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'Fracture', cuando el guión ya está roto

'Fracture', cuando el guión ya está roto
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Las películas de Gregory Hoblit siempre han tenido guiones en cuyas tramas hay uno o más giros de guión sorprendentes, exceptuando la correcta 'La Guerra de Hart'. Historias más o menos interesantes que enganchan al público, aunque al final Hoblit es un director que no se arriesga demasiado, quedando todos sus películas como productos correctos, que no pasarán a la historia, pero al menos no tratan al espectador como si éste fuera idiota.

En 'Fracture', el director le da la vuelta a la tortilla con una historia cuya sorpresa ya está al principio, y su argumento podría resumirse con la frase publicitaria de la película: "He matado a mi mujer pero no podrás demostrarlo". Y esa es precisamente la premisa argumental, un hombre ya maduro descubre una infidelidad de su mujer, la asesina, y más tarde él se defiende en el juicio, enfrentándose a un joven y famoso fiscal, el cual odia perder un caso. Entre ambos se librará una lucha de inteligencia.

Evidentemente una de las bazas fuertes de la película es la interpretación de Anthony Hopkins, actor que a partir de 'El Silencio de los Corderos' ha sido capaz de cualquier cosa. Y de hecho son varias las veces que en esta película nos viene a la mente la de Jonathan Demme, ya que muchas escenas son enfrentamientos verbales entre los dos personajes principales, y Hopkins parece que por momentos rememora a Lecter. Ni que decir tiene que los instantes en los que el actor aparece en pantalla son los mejores de toda la cinta y con diferencia. Y a pesar de que en todo momento somos testigos de la maldad del personaje, el actor logra que nos caiga bien, llegando a simpatizar más con él que con el personaje "bueno" por así llamarlo. Esa es otro de los puntos inteligentes de 'Fracture'.

Enfrentado a Hopkins, en un rol mucho menos aprovechado, Ryan Gosling, que es buen actor pero que en esta película deja bastante que desear, quizá porque no está a la altura de su antagonista, que le gana la batalla por goleada. Además, el personaje es mucho menos interesante a la par que tópico, y algunas de su relaciones con otros personajes no están bien definidas, y no ayudan a marcar su carácter. A su lado, Rosamenud Pike con un personaje nada claro y hasta entorpecedor en la trama, y David Strathairn sin lucirse demasiado como el jefe de Gosling recitando frases que se ven venir de lejos.

El problema de la película, que ante todo debemos decir que no aburre, es su guión y ciertas resoluciones que se permite en su tramo inicial y por el medio. Hay dos elementos verdaderamente importantes para que el personaje central maquine todo lo que tiene que maquinar, y sin embargo encontramos dos fallos gordos de entrada, sin los cuales la historia no tendría lugar, quedando así como algo muy forzado como para pasarlo por alto. Ni siquiera voy a poner spoilers para que os entretengáis en el cine intentando descubrir la enorme trampa que existe al respecto. Una pena porque todo lo desarrollado posteriormente no está mal, aunque su desenlace sea bastante complaciente, y cierto personaje cometa una estupidez como una casa, cosa que suele pasar en este tipo de películas.

Una película pasable, que lamentablemente se ve lastrada por los fallos de guión antes mencionados y que claman al cielo. Una pena porque de no ser así, estaríamos hablando de algo mucho mejor. Esta vez Hoblit ha dejado escapar la oportunidad de hacer algo realmente sorprendente. La película se estrena el próximo 19 de Octubre en nuestro país.

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