No es precisamente un secreto que la vejez, especialmente la femenina, no tiene un retrato demasiado extendido en el cine contemporáneo, ni siquiera en los círculos del cine de autor o del cine social. Se hacen películas orientadas a sus gustos, pero no tanto que reflejen sus realidades, o al menos no de una manera que no parezca más dirigida a hablar a generaciones más jóvenes.
No es complicado entender por qué. Los cineastas que envejecen y pueden retratar esa perspectiva genuinamente suelen ser varones, y los más jóvenes pueden caer en cierta complacencia que se plasma de una manera u otra. ‘Calle Málaga’ consigue hacer algo realmente cercano a esa perspectiva de una manera que va a hablar especialmente a personas como la que protagoniza la película.
Una calle en la que hay vida
Carmen Maura da vida a María Ángeles, una española nacida en Tánger, en las áreas del Norte de Marruecos donde la población española se estableció en sana convivencia con la marroquí. Viuda desde hace décadas, pero con una vida de barrio bastante establecida, ve como su realidad cambia cuando su hija, interpretada por Marta Etura, le hace una visita y le comunica que va a vender la casa en la que viva, ya que está a su nombre.
Desde ahí le quedan dos opciones: o se va a España con ella y sus hijas, viviendo en la casa que planea comprar con la venta del piso, o tiene que habitar en una de las residencias para ciudadanos españoles que hay en Tánger. María Ángeles no quiere abandonar el país y la zona que ha conocido desde siempre, así que acepta lo segundo. Al menos de manera temporal, ya que intentará mantener su hogar todo lo posible.
Las distancias y el conflicto están marcadas de manera clara, aunque no absorben por completo el desarrollo narrativo. La cineasta Maryam Touzani, previamente destacada por películas como ‘El caftán azul’, intenta trazar un viaje pequeño pero lleno de dignidad para una mujer a la que se le cuenta todo el rato qué vida debe tener para que sea conveniente para el resto, pero ella intenta mantener una resistencia no sólo clandestina sino también sostenida en la comunidad.
‘Calle Málaga’: preservando la dignidad
Sus primeros pasos son espléndidos en cómo presenta aquello que la mantiene ligada a este sitio, desde sus paseos por el bazar hasta las cosas que tiene en su apartamento. Cosas que tiene que ir recuperando poco a poco, desechadas por alguien tan separada de su realidad que no comprende a qué le está obligando a renunciar. No es el conflicto más sutil, pero Touzani lo plantea con claridad y luego procede a hacer la película que el personaje realmente merece, mostrando esa necesidad por estar activa y hasta reencontrarse sexualmente.
‘Calle Málaga’ presenta una impresionante calidez en mostrar esos actos bastante cotidianos que hacen la vida de María Ángeles plena y hasta enriquecedora, mostrando relaciones que se forjan como los auténticos lazos familiares y las llamadas telefónicas como desencadenantes de tensión. Es pura feel good movie tradicional donde el mensaje está integrado de forma muy orgánica, y no cae en una simpleza condescendiente con la protagonista o el espectador. Es un valor espléndido que la hace material de fenómeno para los Martes Senior cuando esté en cartelera desde este 1 de abril.
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