión' en uno de las primeros grandes memes de la historia de Internet, gracias a una película de serie B tan sencilla como divertida: en un vuelo normal y corriente quedaban libres un montón de serpientes peligrosas. Tampoco necesitábamos mucho más. 'Black Box' intenta seguir su estela, pero, por algún motivo, convierte un argumento sencillo en uno que no tiene en cuenta ni sus propias reglas internas. Y es una pena, porque lo que podría ser una fiesta se convierte en un simple trámite.
Es difícil que una película aérea con alienígenas que poseen humanos, muertes sangrientas y hasta tentáculos sea aburrida, pero esta lo consigue por culpa de unos personajes a los que han dado diálogos ridículos (mucho ojo al snob de primera clase, que no tiene ni una sola línea donde poder lucirse), una dirección muy poco arriesgada y unos efectos visuales que, por momentos, rivalizan con los de las películas de The Asylum. Sí, en algunos momentos logra recomponer la tensión, pero en ningún momento llega a captar el interés real del público.
Gran parte de la culpa es de que el vuelo, cual cola de Ryanair, parece haber atraído a la gente más irritante posible, sin contarte lo suficiente de ellos como para que te importe su supervivencia. Un grupo de youtubers con actitudes tóxicas, una niña pedante, un pijo de tres al cuarto o nuestro héroe, un hombre atormentado por su pasado, unas azafatas que han pasado la noche de fiesta, abordando el vuelo con resaca... Si la idea era que nos preocupáramos porque estos estereotipos andantes no acabaran convertidos en extraterrestres perdiendo su chispa y personalidad, tengo malas noticias para su director.
Pongan el asiento en posición vertical y procuren no dormirse
En sus momentos más acertados, la película es una especie de episodio alargado de 'La dimensión desconocida' que juega con la paranoia de sus protagonistas y logra crear algunas muertes creativas e incluso espeluznantes, pero la novedad dura poco y estos pequeños brotes verdes quedan enterrados muy rápidamente. De hecho, acaba siendo una especie de 'La niebla' del todo a 100, pero con unas actuaciones nefastas y unos efectos especiales chuscos, dignos de la serie Z. Si solo quieres una película para pasar el rato mientras miras el móvil un domingo por la tarde te hará el apaño, pero, de lo contrario, ni tan siquiera su ajustada duración servirá para pasar el trago.
Esta película es barata, dista mucho de ser buena y no tiene valores cinematográficos a la vista, pero debo decir que me alegro de que exista: hace años hubiera ido directa a VHS ganándose su pequeño culto, y con cierta razón. Al fin y al cabo, no tiene ninguna vergüenza en ser exactamente lo que quiere ser, dejar preguntas sin responder y muertes sangrientas inesperadas, regalando un cliffhanger final que realmente no tiene mucho sentido pero no deja de ser juguetón. A la vieja usanza, 'Black Box' es como esas películas de fondo de catálogo que emitían en televisión a las dos de la mañana y que nunca supiste de dónde venían exactamente, pero viste una y otra vez con amigos.
'Black Box' es cutre. Conscientemente cutre, de hecho. Una amalgama de lugares comunes y referencias a otras películas mejores unidas por un pequeño hilo argumental que no esconde nada más que lo que se ve de buenas a primeras. Es la segunda película de una doble sesión, una clásica proyección de autocine donde la película es lo que menos importa, un intento de delirio camp que se queda en una nadería tan entretenida a ratos como fácil de olvidar. Cómo ha acabado estrenándose en pantalla grande es, francamente, un misterio mayor que el de los alienígenas en el avión.
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