Compartir
Publicidad
Publicidad
Ciencia-ficción: '2013: rescate en L.A.', de John Carpenter
Críticas

Ciencia-ficción: '2013: rescate en L.A.', de John Carpenter

Publicidad
Publicidad

Seguidor impenitente de su trayectoria desde que lo descubriera, algo más de una década antes gracias a esa magnífica cinta del género que fue 'La cosa' ('The Thing', 1982); y habiendo dado cuenta de toda su filmografía a lo largo de los siguientes años, que el anuncio de '2013: Rescate en L.A.' ('Escape from L.A.', 1996) provocó una enorme expectación en el que esto suscribe es una obviedad que no admite discusión.

A fin de cuentas, y aunque sea por detrás de la citada 'La cosa', de la maravillosa 'Starman' (id, 1984) o de la increíble 'En la boca del miedo' ('In the Mouth of Madness', 1994), '1997: Rescate en Nueva York' ('Escape from New York', 1981) se situaba entre mis favoritas de John Carpenter, y poder ver de nuevo a Snake Plissken en la gran pantalla ya era motivo más que suficiente para frotarse las manos.

Desafortunadamente, si bien recuerdo de forma precisa que aquél primer acercamiento me satisfizo de forma plena y salí extasiado del cine Alameda de Sevilla, ese implacable juez que es el tiempo ha terminado pasando por encima de esta tardía secuela como implacable apisonadora, dejando al descubierto las muchas y variadas vergüenzas que atesora una cinta que deja de lado el fuerte talante cáustico de su predecesora, aumenta sobremanera su personalidad humorística y termina por convertirse en una cinta que funciona a destiempo y sólo en instantes muy puntuales.

Snake, sin duda

Rescate En L A A

Un 99% de esos "instantes" se deben al que ya había sido mayor descubrimiento de '1997: Rescate en Nueva York', ese antihéroe por excelencia que es el Snake Plissken encarnado por Kurt Russell. De hecho, son la insistencia del actor y el cariño que le profesa al personaje los motivos principales que se encontraron detrás de la puesta en pie definitiva de una producción que llevaba dando tumbos desde 1985.

Nacido para interpretarlo —tanto como también nació para encarnar a esa iteración cómica sobre Plissken que es el Jack Burton de 'Golpe en la Pequeña China' ('Big Trouble in Little China', John Carpenter, 1986)—, el rudo mercenario que volverá a estar a merced de los poderes fácticos y que tendrá que incursionar de nuevo en un territorio hostil y post-apocalíptico para llevar a cabo una misión que nadie más está capacitado para finalizar.

Ver a Russell con la melena, el parche en el ojo, la barba de tres días y el semblante imperturbable es una gozada que justifica, más allá de las otras muchas pegas que pueden interpornérsele al filme, el volver a acercarse a él de cuando en cuando. Ahora bien, si uno intenta ser "objetivo" y deja al margen lo que a Snake se refiere, es cuando '2013: Rescate en L.A.' comienza a derrumbarse como un castillo de naipes.

'2013: Rescate en L.A.', endeble sátira

Rescate En L A B

De acuerdo, el final, ese clímax tan Carpenter que hoy en día es muchísimo más actual que lo que lo podía llegar a ser en 1996, es grande, muy grande...por mucho que se vea venir a dos leguas. Y es que si hay un problema que se alza por delante de los demás para echar por tierra una considerable parte de los esfuerzos de cineasta y guionista ese es la pasmosa facilidad con la que, ya en aquél lejano primer momento, se podían leer los giros del filme.

Uniendo a dicha simpleza la pobreza de las actuaciones del resto del reparto —atención especial merecen Valeria Golino o Cliff Robertson—, es en el acabado formal donde '2013: Rescate en L.A.' peor se comporta, ya en unos efectos visuales generados por ordenador que parecen sacados de 'Tron' (id, Steve Lisberger, 1982) —con todos mis respetos para el innovador filme de Disney—, ya en unos decorados y pinturas mate que hacen que añoremos, y de qué manera, a aquellas que aparecían en 'La cosa'.

Cayendo no pocas veces en el más absurdo de los ridículos —¿Peter Fonda esperando un tsunami para surfear a lo grande? ¿En serio?— y sin que en ningún momento podamos encontrar la gravedad que sí envolvía a los momentos clave de su antecesora, es el tiempo, como decía antes, el que peor ha tratado a una producción que se siente mucho más vetusta que aquella que la precedió. Lástima de oportunidad perdida.

Temas
Publicidad
Comentarios cerrados
Publicidad
Publicidad
Inicio
Inicio

Ver más artículos