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'Castlevania': la serie de Netflix se viste de 'Juego de tronos' en una tercera temporada más ambiciosa y espectacular
Críticas

'Castlevania': la serie de Netflix se viste de 'Juego de tronos' en una tercera temporada más ambiciosa y espectacular

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Cuando Netflix anunció que en 2017 sería el hogar de una versión animada de la franquicia 'Castlevania', la desconfianza se apoderó de buena parte del fandom. Por suerte para muchos espectadores, esos temores siempre siempre presentes cuando se habla de adaptaciones de videojuegos, se tradujeron en una grata sorpresa, violenta, divertida y reverente hacia el material original, que encontró su mayor lacra en su escasa duración.

La segunda temporada, ampliada de los cuatro a los ocho episodios de, aproximadamente, media hora, permitió a Adi Shankar sacar toda la artillería y potenciar las virtudes que podían verse en la original. Así, se refinó la fórmula con una estructura dramática más sólida, unos arcos de personaje mucho más elaborados, y un delicioso incremento de esa acción cafre marca de la casa.

Una vez estrenada la tercera etapa de la serie, puedo confirmar sin miedo a equivocarme que lo visto hasta ahora no es ningún espejismo. Con 'Castlevania' estamos, probablemente, ante una de las mejores —si no la mejor— traslaciones del videojuego a la gran o pequeña pantalla; una adaptación que, pese a sus licencias, adapta con fidelidad, personalidad propia y un gran espíritu la eterna saga de Konami.

Más y mejor

Hablar de 'Castlevania' y su evolución es hacerlo de un crescendo constante entre temporadas. Que la tercera haya incrementado su metraje en dos capítulos respecto a su predecesora es, además de un gran acierto, un indicativo de la ambición en términos formales, pero, sobre todo, narrativos, con la que Shankar y su equipo han abordado su particular épica vampírica.

En tan sólo dos episodios ya puede percibirse un notable cambio de ritmo, mucho más pausado, que se traduce en una exposición mucho más cuidada y detallada y, sobre todo, en el tratamiento de unos protagonistas, antagonistas y secundarios que han ganado en complejidad, en detalle y que han visto reforzadas sus dinámicas; algo necesario y beneficioso en cualquier tipo de producción.

castlevania

Ciñéndonos a su historia, la tercera temporada de 'Castlevania' es también la más absorbente de todas. El espectacular cierre de la segunda dejó un buen número de frentes abiertos que ahora se explotan de un modo reposado, saltando de subtrama en subtrama con inteligencia y construyendo progresivamente una sensación de tensión que apunta al momento en que confluyan.

Si a este aumento de escala y al uso del punto de vista múltiple, con diferentes personajes tratando de alcanzar sus objetivos ajenos al resto, le sumamos el peso que han adquirido las conversaciones, más maduras, trascendentales y extensas, no es complicado percibir unos ecos más que evidentes a todos esos mecanismos y señas de identidad que hicieron grande a 'Juego de tronos'.

Castlevania

Todo esto no significa, bajo ningún concepto, que 'Castlevania' haya dejado de lado uno de sus mayores reclamos: la acción salvaje y violenta. Las set-pieces bañadas por la sangre y las vísceras continúan estando a la orden del día, y han ganado en espectacularidad gracias a un mimado diseño de producción y a una animación fluida y vistosa.

La tercera temporada de 'Castlevania' ha resultado ser un viaje apasionante y lleno de sorpresas de la mano de un surtido de personajes cada vez más carismáticos y redondos. Una nueva muestra de que, junto a creativos apasionados por el material original en que se basan, las adaptaciones de videojuegos pueden darnos muchísimas alegrías.

Ahora sólo queda esperar que la fábrica de Adi Shankar y las aventuras de Trevor, Sypha, Alucard y compañía continúen creando a pleno rendimiento durante mucho, mucho tiempo.

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