Netflix acaba de traernos de vuelta el fenómeno de 'Los Bridgerton' con su cuarta temporada. Creo que gran parte del review bombing que ha sufrido al inicio tiene poco que ver con calidad y mucho con los prejuicios -puede que debidos a la elección de Sophie Baek como interés amoroso de Benedict-, pero si dejamos eso de lado, es una de las temporadas más interesantes de la saga, porque logra reinventar el clásico cuento de Cenicienta sin traicionar el tono romántico que define a la serie.
Sophie no es una damisela en apuros y Benedict no es el príncipe que todo lo resuelve, sino que ambos construyen su historia desde la complicidad, la independencia y un profundo respeto mutuo, mientras la serie explora también la vida de quienes sostienen a la alta sociedad.
Una vuelta de tuerca al cuento más clásico
La historia de amor central sigue a Benedict Bridgerton (Luke Thompson) y Sophie Baek (Yerin Ha), que se revela ante él en un elegante baile de máscaras organizado por su madre, Violet (Ruth Gemmell). Lo que más me fascina es que, aunque la estructura es de cuento de hadas, Sophie no espera que nadie la rescate.
Jess Bronwell, la showrunner, lo explica en The Hollywood Reporter: "Se trataba de encontrar maneras para que Sophie fuera una líder realmente fuerte y para que Benedict tuviera que trabajar para ganársela". Y este enfoque convierte lo que podría haber sido un romance típico en una relación de igualdad y respeto.
Además, la temporada se apoya fielmente en el libro en el que se basa y eso se nota en cada gesto y cada diálogo, que parecen pensados para reflejar la sensibilidad del cuento de hadas de una forma más madura. La diferencia con las temporadas anteriores es notable, porque no es solo unn comedia romántica, sino un cuento que entiende el poder de la autonomía femenina y cómo influye en el romance.
Lo que más me gusta personalmente es cómo la serie juega con la idea de la tradición. Sophie debe navegar por las estrictas expectativas de la alta sociedad, y al mismo tiempo mostrar su personalidad y deseos. Esa necesidad de romper con las imposiciones sociales sin perder la magia del romance es lo que hace que esta temporada sea tan especial.
Creo que 'Los Bridgerton' sigue logrando darle un giro a los tropos narrativos más clásicos y dejar que la serie sea igual de emocionante. La historia de Sophie y Benedict demuestra que los cuentos de hadas pueden ser inclusivos y tener en cuenta a ambas partes sin perder la emoción. La serie está madurando junto a sus personajes y eso está bien, porque mantiene las expectativas intactas temporada tras temporada.
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