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'Espías con disfraz': una grata sorpresa apoyada en sus divertidos protagonistas
Críticas

'Espías con disfraz': una grata sorpresa apoyada en sus divertidos protagonistas

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La franquicia ‘Ice Age’ ha sido el gran buque insignia del estudio de animación Blue Sky durante su larga alianza con Fox. Sin embargo, exprimieron tanto a la ardilla rata de los huevos de oro que en la quinta entrega ya dejó claro que el público había empezado a perder el público en ella. Siguió dando beneficios pero recaudó menos de la mitad que la anterior, poniendo en serias dudas la posibilidad de una sexta aventura.

Seguro que ahora andan detrás de su nueva franquicia, pero sospecho que lo que mas debe importarles ahora es mismo es saber cómo funciona ‘Espías con disfraz’, su primera película en estrenarse desde que Disney adquiriese Fox y que llega a los cines apenas una semana después que la muy esperada ‘Star Wars: El ascenso de Skywalker’. Ya veremos qué tal le funciona en taquilla, pero lo verdaderamente importante es que se trata de un simpático pasatiempo que te deja con ganas de ver más misiones lideradas por su peculiar dúo protagonista.

La extraña pareja

Fotograma Espias Disfraz

‘Espías con disfraz’ es una película sencilla pensada para que todos los integrantes de la familia pasen un buen rato. Su humor es lo suficientemente básico para divertir a los más pequeños de la casa pero con el suficiente ingenio -más agudo en algunos aspectos que en otros- para que aquellos que ya puedan votar sigan con interés lo que sucede en pantalla.

Para ello se usa el cine de espías como pretexto para incidir más en cómo se desarrolla una amistad improbable entre dos personajes radicalmente opuestos -algo que se perfila de maravilla durante los primeros minutos-. El primer acierto para que nos la creamos está en la selección de las voces de Tom Holland y Will Smith en su versión original, ya que seguramente apenas coincidieron durante las sesiones de grabación, pero la química es innegable e incluso te deja con curiosidad por verles juntos en una producción en acción real.

Es cierto que sus personajes no dejan de ser en cierta manera una prolongación de la imagen que los propios actores transmiten al público, pero no tiene nada de malo utilizar algo así si sabes cómo encauzarlo como es el caso. Primero se hace a través del humor con la confrontación en el “despacho” del científico idealista con la voz de Holland y luego va creciendo poco a poco cuando uno de sus experimentos cumple su objetivo pero sin que el imparable espía con voz de Smith sea consciente de lo que acaba de tomar.

Cumple con holgura

Imagen Espias Disfraz

Tengo claro que la clave para el disfrute de ‘Espiás con disfraz’ está en lo entretenida que te resulte esa dinámica. Sobre el papel transita por caminos ya conocidos, siendo responsabilidad de los propios personajes conseguir que uno sienta cariño por ellos y al mismo tiempo se divierta. Es ahí donde el guion de Brad Copeland y Lloyd Taylor saca más partido al rasgo que mejor lo define, su funcionalidad. No hay nada en lo que realmente destaque salvo en presentar todo con cierta fluidez para evitar ser demasiado genérica y que sean los demás los que expriman eso.

En la animación eso es algo que también sucede, dándole un toque visual a la película que parece querer emparentarla con algunos cartoons clásicos donde los protagonistas podían hacer auténticas locuras y que nos pareciera normal. Sin embargo, los directores Nick Bruno y Tony Quane nunca terminan de abrazar completamente esa opción, dejando así a ‘Espías con disfraz’ en una tierra de nadie agradable pero sin la chispa visual necesaria.

Escena Espias Disfraz

Llama la atención cierta tendencia al realismo cuando se han de presentar algunos escenarios y, obviamente, las escenas de acción son las más dinámicas -.y además  hay ocasiones en las que se aprovecha bastante bien que se trate de una producción animada en lugar de querer trasladar en imágenes lo que podríamos ver en una producción en acción real-, pero ahí le habría venido bien soltarse un poco más para encontrar su personalidad propia.

Donde sí están más acertados Bruno y Quane es sabiendo aprovechar la fluidez que propone centrándose en la química entre sus protagonistas. Apenas hay espacio para el resto pero es que tampoco lo echamos de menos por la capacidad de ‘Espías con disfraz’ para plantear una misión divertida que integra su moraleja de tal forma que no resulte molesta y además aporte al devenir de los hechos. Memorable nunca es, pero la balanza tampoco se decanta jamás hacia lo negativo.

En resumidas cuentas

Si quieres pasar un buen rato en el cine teniendo la posibilidad de ir con cualquier miembro de tu familia, ‘Espías con disfraz’ es una película que no demanda un conocimiento previo de nada para sentarte en tu butaca, desconectar un rato y pasártelo bien. Además, deja con ganas de volver a ver a los protagonistas en una nueva misión si es que finalmente se convierte en una franquicia.

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