Hace 48 años se estrenó la ópera prima que inauguró una nueva mirada en el cine español. Una película con Carmen Maura que dio voz a los jóvenes de la Transición

Hace 48 años se estrenó la ópera prima que inauguró una nueva mirada en el cine español. Una película con Carmen Maura que dio voz a los jóvenes de la Transición

El retrato de una época caótica que buscaba reinventarse

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'Tigres de papel'
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Belén Prieto

Editora

Antes de que Carmen Maura empuñara un hueso de jamón en '¿Qué he hecho yo para merecer esto?' (1984), la actriz trabajó en una película que exploraba los laberintos del amor, la política y la libertad en 'Tigres de papel' (1977). El debut de Fernando Colomo no fue solo una película, sino un reflejo de una época que se estaba reinventando a toda prisa. 

En pleno despertar de la democracia, un grupo de jóvenes intentaba entender qué significaba ser libre, mientras discutían sobre el comunismo, el deseo y el compromiso político entre caladas torpes y conversaciones interminables. Con su mezcla de humor, incertidumbre y espontaneidad, 'Tigres de papel' marcó el inicio de un nuevo modo de mirar la realidad: un cine más cercano, cotidiano y lleno de vida.

Subversión, amor y política

Cuando se estrenó en 1977, 'Tigres de papel' fue una pequeña revolución. En la pantalla, un grupo de amigos -entre ellos Carmen Maura, Joaquín Hinojosa y Miguel Arribas- se reunía para hablar de lo que hasta hacía poco era tabú: sexo, comunismo, relaciones abiertas, contradicciones ideológicas... La película respiraba libertad, pero también inseguridad. Nadie tenía respuestas claras, y precisamente en esa duda radicaba su fuerza. Colomo retrató con humor y ternura a una generación que discutía más de lo que vivía, que quería cambiar el mundo sin saber muy bien por dónde empezar.

En una de las escenas, uno de los personajes cita a Mao y aunque ninguno de ellos termina de entender la frase del todo, todos la repiten como un mantra. Esa inocencia, esa necesidad de experimentar, define a los protagonistas y al país que empezaba a reinventarse y el filme captura esa tensión entre el ideal y la realidad, entre lo que se sueña y lo que se puede hacer.

Rodada en apenas veinte días y con un presupuesto ínfimo, la película fue un acto de fe. Colomo, que por entonces acababa de empezar a dirigir, rompió muchos moldes con su manera de rodar: planos largos, sonido directo, actores que improvisaban y energía casi amateur. Ese aire de libertad técnica se convirtió en una seña de identidad. 

'Tigres de papel'

Al principio, Colomo creía haber rodado un drama político, una historia seria sobre la incertidumbre ideológica de la Transición. Pero cuando la película se proyectó en cines, el resultado fue muy distinto. Aquel supuesto drama era, en realidad, una comedia, una radiografía ligera pero incisiva de una generación que se tomaba la política tan en serio como sus amores imposibles. Desde entonces, 'Tigres de papel' pasó a formar parte del germen de la llamada comedia madrileña, un género que retrataba con frescura y sentido del humor la vida cotidiana en una ciudad en ebullición.

Después llegaron Fernando Trueba con 'Ópera prima', José Luis Cuerda con 'Pares y nones' o Miguel Ángel Díez con 'De fresa, limón y menta', que siguieron su estela, explorando ese mismo espíritu urbano, desinhibido y melancólico. Lo que comenzó como una película modesta se convirtió, sin quererlo, en el punto de partida de una nueva forma de hacer cine.

Hoy, más de cuatro décadas después, Fernando Colomo sigue siendo un vivo referente de nuestro cine. Su filmografía, diversa y vital, conserva aquel impulso inicial: la voluntad de observar la realidad sin solemnidad, con curiosidad y sentido del humor. La tenéis en Movistar Plus+ y próximamente en FlixOlé.

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