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'Deseo', Frank Borzage con un toque Lubitsch

'Deseo', Frank Borzage con un toque Lubitsch
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Frank Borzage es uno de los grandes directores de todos los tiempos, aunque también creo que es uno de los grandes desconocidos hoy día. En dvd podemos encontrar muy pocos títulos, aunque todos ellos importantes dentro de la filmografía del director, y también dentro de la propia historia del cine, como es el caso de 'El Séptimo Cielo' o 'Adios a las Armas'. Sólo dos films, junto con la menor 'The Mortal Storm', de una inmensa lista con cantidad de títulos, entre los que sería injusto no acordarse de joyas como 'Tres Camaradas', 'Fueros Humanos' o 'Extraño Cargamento'. 'Deseo' es un film realizado en 1936, y que está producido por otro grande, Ernst Lubitsch, uno de los maestros de la comedia.

Esta unión da como resultado un film casi mítico, que puede suponer una rareza dentro de la filmografía de Borzage, por el simple hecho de que este director especializado en melodramas, cambia aquí de tercio, ofreciéndonos una comedia, en la que se nota demasiado la huella de su productor. Y esto no es algo malo, al contrario. Es toda una experiencia comprobar como Borzage imprime su estilo, al que le añade unas gotas del cine de Lubitsch, y los resultados son extraordinarios.

El argumento gira en torno a un publicista que vive en Paris, y que necesitado de unas merecidas vacaciones, se viene a España a disfrutar de nuestra tierra y nuestra comida, concretamente a San Sebastián. Por el camino se encuentra con una ladrona de joyas, que para pasar por la frontera un valiosísimo collar robado, se sirve del publicista para "pasar" la mercancía.

Borzage se sirve aquí de una pareja que habia tenido un éxito arrollador seis años antes con la estupenda 'Marruecos' de Josef von Sternberg, film muy recordado por su impresionante final. Naturalmente hablo de Gary Cooper y Marlene Dietrich, dos absolutas estrellas que brillan en el universo del celuloide desde siempre y hasta siempre. Los dos actores están que se salen por todos los lados, y su compenetración es más que perfecta. Cooper interpretando al típico personaje que le haría famoso, el de hombre humilde, recto y justo. La Dietrich está enormemente magnética, en la que fue su mejor época, en la que salía más guapa en las películas, desprendiendo glamour, y hechizando totalmente al espectador. Su personaje se vuelve un poco convencional hacia el final, pero no importa demasiado.

Como decía antes, el film parece padecer en demasía la influencia de su productor. Y es que no me extrañaría que los momentos de comedia fueran realizados por el propio Lubitsch, dejando a Borzage lo que realmente sabe hacer, escenas dramáticas y románticas. Respecto a los momentos cómicos, habría que señalar que el inicio del film, su primeros diez minutos, son realmente de lo más desternillante que se ha visto nunca, la realización de un robo de un collar de perlas, en una secuencia magistralmente escrita, con unos diálogos sensacionales entre dos personajes muy secundarios, donde los dobles sentidos de lo que se dice es llevado hasta el límite de lo absurdo, algo muy típico de Lubitsch. Este tipo de momentos son alternados con otros más íntimos, donde aparece la verdadera mano de su director, logrando algún momento bellísimo, como el primer beso de los protagonistas.

Una película estupenda, casi única, a la que quizá se le pueda reprochar un poco de debilidad en su demasiado fácil resolución, derivando en un final algo apresurado, por otro lado, algo muy común en aquellos tiempos. Esto no impide disfrutar de un film estimable, lleno de matices, y que se pasa en un suspiro. Y es otro de esos ejemplos de cine que hoy día no se podría hacer, porque sería totalmente ridículo, y porque Borzage no hubo más que uno.

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